lunes, 11 de julio de 2016

CONCIENCIA DE CLASE

Clara Castrillo
La Guerrilla Comunicacional



"Conciencia de clase" es un concepto bien conocido que hace referencia a la capacidad de los individuos que conforman una clase social de ser conscientes de su pertenencia a esta clase social. La conciencia de clase implica también la capacidad de actuar de manera conjunta en beneficio de sus intereses, no individuales sino colectivos, y como clase social consciente de serlo. Para entendernos: el lema We are the 99% que puso de moda el movimiento estadounidense Occupy Wall Street habla desde la conciencia de clase y el enfrentamiento de la clase trabajadora / pobre (99%) contra la clase dirigente / rica (1%). Cuando durante el 15-M gritábamos "no nos representan", lo hacíamos sobre la misma premisa: ellos (el 1%) no nos representan a nosotros (el 99%).






El anarquista Pierre-Joseph Proudon,a mediados del siglo XIX, relacionaba la capacidad política con la auto conciencia. Poco después, Marx distinguió entre la clase en sí (clase existente) y la clase para sí (clase consciente de su existencia). Y depués Lenin, Rosa Luxemburgo, Gramsci, Lukács ... Este último decía, en Historia y conciencia de clase, que ninguna clase social existe como tal, sino en la medida en que se toma conciencia. Es decir, que, en términos marxistas, la clase en sí no existe sin la clase para sí.



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Actualmente, la mayoría de autores niegan la existencia de clases sociales, a menudo basándose en la idea del gran cambio económico, político y social que hemos sufrido como sociedad en los últimos cien años. Ya no somos proletarios, o burgueses, o nobles, y ha nacido una nueva clase que hemos bautizado como "clase media" y que ha roto la barrera entre unos y otros. Es el mismo concepto en que se basa la American Dream: las circunstancias que rodean tu nacimiento (país, capacidad económica, raza, sexo ...) no determinan en quien te puedes convertir, somos una meritocracia y, por tanto, tus habilidades acompañadas de trabajo duro te llevarán donde quieras.Sí que es verdad que en los años previos a lo que conocemos como "crisis" de 2009, la línea entre la burguesía y el proletariado nos podía parecer muy fina: un albañil o una secretaria podían tener un buen sueldo y acceso a crédito, por tanto, casa, segunda residencia, un buen coche, viajes por vacaciones, universidad para los hijos ... los domingos las familias iban al cine y veían películas de superación, de pobres que se habían hecho cantantes, o habían fundado grandes empresas al garaje de un primo, o que habían inventado a saber qué tontería, y que se habían hecho multimillonarios y ahora vivían en una mansión en Sillicon Valley. Y se sentían un poco como ellos porque sus padres lo habían pasado muy mal en la posguerra, y ellos se habían criado comiendo lentejas día sí día también. Pero ya no, ahora ya estaba superado, todo esto. Eran la clase media, la pequeña burguesía, conscientes de que vivían en "el mejor de los mundo posibles" y conscientes de la desaparición del proletariado o la clase obrera.







Y entonces, como una bomba inesperada, llegó la crisis y las hipotecas ya no se podían pagar, ni los alquileres, porque los sueldos habían bajado o porque, directamente, los trabajos se habían perdido. Esta clase media pierde el acceso al crédito, pierde la capacidad adquisitiva y, gracias a las políticas de austeridad europeas, estatales, autonómicas y municipales, pierde también los derechos básicos. Algunos han tenido suerte y tienen un trabajo mal pagado, un alquiler excesivo, y la capacidad económica justa para llenar la nevera y pagar el agua, la luz y el gas. Otros, viven en la pobreza más absoluta: ocupan pisos, pinchan el agua y la luz y reciclan los alimentos y la ropa. Sí, en el mejor de los mundos posibles. ¿Y la esperanza? Pues la esperanza, en general, no se pierde. "Saldremos". "Son momentos duros". "Los recortes son necesarios". "El Sr. Rajoy dice que ya ve brotes verdes". "El Sr. Mas dice que cuando nos independicemos estará todo arreglado". Y repetimos, como si fuera un mantra: "todavía somos clase media, aun somos pequeña burguesía".


