lunes, 28 de noviembre de 2016

TENGO ALGO QUE CONTARTE (8)

Correspondencia entre dos mujeres.



Salt, 23 de noviembre de 2016



DESDE LA MEMORIA


Mi querida habanera, hoy le respondo desde la memoria. Usted me habla de un hecho infame que merece no olvidarse. Es cierto, hay cosas en las que el olvido no habría de tomar parte nunca. No deberíamos olvidar algunos episodios para preservar la dignidad de sus protagonistas; para poder ejercitar la reflexión y reconocer errores y extravíos; para elaborar idearios que consoliden valores justos; para hacer pedagogía sobre lo que nunca debió ser,....

Y en cambio, ¿sabe qué creo yo?. Que la memoria cada vez tiene las patitas más cortas, que cada vez se alarga menos en el tiempo, que ya no llega ni al punto necesario para no repetir actitudes indeseables o no caer en los mismos socavones de la vida. Así somos los humanos. Ahora parece que sólo conseguimos acordarnos de lo justo y necesario para que nuestro pequeño universo individual no se vea molestado por el ajeno.

Como usted sabe, en España hubo una guerra civil. Según a quién le pregunte le dirá que fue hace muchísimo tiempo. Seguramente es verdad, en los libros de texto de mis hijas ya aparecía como parte de la historia del país. Es curioso cuando ves en un libro fotos de historia de la que has formado parte. Porque aquella guerra de tres años, que liquidó a una joven repúbica, acabó en 1939; pero acabaron solamente las bombas, los tanques y los frentes de trincheras.  Nos quedó un dictador como jefe de estado durante 40 años más: el Generalísimo. Un superlativo en la jerarquía militar que no dejaba lugar a dudas sobre quién mandaba en todo y en todos.

Durante estos 40 años, callaron los bombardeos, pero no los asesinatos. Muertes silenciosas y silenciadas de muchas personas que se habían delatado (o simplemente se sospechaban) del bando perdedor. A este bando lo llamaron “los rojos”, pero no, no se trataba de un inocente juego del parchís. Este atributo cromático aplicado a republicanos, socialistas, comunistas y anarquistas, queda lejos de la casualidad. El rojo es el color del fuego, del infierno, de las señales de peligro, de los semáforos cerrados, de todo aquello de lo que deberíamos mantenernos alejados por nuestro bien.

Curiosamente el otro bando, el ganador, el que protagonizaba cada año el desfile de la victoria, no eran los verdes, ni los amarillos. Eran los nacionales. El Generalísimo, los falangistas, fascistas y otros “istas” por el estilo, se apoderaron de la victoria, del sentido de país, condicionando a su favor el progreso y el futuro. En cambio los rojos; republicanos, progresistas, creyentes en la equidad y la justicia, se vieron obligados al exilio, a la muerte (con o sin juicio previo, la única diferencia sería el final en paredón, en “disparo fortuito” o en garrote vil), a la cárcel durante media vida, o simplemente a no poder expresar ni defender sus ideas si querían una mínima paz en su existencia.




Durante todos estos años de Generalísimo, hemos convivido todos. Los rojos y los nacionales, los que podían hablar y los que no, los que lloraban a sus muertos al pie de sus tumbas y los que no podían porque ni siquiera sabían  dónde estaban enterrados los suyos. Cada 2 de noviembre, día de los difuntos, toditos los escolares del pueblo donde viví mi infancia nos llevaban a la iglesia principal. Allí nos alineaban de forma casi militar, y tras algunos discursos y rezos, brazo en alto al estilo fascista cantábamos el Cara al Sol (el himno de los triunfadores).  Este acto estaba dedicado a los caídos por Dios y por la patria, y había una lista con los muertos en la guerra del pueblo, a quienes recordábamos.
Ni qué decir tiene que estos caídos sólo eran los de un bando. Parece ser que para Dios nunca existieron los otros y que la patria nunca los contó entre sus componentes. Una amiguita mía un día me dijo: “pues mi abuelo también se murió en la guerra, lo mataron, y no está en la lista ésa”. Yo lo pregunté en casa, y mi padre tuvo la respuesta rápida y a punto: “es que su abuelo era rojo, lo mataron por malo. Esa lista sólo es de las buenas personas que murieron sin razón”. Y así de fácil quedaban clasificadas las gentes, por colores, en buenos y malos.

Los chiquillos íbamos a la escuela juntos. Los hijos de los fascistas y los hijos de los comunistas compartíamos libretas, pelotas en el recreo, mocos y sabañones invernales, procesiones del Corpus Crhisti bajo palio, leche en polvo de la ayuda americana que tanto nos hizo aplaudir el Generalísimo,.... Todo menos hablar de quién es quién en nuestros respectivos hogares. Todos salíamos de casa aleccionados sobre con quién era mejor relacionarnos en función del color ideológico de sus familias; pero ante un buen rato de juego, las instrucciones quedaban archivadas en la zona de lo inútil.  Es la grandeza de la infancia, que olvida rápidamente objeciones sin sentido.