Seguimos tropezando con la misma piedra, porque desde el 15-M y el "no nos representan", hemos dejado las plazas y hemos vuelto a casa. Ahora tenemos el facebook y el twitter, y un voto que no sabemos demasiado cómo gestionar. Las conciencias que se agitaron vuelven a la calma, y el 99% no llega al 1% cuando toca salir a la calle. La esperanza de la pasividad ha ganado la esperanza de la acción, y la estética renovada de nuestros políticos nos ha convencido de que la diferencia entre "ellos" y "nosotros" se vuelve a difuminar: hablan como nosotros, visten como nosotros , y dicen que son "de los nuestros". Y si Lukács tenía razón, desaparecemos. Desaparece la clase trabajadora porque hemos perdido la conciencia de nosotros mismos.


¿Que tenemos un problema en el trabajo? Contratamos un abogado y que nos lo arregle, los sindicatos son todos iguales. Nosotros somos como Jason Bourne y luchamos solos, no nos podemos fiar de nadie. ¿Que no nos gusta que hace el Alcalde (o el Presidente, o el Ministro)? le insultamos algo en el bar, en el descanso del partido de la Copa del Rey. Pero ¿cuántos de nosotros podemos nombrar un sindicato que no sea CCOO o UGT? O ¿por qué celebramos el 1 de mayo? O ¿qué partidos políticos tienen representación en nuestro Ayuntamiento? O ¿qué es el TTIP?. 

No, la política es trabajo de los demás (pero ¿que no difuminábamos la barrera?), La política es lo que sale en las noticias mientras cenamos con la familia en silencio ante la tele. Y nos tragamos la cena y el discurso alienante de los medios de comunicación capitalistas. Y no ridiculizamos a los que no hablan de lo que hablamos nosotros. ¿Patriarcado? ¿Co-crianza? ¿Socialismo? ¿Feminismo? ¿Anticapitalismo? ¿Plusvalía? ¿Lucha de clases?






Sí, no son palabras en chino, ni ruso, ni en coreano, y no quieren decir que las mujeres con cuernos rojos nos robarán lo poco que tenemos mientras dormimos y convertirán nuestro apacible entorno en una bacanal. Quieren decir cosas que nos afectan cada día y que ignoramos, quieren decir conocimiento, conciencia y lucha. Quieren decir dedicación y valentía para poner temas importantes sobre la mesa. Quieren decir que hay que romper mitos. Quieren decir que solos no podemos, que hay que tomar conciencia de clase explotada. Quieren decir que hay que pasar a la acción, que hay que hacerlo ya y que hay que hacerlo juntas, como clase.


Afortunadamente, los convencidos y convencidas de que es posible cambiar las cosas pero que debemos empezar por nosotros mismos tenemos nuestros espacios, tenemos nuestro entorno, y estos espacios y este entorno cada día son mayores. Y aquellos o aquellas que apenas empiecen a convencerse tienen donde acudir ya quien acudir: tienen el Casal la Cooperativa*(1) y el Ateneo Popular Sa Fera-Ferotge*(2), tienen la PAHC*(3) y la COS*(4), la Asamblea antipatriarcal Sa Pedra Foguera*(5), el Banco de Tiempo de Blanes*(6), Blanes Solidario*(7)... y cada día más asambleas y personas convencidas y con ganas de convencer. Tenemos muchas opciones y no tenemos excusa: ¡no nos detenemos, pasamos a la acción!



jueves, 2 de julio de 2015

LA LARGA TRAVESÍA DE HACERLO POSIBLE

Un breve relato sobre la producción del documental “Lolo Rico: la mirada no inventada”


Me lanzo a escribir estas líneas para explicaros la odisea que ha sido producir el documental “Lolo Rico: la mirada no inventada”. Cuando en el mes de octubre del 2012 nos pusimos a trabajar en la producción de este documental nunca pensamos lo difícil que iba a ser conseguir acabar este proyecto.

Por esas fechas Lolo y yo nos pusimos a trabajar en el guión. En los primeros pasos ya me di cuenta de la gran historia que teníamos delante. Estaba muy ilusionado con el proyecto y Lolo también. Siempre le agradeceré que confiase en nosotros para hacer este trabajo, sobre todo, sabiendo que otras productoras de importantes televisiones le habían ofrecido hacerlo. En tres días, juntos los dos, en su casa y en jornadas de hasta 10 horas de trabajo diario, conseguimos hacer el guión sobre el que trabajaríamos audiovisualmente la historia.