Han pasado los años, el Generalísimo murió hace ya 41 y los chiquillos ya nos hicimos mayores. Se supone que era el momento en que todos podrían hablar, hacer, proclamar el quién es quién que tanto tiempo debieron callar. Que el 2 de noviembre todos podrían llorar y reivindicar a sus muertos, los que estaban en la lista y los que no, y con ellos las ideas que les llevaron al mal final. Rendirlos el homenaje que tantos años se les negó borrándoles de la historia. Y es cierto, pueden hacerlo, pero mejor si no se desentierran cuerpos e ideas.




Afortunadamente las personas hemos ido avanzando y conviviendo, pero a veces tengo la impresión de la existencia de un cierto grado de Alzheimer colectivo, y sobretodo, institucional. Una memoria escasa y selectiva que nos impide recordar los últimos episodios de la historia, de dónde venimos, quienes nos han llevado a qué y por qué. Cuando actualmente surgen corrientes y pensamientos progresistas, olvidamos que muchos de estos idearios ya formaban parte de la república. Que el modelo escolar, los derechos de la mujer, la repartición de bienes,....ya estaban diseñados en aquel tiempo de una forma mucho más justa que la actual. 

Pero van pasando elecciones democráticas, todos podemos votar libremente, y resulta que devolvemos el poder una y otra vez a los descendientes del “bando ganador”. Por eso le decía antes, ¿no será que estamos un poquito Alzheimerados y ya no recordamos ni conocemos?

Por último decirle, que en mi pueblo, a 25 de noviembre de 2016, su calle principal, se sigue llamando “Calle Generalísimo”.

No amiga mía, no podemos ni debemos olvidar por lo que hemos pasado y lo que hemos perdido si creemos que otro sistema es posible; si queremos vivir mirando al otro de frente y por igual; si queremos legar una herencia diferente al rastro de miseria que vamos dejando. Creo que la memoria es lo que nos hace estar vivos y capaces. Es la que se coge de un brazo de la razón y del otro de los sentidos, y nos acompaña en este lujo de paseo que es la vida.

Espero que este Alzheimer galopante del que le hablaba, no nos arrebate al menos estos buenos ratos de escribirnos, de explicarnos y de querernos.


Un inmenso abrazo.

Vicentita


(*)Tengo algo que contarte. Correspondencia entre dos mujeres es una relación epistolar entre una mujer de La Habana y otra de Salt (Girona). La publicación de estas cartas se realiza con el permiso de ellas mismas que han confiando en La Guerrilla Comunicacional su publicación.

Si es la primera carta que lees puede ser que te interese ver el histórico de la correspondencia:

Prólogo: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/09/tengo-algo-que-contarte.html
Carta 1ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/09/tengo-algo-que-contarte-1.html
Carta 2ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/09/tengo-algo-que-contarte-2.html
Carta 3ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/09/tengo-algo-que-contarte-3.html
Carta 4ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/09/tengo-algo-que-contarte-4.html
Carta 5ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/10/tengo-algo-que-contarte-5.html
Carta 6ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/10/tengo-algo-que-contarte-6.html
Carta 7ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/10/tengo-algo-que-contarte-7.html

martes, 22 de noviembre de 2016

TENGO ALGO QUE CONTARTE (7)

Correspondencia entre dos mujeres.



La Habana, 20 de noviembre de 2016



Un horrendo crimen continua impune


Vicentita,

Ni los avatares ocasionados por el destructivo paso del huracán Matthew impidieron a los cubanos recordar el horrendo crimen de Barbados y rendir tributo a las víctimas inocentes desaparecidas como consecuencia de la explosión, en pleno vuelo, del avión de Cubana de Aviación 455, el 6 de Octubre de 1976, o sea hace 40 años exactamente.

Murieron 57 ciudadanos cubanos, entre ellos, un grupo de jóvenes y adolescentes, del equipo juvenil de esgrima que regresaban con sus medallas en el pecho, además de 11 guyaneses y 5 norcoreanos.




Cuba entera sufrió la pérdida de todos ellos. Cuanto dolor, luto e indignación provocó en aquellos momentos, dolor que se renueva a cada momento cuando es público y notorio que sus asesinos, los que diseñaron la acción terrorista y ejecutaron la misma, gozan de buena salud y se pasean impunemente por las calles de la Florida y por otras de los Estados Unidos. Pues los asesinos no se ocultan para hablar de la protección y el indulto que la CIA y el gobierno estadounidense les otorgan.

No deja de asombrar la bajeza moral y humana que el hecho criminal en sí provoca y la impunidad en que se mantiene, demostrada y debidamente documentada la autoría de los criminales y la complicidad del gobierno de los Estados Unidos.

Cuanto odio albergaban para arrebatarles la vida a tantas personas inocentes. El horror del crimen se agiganta, en la misma medida que crece su repudio y el honor de los cubanos que mantienen su decisión de hacer valer el derecho universal de decidir sus destinos, de forma libre e independiente.

En estos días son muchas las voces que renuevan su acusación a los criminales y cómplices, entre ellas las de los gobiernos caribeños, latinoamericanos y brotan las lágrimas, una vez más, de los ojos de los familiares de los muertos, entre ellos de los hijos y nietos, que conmueven con los recuerdos de sus dolores.