Una vez acabado el guión nos pusimos manos a la obra con la parte que menos me gusta de cualquier producción cinematográfica, pero no por ello deja de ser la más importante, el presupuesto. Teníamos claro que el equipo que trabajase en el proyecto debía de cobrar, había que sumar el alquiler del equipo, traslados, hospedajes y dietas para la filmación en Donostia. Todo ello bien ajustado, ya que no contábamos con ninguna ayuda exterior y debía de salir de los escasos recursos económicos que tenía la Asociación de La Guerrilla Comunicacional. Pero como siempre nos quedamos cortos.

Gracias a la colaboración de compañeros y compañeras de Zizurkil (Gipuzkoa) pudimos ajustar los gastos durante los días de rodaje. Por entonces, un contacto a través de Lolo de TVE nos prometió que las imágenes de recurso del ente público que tuviéramos que utilizar para el documental serían gratuitas a cambio de uno o dos pases por la programación de TVE. Por esa parte no nos teníamos que preocupar, cosa que como más adelante os contaré no fue así.

Parte del equipo con los compas de Zizurkil


Durante cinco días trabajamos en el rodaje principal del documental. No fue fácil, como todo rodaje. Incluso tuvimos algún momento de fuertes tensiones. Las situaciones y los nervios que conlleva cualquier rodaje siempre producen alguna eclosión de sentimientos desbordados, palabras como puñales no pensadas y víctimas accidentales que en ese momento se preguntan lo mismo que el título de una película de Almodóvar: “¿Qué he hecho yo para merecer esto?” Pero fue el equipo, siempre el equipo, con el ánimo de sacar adelante el trabajo y la profesionalidad de cada uno de ellos, quien ayudó para salvar los escollos que habían surgido.

Una vez hecho el rodaje en Donostia-San Sebastián ya nos habíamos gastado casi seis mil euros. Habíamos dejado las arcas de la asociación vacías e incluso habíamos puesto dinero de nuestro bolsillo. Faltaba por pagar gente del equipo y otros gastos. Y seguíamos sin encontrar alguien que quisiera poner dinero en el proyecto. Aquí es donde ya tuvimos nuestro primer intento de dejarlo todo. El proyecto se nos había hecho una montaña grande y difícil de afrontar, algunas tensiones citadas anteriormente habían hecho mella, pero en honor y respeto al equipo que trabajó en el rodaje decidimos continuar.

Rodaje en casa de Lolo


Fue entonces cuando decidimos hacer un proyecto de mecenazgo. El presupuesto se había quedado pequeño y las previsiones de lo que quedaba superaba lo que se había presupuestado en un inicio. ¡Error de novatos!

Nos pusimos en contacto con la gente de Verkami, hicimos un presupuesto para ello y para lo que faltaba de producción y postproducción. Y empezó una carrera de promoción de cuarenta días que nos llevó a uno de los momentos más brillantes de toda esta historia: ¡440 mecenas confiaron en el proyecto y aportaron económicamente más de lo que pedíamos!. La gran familia de seguidores de Lolo Rico y del programa de “La bola de cristal” dijeron aquí estamos y fue cuando nos dimos cuenta de un gran hallazgo: “Cuando Santiago Alba escribió los guiones de los electroduendes, maravillosos escritos cargados de la suficiente ideología como para cambiar el mundo, usó una frase antisistema que hasta la fecha de hoy sigue teniendo vigencia “sólo no puedes, pero con amigos, sí”. Y es que cuando alguien quiere realizar un proyecto y no quiere seguir los patrones establecidos por un sistema mercantilizado, solo te quedan los amigos, la gente que cree en lo que estás haciendo y en las personas que como tú consideran que las cosas se pueden hacer de otra manera.

A menudo he pensado, sobre todo en los momentos difíciles, en esa persona que, aún con toda la que está cayendo, que tienes que contar euro a euro lo que gastas para poder llegar a final de mes, decidió aportar diez euritos para que nosotros pudiéramos llevar a cabo este trabajo. Eso es honorabilidad y hay que tener lealtad por cada uno de esos diez euros aportados por esa persona. Y así lo hicimos.

La inyección de moral, de alegría, de fuerza, de pensar que no estábamos solos, nos dio alas para seguir, confianza para creernos que sí íbamos a poder, de que aunque la travesía fuera larga, iba a ser posible. Y es que a veces no somos lo suficientemente conscientes del gran significado de la frase “la unión hace la fuerza”.

Con ese empuje hicimos la segunda parte del rodaje. Hicimos las entrevistas de los invitados al documental en Madrid. Salimos a la calle, con cámara y micro en mano, a preguntar a la gente por La bola de cristal y conseguíamos tener todo el rodaje hecho, ¡estábamos lanzados! ¡Ergios, pilas y filamentos! ¡no nos va a parar ni el parlamento!. Qué nos quedaba, la postproducción.

Rodaje por las calles de Madrid

Rodaje en Madrid. Entrevista a Javier Gurruchaga



Y entramos en esa fase en la que tienes que revisar todo el material y, como si de un puzzle se tratase, había que colocar todas las piezas en su sitio para que se viera un resultado final digno. Fuimos a TVE a revisar las imágenes que queríamos utilizar. Las pedimos y nos las enviaron. Minutamos todas las imágenes de la entrevista con Lolo y resto de invitados. Todo un trabajo meticuloso y de organización, donde la dirección tiene igual o más importancia que en el rodaje. Un trabajo muy complicado.

Y lo complicado, siempre trae complicaciones. Surgieron las tensiones, algunas situaciones estrambóticas, algunas hasta surrealistas. Pero no por ello dejábamos de seguir con la labor, con empeño y perseverancia. Si alguien pensó que claudicaríamos, se equivocó.

Estábamos ya en octubre del 2014 y teníamos la construcción del documental acabada. Faltaba revisar el color, el sonido y pedir a TVE que nos cedieran las imágenes correspondientes, ya que las que nos habían enviado era con un código de tiempo incrustado, que solo fueron utilizadas para hacer el montaje, algo normal cuando trabajas con imágenes de alguna televisión o productora.

La persona de contacto de TVE nos pidió el montaje, para revisar cómo quedaba el documental. Era normal, tenían que inspeccionar en la gran casa que el documental se podía proyectar en TVE, desde el punto de vista profesional. Nos comentó que estaba bien, correcto, que de inmediato hablaba con los de programación para ver dónde se podía programar el documental y así hacer el contrato de cesión y el envío final de las imágenes utilizadas en el audiovisual.

Pasaron dos meses, entre llamadas y no respuestas. Y llamadas con respuestas de espera. Y llamadas con promesas vacías. En definitiva, pasaron dos meses y llegó la navidad. Seguíamos sin las imágenes y sin saber qué pasaba. Después de insistir, nos comentaron que habían estado hablando con la dirección de TVE 2 (La 2), canal donde se emiten la mayoría de documentales. Decían que no encajaba nuestro documental. Nos prometieron entonces que iban a proponerlo al programa “Imprescindibles”, un programa de documentales biográficos que hacen (o hacían) en La 2, pero que no les insistiéramos ya que hasta después de la campaña de navidad no iban a poder mirarse el tema. Llegó el momento, bueno, mejor dicho, mediados de febrero 2015, y nada. No les interesó.

Fui a Madrid, me entrevisté con ellos, hasta dos veces. El departamento comercial decía que era un tema del Departamento de Programación y por lo visto allí no lo veían para publicarlo. Yo no entendía lo que pasaba, un documental que hace un repaso de más de treinta años de televisión pública, a través de una trabajadora de esa casa como había sido Lolo Rico, académica de la televisión, escritora reconocida de libros para niños, considerada como una de las mejores directoras de programas infantiles y juveniles, ¿qué estaba pasando?

Yo repasaba el documental para entender esa censura que estábamos sufriendo ¡en pleno siglo XXI! ¿Acaso no podía Lolo decir en público que es comunista? ¿O no podía exclamar que se considera anticapitalista o antisistema? Yo repasaba las declaraciones de Lolo y no salía de mi asombro. Vale, a ver, en un momento del documental comenta que la televisión de hoy no es que no sepan hacerla bien, es que no quieren, pero ¿acaso no existe o no puede haber autocrítica? ¡Ah! ¿A lo mejor es porque en el documental se habla mal de Felipe González?, ¡Ahí va!, ¿Es que sigue siendo intocable? Podría ser que no les gusta que en el documental se comenta que echaron a la calle a una gran mujer, trabajadora y gran profesional, que no le pagaron ninguna indemnización y que la trataron con la punta del pie, ¿podría ser eso? Nunca me lo han dicho.