Junto a ellos toda Cuba se abraza, no olvida, no perdona, porque como dijera Fidel en la ceremonia de duelo en la Plaza de la Revolución “cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla”.


Un abrazo,
La Habanera




(*)Tengo algo que contarte. Correspondencia entre dos mujeres es una relación epistolar entre una mujer de La Habana y otra de Salt (Girona). La publicación de estas cartas se realiza con el permiso de ellas mismas que han confiando en La Guerrilla Comunicacional su publicación.

Si es la primera carta que lees puede ser que te interese ver el histórico de la correspondencia:

Prólogo: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/09/tengo-algo-que-contarte.html
Carta 1ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/09/tengo-algo-que-contarte-1.html
Carta 2ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/09/tengo-algo-que-contarte-2.html
Carta 3ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/09/tengo-algo-que-contarte-3.html
Carta 4ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/09/tengo-algo-que-contarte-4.html
Carta 5ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/10/tengo-algo-que-contarte-5.html
Carta 6ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/10/tengo-algo-que-contarte-6.html

jueves, 27 de octubre de 2016

TENGO ALGO QUE CONTARTE (6)

Correspondencia entre dos mujeres.



Salt, 27 de octubre de 2016


LA NATURALEZA... (INCLUSO HUMANA)


Mi querida habanera, qué mezcla de emociones me despierta leerla. La alegría de saber de usted, de todos ustedes, anda de la mano con la preocupación por los desastres con que la madre naturaleza nos va obsequiando de vez en cuando.

Y ahora créame si le digo que alguien desde aquí le podría preguntar tranquilamente: “¡Uy! ¿Pero el Matthew también pasó por Cuba? ¿Pero no fué por la costa Caribe y Haití hasta morir en Florida?. (¡Como si Cuba estuviese al ladito de Filipinas!)” Así es. Los medios de comunicación habitualmente presentes, nos ilustraron con todo tipo de fotos, entrevistas y reportajes. La mayoría de Colombia, Haití y Estados Unidos. Alguna cosita de Cuba, pero no demasiado. En definitiva, sólo acaban impactando los muertos que quedan detrás, y como en Cuba no hubo, parece que no hubiese pasado por allí. Nadie se dedicó a aclarar que este resultado fue gracias a los programas de prevención e intervención del gobierno cubano.

Por eso me gustó tanto leer en detalle unos momentos tan dolorosos y duros para su país. Poder hacernos una idea de la destrucción que siembra un fenómeno así, y sobre todo, cómo nos hace llegar el orgullo y la solidaridad con los que se mueven en ayuda de los afectados. ¡Qué lección de amor !. Cómo en medio del esfuerzo que requiere una emergencia así, son capaces de organizar el envío material y humano de ayuda a otro país más necesitado. En este aspecto le puedo decir cuantísimo he aprendido de ustedes y de los amigos nicaragüenses, que he tenido la inmensa suerte que se hayan cruzado en mi vida.

Porque le aseguro que aquí los parámetros solidarios son otros. El concepto de ayuda internacionalista que tienen ustedes no juega en la misma liga que el europeo. Sólo la invito a ver cómo en Europa, en no sé cuantísimo tiempo de ver personas errantes en busca de un destino lejos de la guerra o el hambre, los gobiernos aún no se han puesto de acuerdo ni en cuánta gente puede entrar en cada país. Los hay que hacen referéndum populares, otros cierran la frontera directamente, otros van mareando la perdiz discutiéndose entre las instituciones por el número,.. en fin, las mil y una formas de demorar la decisión final de no aceptarlos. Mientras tanto, ellos, los que huyen de la desgracia o de la miseria, van subsistiendo en campos de refugiados, centros de internamiento o muriendo en el intento del viaje. Ya ve, hay algunos derechos humanos que aún son una quimera.


Con lo que me explica podemos ver cómo a veces un desastre puede sacar lo mejor de cada pueblo, la esencia más humana y solidaria. Porque la naturaleza tiene eso, que no pregunta si nos parece bien o no que se enoje. Si nos viene bien el momento del desastre o no. Ella se enoja cuando le place y punto. Cuando yo era pequeña, recuerdo cómo una vez en mi casa, de repente se balanceaba la lámpara del comedor y daba saltitos la tapa de la estufa. Los muebles más ligeros se movían inquietos ellos solos. Le pregunté a mi madre qué pasaba y me dijo: es “un temblor de tierra” (después supe que así llamábamos allí a los terremotos chiquititos que alguna vez sucedían). Le volví a preguntar: “¿y por qué tiembla la tierra? ¿Es que tiene miedo, o tiene frío? (eran los dos motivos por los cuales yo podía justificar un temblor espontáneo). Mi madre, que me debió leer el susto en la cara, dijo con toda la calma que pudo reunir, pero con esa habilidad que tienen las madres para transformar la angustia en tranquilidad para sus polluelos: “seguramente tiembla de nervios. Se ha puesto un poquito nerviosa, pero enseguida se le pasa, no te preocupes”. Como efectivamente se pasó enseguida, para mí se volvió a reafirmar que las inyecciones de sosiego maternas eran las más efectivas del mundo, y que ella siempre tenía razón y soluciones para todo.