Fotograma del documental


La última vez que estuve en TVE me dijeron (los de comerciales) que habían hecho lo imposible, pero que programación, definitivamente, no quería pasar el documental. Y claro, ellos como comerciales, debían presentarnos una factura por las imágenes que íbamos a utilizar. Recuerdo que uno de los comentarios que me dijeron fue el siguiente: “Es que el documental parece que está hecho para vuestros cuatro amiguetes”. Después de escuchar ese comentario te pasan por la cabeza miles de pensamientos, la mayoría no muy buenos. Me quede solo con uno de ellos, de los buenos, claro, y es que quien tendría que valorar nuestro trabajo no era esa persona, tendría que ser el público en su mayoría. Y entendemos que habrá a quien no le guste, o que le guste poco o a quien le guste algo. Pero no nos íbamos a quedar con el necio y torpe comentario de un ejecutivo con aire acondicionado.

Volvíamos al bajón. Por tercera vez meditábamos en dejarlo todo. Y tuvimos que tirar del coraje y la valentía que nos habían proporcionado 440 mecenas y parte del equipo de rodaje, de que ya lo teníamos casi todo, y que no era el momento de dejarlo. Como si de un viejo bebedor de bares de alterne se tratase, pedimos la cuenta y tuvimos que rascarnos el bolsillo otra vez. Eso sí, con la cabeza alta, como dice la vieja canción de Raimón “la cara al viento”. Somos guerrilleras y guerrilleros de la palabra, la imagen, esas son nuestras armas, tan poderosas hoy, tan manipuladas ayer, hoy y mañana por quienes están arriba y no nos rendimos fácilmente.

Un día un amigo me dijo, “con cien mil euros esto no nos hubiera pasado”, yo le dije que nos habría pasado igual, que al final y por sorprendente que sea no es un tema de dinero, sino de censura, de ideología. También, Lolo me comentó que un día le dijo a un amigo suyo que le daba tristeza el haber nacido en una dictadura y saber que se iba a morir en otra. El amigo, muy locuazmente le dijo, no Lolo, naciste en una dictadura y te vas a morir en la misma.

A pesar de todo me alegro mucho de haber realizado este proyecto con muy poco dinero. Hemos utilizado poca moneda pero muchísimos amigos. Al principio éramos cuatro iniciando el proyecto y lo vamos a acabar siendo más de cuatrocientos cincuenta. Hemos hecho un buen documental. Y hemos hecho cantidad de amigas y amigos. En los últimos días, hemos recibido peticiones para presentar el documental en más de quince ciudades a través de nuestros mecenas y amistades. ¿¡No os parece genial!?

Mañana, presentaremos el documental, con Lolo y un montón de amigas y amigos, y con el público en general que quiera venir. Mañana será un día de celebración, un día de descanso, un día para volver a decir “sí, se puede”, frase tan recurrida en este país en los últimos años. Mañana será el inicio de una nueva travesía, la de distribución y promoción de este documental. Y esperamos que esta travesía no sea tan larga y tan dura como la que hemos dejado atrás. Seguro que no, porque solos no podremos, pero con nuestros amigos y amigas eso está hecho. Gracias a todas y a todos.

Julio Suárez

viernes, 10 de abril de 2015

23 DE MARZO: EL CÓNDOR PASA POR NUESTROS CORAZONES

Sólo podía ser esa mágica música. La producida, en palabras del Maestro Pineda, por «los bombos, flautas, charangos y demás instrumentos de los sones indígenas de El cóndor pasa, himno quechua que se escucha a lo largo de los Andes donde los caciques y consejeros ancianos hacían sus profecias sobre los destinos de nuestra América»[1]

Sólo podía ser esa mágica música la que diera inicio al homenaje que el pasado 23 de marzo, 35 aniversario del inicio de la Cruzada Nacional de Alfabetización de Nicaragua, la Asociación de Educación Popular Carlos Fonseca Amador, AEPCFA, rindió, in memoriam, a Leonela Relys, maestra humilde y generosa, pedagoga innovadora y creativa y militante por la justícia social comprometida hasta los tuétanos, creadora del método audiovisual de alfabetización Yo, sí puedo.

            Nos imaginamos el clima emotivo de las personas presentes en el Auditorio de la AEPCFA ante el paso solemne de esa comitiva encabezada por un brigadista de los 80, cotona, escarapela de la CNA y lámpara Coleman, seguida por la bandera de la República de Nicaragua y la enseña del Yo, si puedo, y un séquito de jóvenes y niños y niñas ataviados con los vestidos típicos portando diversos materials y objetos simbólicos relacionados con la Alfabetización, desfilando hasta rodear, como acariciándola, una foto histórica que muestra a Leonela Inés Relys Díaz inaugurando el Taller Matríz del Yo, sí puedo en Managua, pronto hará ya diez años. Nos imaginamos el silencio inmenso del momento dejando fluir los sones indígenas de El cóndor pasa abriendo los corazones allí reunidos.