Han pasado muchos años. Mi madre murió hace ya 25, pero me he acordado infinidad de veces de ella cada vez que “la tierra se pone nerviosa” y nos envía su furia en forma de catástrofes naturales. Y pienso que si hace 50 años ya se ponía un poquito nerviosa, ahora la debemos tener ya atacada de los nervios, tal y como la ninguneamos. ¿Sabe qué creo, amiga mía? Que no nos damos por avisados y seguimos empecinados en ignorar sus rabietas, en no mimarla a ver si nos hace mejores tratos. Y además somos incapaces de aprovechar los recursos que nos brinda para un beneficio colectivo, en un intento de mantener un mínimo equilibrio y amistad con ella. Ya ve, ¡lo estamos bordando!.

Le hablo de tierra, naturaleza y recursos, porque hay temas que me consumen. Uno de ellos es el aprovechamiento de las energías naturales. Por ejemplo, siempre que pregunto por qué en este país no instalamos más placas solares para la producción energética, me contestan que son poco eficientes, que salen muy caras, que no compensa la inversión con la energía producida,....en fin, que acabas pensando que debe ser muy complicado trasladar el calorcito del sol a la bombilla de casa. Qué se le va a hacer, es una lástima. Pero he tenido la suerte de hacer un viajecito la semana pasada a una región alpina de Italia. Frío, nieve y enormes montañotas que te rodean y te van dejando chiquitito en su inmensidad. Pues bien, en este entorno, resulta que me encuentro multitud de viviendas con sus plaquitas solares en el tejado, plaquitas solares en las farolas, plaquitas solares en las paradas del bus, plaquitas solares en las casetas de las bicicletas,.. en muchas ocasiones cubiertas de nieve ya.


Mi pregunta: ¿cómo es posible que en un valle de los Alpes, donde el frío y la nieve ocupan buena parte del año, donde el sol queda escondido muy pronto por las montañas, esta gente tengan tantísimas placas puestas? ¿Nadie les ha explicado lo difícil y costoso que es llevar el solecito hasta las bombillas? ¿O es que su sol tiene una puerta trasera para entrar directo a los termos de agua caliente? La respuesta es: no. Parece ser que su sol y el nuestro son el mismo, con la diferencia que en gran parte de nuestro país calienta mucho más por latitud y orografía. Pero aquí hemos hecho que sea una energía cara, dificultosa y por tanto, poco electiva. Los motivos. Supongo que hay varios, no soy ninguna experta en la materia. Pero creo que uno de los principales es “las puertas giratorias”. Son ésas en las que parece que alguien sale de un sitio por esa puerta cuando en realidad está volviendo a entrar. Se trata de un sencillo mecanismo por el cual, un alto cargo político, cuando deja de serlo (bien por decisión de las urnas, de motu propio, o por necesidad de retirarlo por pura corrupción) acaba en el consejo de administración de las mayores empresas energéticas. Huelga decir que estas empresas no son públicas, pero sí muy influyentes en la política y economía nacionales. Es casi como por arte de magia, pero sin necesidad de varita. 


Como usted intuirá, amiga mía, quien está gestionando los beneficios de una empresa, velará porque sean los mayores posibles, ¿no? Y si para ello hay que hacer leyes energéticas a medida, pues se hacen, que para eso hasta hace muy poco estaban en el lado de quien dicta las leyes, y ya saben bien cómo abordar el tema. Si por ese camino de sus ganancias van quedando gentes pasando frío por no poder pagar una factura de energía, eso es lo de menos. Total, ¿quién les mandó a ellos ser pobres? En fin, mi estimada habanera, solo quería compartir algunos pensamientos con usted. Será mejor que dejemos descansar por hoy a la naturaleza, a la madre tierra y a todas sus gentes buenas y solidarias que la habitan, ¿no le parece?

Le envío desde aquí muchísimos ánimos para la reconstrucción que les espera. Seguro que será una empresa dura, pero sin ninguna duda la llevarán a cabo de forma exitosa, como siempre que han debido sobreponerse a la adversidad.

Un gran abrazo transoceánico.

Vicentita



(*)Tengo algo que contarte. Correspondencia entre dos mujeres es una relación epistolar entre una mujer de La Habana y otra de Salt (Girona). La publicación de estas cartas se realiza con el permiso de ellas mismas que han confiando en La Guerrilla Comunicacional su publicación.

Si es la primera carta que lees puede ser que te interese ver el histórico de la correspondencia:

Prólogo: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/09/tengo-algo-que-contarte.html
Carta 1ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/09/tengo-algo-que-contarte-1.html
Carta 2ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/09/tengo-algo-que-contarte-2.html
Carta 3ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/09/tengo-algo-que-contarte-3.html
Carta 4ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/09/tengo-algo-que-contarte-4.html
Carta 5ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/10/tengo-algo-que-contarte-5.html


jueves, 20 de octubre de 2016

TENGO ALGO QUE CONTARTE (5)

Correspondencia entre dos mujeres.



La Habana, 10 de octubre de 2016


Vicentita,

Amiga, ya conoces que hace apenas unos días el terrible huracán Matthew se ensañó con el extremo oriental de la isla de Cuba.

Se acercó lentamente a la zona oeste. En un engañoso comportamiento meteorológico, tuvo, lo que los expertos llaman, un comportamiento errático, variando su orientación y fuerza de las lluvias y vientos, hasta que ya caída la noche, el pasado 5 de Octubre entró por un lugar llamado Punta Caleta y arrasó a su pasó por los municipios de Imías, Maisí y la ciudad de Baracoa.

No hubo pérdidas humanas. La población y el gobierno aunaron esfuerzos para que nadie quedara desamparado. Fueron evacuadas 227.598 personas. De ellas 182.281 en casas de familia y 45.508 en centros de recepción habilitados con alimentación, agua potable, dormitorios y atención sanitaria.



Digo sólo en Guantánamo porque se tomaron medidas de protección de personas, de bienes personales y estatales en Santiago de Cuba, Holguín, Victoria de las Tunas, Camaguey y en el hermoso cayerío de los Jardines del Rey, al norte de la zona central del país.

Los medios de comunicación radial, escrito y televisivos trabajaron antes, durante y después del paso del huracán para difundir las medidas de seguridad epidemiológica a fin de que la población tuviera una percepción objetiva de lo que se les venía encima y con posterioridad al paso, paulatinamente se informó de los daños y medidas de recuperación.
Matthew entró a Cuba con una artillería combinada de alto calibre meteorológico. Intensas lluvias, fuertes vientos, desbordamientos de los ríos, elevación y entrada del mar a las zonas costeras con olas que alcanzaron hasta 10 metros de altura, lo que destruyó puentes, torres y medios de telecomunicaciones, fibra óptica, tendidos eléctricos y cerca del 90% del fondo habitacional de la zona afectada.

Mucha gente, al amanecer, fue a sus lugares de viviendas y se encontraron con las calles destrozadas, sin luz, sin comunicación de ningún tipo y con la mayor parte de las viviendas parcial o completamente destruidas, en particular en Baracoa, las imágenes son dantescas.

No obstante debo decir sinceramente que desde los primeros reportes divulgados, por la colaboración de radios aficionados, vía telefonía celular y algo por Internet, se sintió en efecto el dolor y la tristeza que estaban sufriendo por el panorama de destrucción, a la vez que ellos, los más afectados, aseguraron de que tenían la certeza de que no quedarían olvidados, ni desamparados y agradecían por estar vivos.

Casi de inmediato se pusieron en acción múltiples acciones de la llamada fase recuperativa y a las 12 horas siguientes, por vía área, se comenzó a acercar a las zonas incomunicadas un huracán de igual magnitud pleno de solidaridad visible en la movilización de personal técnico especializado con la función de, primero, restablecer las vías de acceso y comunicación, y con posterioridad proveer los suministros necesarios para la recuperación.



El Jefe de Estado, Raúl Castro, quien a su vez es el Jefe de la Defensa Civil, visitó las zonas más afectadas con la intención evidente de asegurar a la población la protección y apoyo del estado y reconfortar, en mi opinión, lo más importante que no se puede perder en momentos tan duros, el espíritu de lucha.

Al margen de lo que se ha avanzado en todos los aspectos de la vida de estos poblados, se ha elevado la producción y envío de materiales de construcción subvencionados total o parcialmente por el gobierno para la reconstrucción de las viviendas.

A la par, paulatinamente se avanza en la recuperación de los sectores de servicios y producción subvencionados totalmente por el gobierno.

Así se va recuperando poco a poco lo material y se afianza la confianza que también todo será más bello, como ya sucedió con Santiago de Cuba cuando fue abatido por otro destructor huracán nombrado Sandy.

Y en medios de este desastre, los cubanos comparten, no lo que les excede, sino lo que tienen, con Haití. Antes de las 36 horas del paso de Matthew, a ese país arribó una brigada de profesionales de la salud expertos ante desastres, que se unen a los más de 300 médicos y enfermeras quienes prestan servicios internacionalistas allí. Este personal viajó llevando consigo un donativo en medicamentos y material sanitario.



Los cubanos guardan en su memoria, por generaciones, los recuerdos de varios temibles y cruentos huracanes que han pasado por esta Isla, pero en especial y luctuoso recuerdo, al Huracán Flora, que justo entró por Guantánamo en 1963. Este se mantuvo 136 horas dando vueltas por las montañas y dejó el saldo de cerca de 2.000 fallecidos.

Conozco esa zona oriental. Imponente por sus bosques, montañas, ríos, el valor arquitectónico y simbólico de algunas de sus ciudades. Su historia y la gente, ¡que gente!, para luchar y saborear la vida.

El oriental es valiente, bailador, jaranero y como se dice aquí “echao pa´lante”. Son gente cálida y dulzona.

Baracoa, villa primada, fundada por Diego Velázquez, cumplió 500 años de fundación y recién había sido restaurada para su Aniversario. Colón, le llamó, Puerto Santo, por su imponente belleza y porque él encontró resguardo allí, cuando creyó llegar a China, después de desembarcar por Barien. Es una ciudad de estilo colonial recostada entre el mar Caribe y el macizo montañoso que, en forma de yunque la rodea.



Cuenta con el museo antropológico más importante del país y se baña con el mar y por los ríos Toa y Miel, que por cierto, cuenta una leyenda popular, que el que se baña en las aguas del Miel no le faltará el amor nunca. Vale la pena visitarla.

Las imágenes de destrucción dejadas por el huracán son muy fuertes. Hieren la sensibilidad de todos y nos han entristecido y justo en estos momentos es una baracoense quien, teniendo la vista puesta en su destruida casa, nos dice que se reconstruirá y será más bella, porque la Revolución no abandona a nadie. Y a mí no me cabe la menor duda. Ahí está Santiago de Cuba, bellísima, modernamente reconstruida, después del terrible paso de Sandy hace unos años. No todo está resuelto, pero lo logrado y la alegría de su gente nos reafirman que gana en encanto por días.

Un abrazo fuerte.
La Habanera




(*)Tengo algo que contarte. Correspondencia entre dos mujeres es una relación epistolar entre una mujer de La Habana y otra de Salt (Girona). La publicación de estas cartas se realiza con el permiso de ellas mismas que han confiando en La Guerrilla Comunicacional su publicación.

Si es la primera carta que lees puede ser que te interese ver el histórico de la correspondencia:

Prólogo: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/09/tengo-algo-que-contarte.html
Carta 1ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/09/tengo-algo-que-contarte-1.html
Carta 2ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/09/tengo-algo-que-contarte-2.html
Carta 3ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/09/tengo-algo-que-contarte-3.html
Carta 4ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/09/tengo-algo-que-contarte-4.html

jueves, 22 de septiembre de 2016

TENGO ALGO QUE CONTARTE (4)

Correspondencia entre dos mujeres.


Salt, 6 de septiembre de 2016


ESA PARTE DEL UNIVERSO ACABADO EN “A”

Que lujo leerla, Habanera. Un lujo sentir latir un corazón en femenino y en cuantas diversas formas se puede manifestar. Releo su escrito que me habla de la lucha de las mujeres en Cuba, y me emociona. En algunos momentos la envidio, porque a veces tengo la sensación que aquí en Europa, la vieja y tan moderna, avanzada y aleccionadora Europa (creo que merece un capítulo aparte hablar de este tema), a menudo se nos olvida que las mujeres tenemos mucha lucha por delante. Que se nos vendió la idea que aquí todos somos iguales, sin diferencia por razón de religión, raza, orientación sexual o género, y fuimos tan ingenuos/as o tan interesados/as que nos lo creímos. Pero no, Habanera, la cosa no va así.

Las mujeres siguen teniendo un salario medio inferior a los hombres, los cargos de responsabilidad siguen recayendo mayoritariamente en los hombres, la repartición de las tareas domésticas sigue favoreciendo en la balanza a los hombres, la dependencia de niños y ancianos sigue siendo más intensa para las mujeres, la violencia de género se sigue cobrando víctimas cada día entre las mujeres…

Con todo ello no quiero decir que el mundo femenino esté en declive, creo que más bien al contrario. Ese universo acabado en “a” que conformamos todas las mujeres, cada día se va organizando poquito a poco. Aquí también hay ayudas y proyectos institucionales a todas las escalas destinados a ello. Pero pienso que si no trabajamos la educación de base, sobretodo de ellos, siempre estaremos dependiendo de que alguien nos ayude, nos proteja del mal. Y en realidad somos muy, pero que muy fuertes. Lo demostramos cada día. Es verdad que los conceptos de equidad y justicia se nos van escurriendo entre los dedos como arena de un castillo que se deshace por momentos. Pero también es cierto que somos capaces de ir recogiendo los granitos de esa arena que nunca debió deshacerse, y los vamos recolectando, haciendo montoncitos, organizando a través de movimientos, asociaciones, grupos de lucha…

Le hablaría de algunos, no específicamente femeninos, pero sí con gran presencia de mujeres. Por ejemplo la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca) que lucha por evitar los desahucios, la obtención de un alquiler social asumible, la ocupación de casas deshabitadas por personas que no tienen vivienda (o el banco se les quedó la suya tras un episodio de penuria económica), en definitiva, de velar por que nadie se quede sin techo a merced de los intereses de las grandes finanzas. Es un movimiento social, popular, pero encabezado por mujeres. Son esos liderazgos que no nacen de las urnas pero que queda legitimado, atribuido y patente.


Cómo otras son capaces de generar micro cooperativas para mover casi sigilosamente sus habilidades y necesidades de tal forma que ambas queden a la par.

Le hablaría también de movimientos anti-racistas, también necesarios. Es cierto que el trabajo escasea, pero si en el momento de solicitarlo, además de ser mujer, tapas tu cabeza con un velo, o la genética te pintó la piel de oscuro, ¡ay amiga mía! la cosa se complica, y mucho. Son demasiadas barreras que saltar para andaduras aún tan tiernas.

Sin ir mas lejos, las pasadas olimpiadas en Brasil. Independientemente de ser aficionados o no al deporte, o si cuestionamos los juegos olímpico/políticos o no, le cuento alguna anécdota de nuestros representantes. Resulta que volvieron a España con varias medallas, algunas de oro, y resulta también que buena parte de esos triunfos los consiguieron mujeres. Pues bien, el seguimiento por prensa y TV (en general, salvo honrosas excepciones) solía ser el siguiente: “las chicas de fulanito o las chicas de menganito han conseguido la medalla tal en tal deporte”. El color de la medalla creo que es indiferente, y el deporte donde se consiguió también. Lo relevante es que el fulanito y el menganito salen nominalmente en todos los medios siendo los entrenadores, quedando como “sus chicas” las que realmente batallaron duro en la cancha o en la piscina. En los casos de deportes masculinos se hablaba del “equipo”.

Ahí va otro ejemplo casi cómico si no fuese por el machismo que lo envuelve. Tenemos la campeona mundial y olímpica en badminton (ese juego de palas con una pelotita con plumero). Resulta que Carolina, que así se llama ella, emite un grito cada vez que gana un punto (cada uno libera tensiones como puede, ¿no?). Y claro, como juega muy bien, pues gana muchos puntos y lanza muchos grititos a lo largo del partido. El resumen de la crónica deportiva tras el oro final fue más o menos así: “ fulanito (el nombre de su entrenador hombre) ha sabido convertir la rabia en triunfo”. Y digo yo: ¿alguien sabe quién es el fulanito en cuestión de Rafa Nadal? Que por cierto, a veces también grita y nadie le convierte los gritos en nada, lo hace todo él solito.

Por ello en el siglo XXI necesitamos (y yo diría que más que nunca) esta conciencia solidaria con y entre mujeres. Veo con optimismo el pensamiento de muchas jóvenes que crecen con otras metas, que ven y viven un futuro más igual.

Una vez yo le hablaba de mi tierra, de sus gentes, de su sencillez y su fortaleza. Pues bien, capitulo aparte merecen las mujeres. Las de allí y las de tantísimos otros lugares. Han soportado a lo largo de los tiempos el peso de la injusticia del capitalismo más atroz, del olvido de gobiernos e historiadores. Cómo desde la miseria, y muchas veces la hambruna, han sido capaces de llenar los estómagos y las almas de sus familias. Capaces de tremendos malabares económicos y emocionales para que la ternura nunca sea arrasada por la penuria.

Por todo ello estoy segura que la mujer es el motor de cambio del mundo. Hemos de aprovechar ese rol de transmisoras de razón, de conocimientos, de cultura, de amor y de VALORES para ir impregnándolo todo de otras posibilidades. Y eso se puede hacer desde todos y cada uno de nuestros puestos y papeles adjudicados. En el fondo, nunca dejamos de ejercer de mujer, ¿no le parece?

Bien Habanera, que gusto poder compartir con usted estos pensamientos que una no sabe muy bien cuando sacar a relucir, pero que salen solos cuando sabes que los ojos que lo leerán se entienden aún sin mirarse.

Un abrazo bien grandote.

Vicentita




lunes, 19 de septiembre de 2016

TENGO ALGO QUE CONTARTE (3)

Correspondencia entre dos mujeres.



La Habana, 23 de agosto de 2016


La mujer cubana en Revolución.


Vicentita,

Hoy te quiero hablar de la vida de las mujeres en mi país porque hoy es un día de fiesta para las mujeres cubanas ya que la Federación de Mujeres Cubanas, FMC, organización femenina que agrupa a cuatro millones de femeninas, arriba a sus 55 años de ser fundada.

La FMC es una organización de masas, no gubernamental, que agrupa en la actualidad el 90.6% de las mujeres mayores de 14 años. En la práctica funciona como un ministerio de estado para los asuntos de la mujer, estableciendo con los órganos de gobierno las coordinaciones necesarias para garantizar la plena  integración social  y salvaguardar los derechos de la mujer, en consonancia con el desarrollo del país.

Celebración del 55º aniversario de la FMC en Bayamo (Cuba)

Tiene estatus consultivo como ONG en las Naciones Unidas lo que le permite presentar contribuciones en defensa del reconocimiento de las políticas públicas cubanas en materia de derechos de la mujer y en la defensa de violaciones a los derechos de la mujer en otros lugares del mundo.

Expresión de los logros alcanzados en el tema de la mujer, lo constituye  el hecho de constituir el 48.86% de los miembros del Parlamento cubano, el 42% en el  Consejo de estado y de ministros y constituir alrededor del 50% de la fuerza laboral calificada en el país.

El reconocimiento a la plena igualdad  y de derecho de la mujer en Cuba cuenta con cobertura legal. En la reforma constitucional del 1992 se estampó “que las mujeres y hombres cuentan con los mismos derechos y oportunidades” y el Código del Trabajo protege los derechos de la mujer estableciendo las obligaciones que tienen los empleadores, estatales y no estatales, de  aportarles el disfrute de las licencias de maternidad para el cuidado pre y post natal de sus bebes, y la seguridad social común a todos los trabajadores presente en la Ley de Seguridad Social y el Trabajo.

No obstante todo lo logrado, existen  retos que enfrentar que pueden limitar la creciente presencia femenina en el desarrollo del país, tales como: el envejecimiento poblacional, pues todavía recae sobre la mujer el cuidado del 19.4% de los ancianos, ya que  en muchas ocasiones las mujeres deben dejar su puesto laboral para ir a la casa a cuidar a sus padres o abuelos, la demanda de círculos infantiles es superior a la oferta de plazas en estas instituciones y se presentan acciones de violencia de género, en especial desde el punto de vista psicológico, en el sentido de disminuir o menospreciar la capacidades y posibilidades de las mujeres en el ámbito laboral.

En estos temas  se han movilizado esfuerzos gubernamentales los que son aún insuficientes por las propias limitaciones económicas del desarrollo del país. Sin embargo se comienza a contar con la presencia de cuidadoras infantiles privadas, asistentes para ancianos pagadas por la seguridad social estatal y se desarrollan orientaciones a través de cursos de capacitación y presencia creciente de anuncios públicos encaminados a neutralizar la presencia de vestigios de machismo y violencia de género en la sociedad. 

A todo lo largo del país se encuentran las Casas de Orientación a la Familia y a la Mujer que ofrecen un servicio, sin costo alguno, de capacitación y asesoramiento a la mujer en todos los aspectos de su vida social y familiar, como también se amplía la participación de las delegaciones de la Federación, a nivel de cuadra*(1), para apoyar a los jóvenes y adolescentes que presenten dificultades en su desarrollo integral. O sea se trabaja con la escuela y con la familia. De esta manera se lucha por desarrollar iniciativas locales  acorde a los problemas específicos identificados  en cada región y  comunidad.

Reunión en una Casa de orientación a la mujer y a la familia

Como decimos los cubanos en Cuba “nada es fácil, pero tampoco imposible”: seguimos enfrentado los retos presentes  sin tregua, porque no podemos perder lo alcanzado y tenemos el compromiso de avanzar más.

Un abrazo,
La Habanera.

(*)1.- Manzana de casas

sábado, 17 de septiembre de 2016

TENGO ALGO QUE CONTARTE (2)

Correspondencia entre dos mujeres.


Salt, 20 de agosto de 2016


A modo de presentación.

Creo necesario explicarle que acogí el sobrenombre de Vicentita por uno de los personajes de Forges, un gran humorista que ocupó muchos buenos momentos en la historia reciente de nuestro país, y también de mi vida.

Nací en La Mancha, una tierra en el centro del territorio del estado español. Es una tierra llana hasta el infinito, a la que  la naturaleza va poniendo un vestido de un color diferente con cada estación del año. Sus grandes extensiones de viñedo y cereales la van tiñendo de verde, de amarillo, de marrón o de retazos multicolores en función de cómo van pasando los días y van recolectando lo que producen la tierra y el trabajo.

El horizonte se dibuja rápidamente, es una linea recta. Una linea que separa cielo y tierra. El azul (tremendo azul!, nítido, directo, rotundo y descarado, como para no poder dejar de mirarlo) se viste del color que toca en ese momento. Y cuando nieva y se hace de noche, esa misma linea divide el universo que te abarca la vista en dos mitades, una blanca y una negra. A veces uno no tiene suficientes sentidos para beberse tanta hermosura.

Tierra de riquísimos vinos y quesos que hacen por doquier. Sus gentes son sencillas, trabajadoras y sufridas, son como la prolongación en movimiento del paisaje. Gentes que han visto pasar la vida agachados a la tierra y encomendándose a los santos para que su futuro no sea peor que su pasado, pero que no siempre se planteaban una lucha en su presente.

Ahora es diferente, la agricultura se mecanizó, la globalización llevó a todas partes el comercio, el consumo (y el consumismo), la tecnología, las mascotas, los bazares chinos, la comida exótica y todos esos elementos que hemos dado en llamar modernidad. Pero a veces sigo pensando que las ideas se nos quedaron ahí, pegaditas a la tierra sin levantar el vuelo en busca de otros aires más justos y más libres.

Yo hace muchos años que vivo en Cataluña. Llegué a estudiar la carrera universitaria, (soy enfermera) y esta tierra me acogió enseguida de manera seria, reservada, casi sobria, pero intensa y sinceramente. Este país es así, reservado y sobrio, pero tremendamente generoso y cercano. Llegué joven, como el vino de mi tierra, y aquí he ido viviendo, aprendiendo, en definitiva, madurando en esta grandiosa y estimada barrica. Aprendí a conocerla, a disfrutarla, a amarla, y, a desgraciada pero necesariamente, a defenderla de la ignominia en la que los fascistoides quieren sumirla.

Estaré encantada de cartearme con usted. No espere grandes crónicas políticas, no sabré hacerlo ni estaré a la altura. Serán opiniones personales, como ciudadana, como mujer y como amiga en la distancia. Ya son buenos motivos, ¿no le parece?

Un gran abrazo, y hasta muy pronto. 

Vicentita