            Y, lógico, viajamos hasta aquella casita del municipio habanero de San Miguel del Padrón donde compartimos momentos preñados de ternura con Leonela, con Rolando, con sus hijos y familiares, unas semanas antes de su definitivo adiós.

            Agradecemos a la AEPCFA ese sentido homenaje y a él nos sumamos. Un homenaje que nos ha permitido recordar que Leonela, su obra y su persona, sigue bien presente entre nosotras.





[1]      El sueño que fue. Un relato sobre la alfabetización en Nicaragua, libro de Orlando Pineda Flores y Sebas Parra recientemente editado por la AEPCFA.


lunes, 19 de enero de 2015

LEO, LLEGARÁ EL DÍA EN QUE LOS PUEBLOS PODRÁN

Sebas Parra. Miembro de La Guerrilla Comunicacional y la AEPCFA-Girona 

Y el mundo será ya un mundo culto y alfabetizado como tú lo soñabas, un mundo regulado por la justicia y la solidaridad, pues, nunca te cansabas de recordarnos que «el analfabetismo existe porque existen inequidades e injusticias sociales».

Sábado, TeleSUR informaba desde Cuba: «La destacada pedagoga cubana Leonela Inés Relys Díaz, creadora del método de alfabetización Yo, sí puedo, con el que han aprendido a leer y escribir más de ocho millones de iletrados todo el mundo, favorecidos por la vocación solidaria de la Revolución Cubana, murió en la Habana este sábado víctima de cáncer». Domingo, Cubainformación, con el titular «falleció Leonela Relys, creadora del método cubano de alfabetización Yo, sí puedo, y heroína de la República de Cuba» nos acercaba a su definitivo adiós: «Una ofrenda floral del líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, acompañó las honras fúnebres de Leonela Inés Relys Díaz, creadora del método Yo, sí puedo. Sus restos descansan en el Panteón de la Central de Trabajadores de Cuba del cementerio de Colón, en La Habana»


Leonela Relys en Girona

En 2005, cuando en compañía de Joan Colomer y el nicaragüense Maestro Pineda viajamos a La Habana a participar en el I Congreso Mundial de Alfabetización / Congreso Internacional de Pedagogía 2005 donde se presentaba a la comunidad internacional el método de alfabetización audiovisual cubano Yo, sí puedo, tuvimos las primeras referencias y testimonios en relación a la vida y la obra de esta maestra, pedagoga y revolucionaria que había hecho de la alfabetización y la educación el gran Amor, la razón, de su existencia. Y ese mismo año, en Managua, tuvimos la oportunidad de abrazarla y compartir un momento en los días previos al pilotaje del método en Nicaragua. Diez años después, recuerdo que, curiosamente, no admiré tanto sus conocimientos científicos, técnicos o profesionales o su experiencia en materia de alfabetización sino su gran humildad. El recuerdo que conservo es el de una maestra trabajadora, apasionadamente comprometida con su trabajo, muy lúcida a la hora de analizar las causas y consecuencias de los analfabetismos y, por encima de todo, como digo, una persona afable y humilde.


Leonela en Girona. Foto: Pep Caballé


Tuvieron que pasar, sin embargo, unos años, hasta que nos volvimos a encontrar, en esta ocasión en Girona. El Yo, sí puedo, en la persona de Leonela Relys, había recibido el Premio Mestres 68 de 2011 y durante el mes de noviembre del año siguiente tuvimos la oportunidad de compartir unos días con la Leo. De la mano de La Guerrilla Comunicacional, visitamos al alcalde de Girona, a la Rectora y el decano de la Facultad de Educación de la UdG; conversamos con la gente del Núcleo Paulo Freire, de la AEPCFA-Girona, de la Asociación Rosa Sensat,... Y, sobre todo, recuerdo el acto de entrega del Premio, donde tuve el gran honor de encargarme de la glosa y de escuchar de cerca las palabras finales de agradecimiento de Leonela Relys Díez en nombre del gobierno y el pueblo de Cuba. Este momento representa una definitiva abrazo entre nosotros, entre nuestros sueños pedagógicos, entre nuestras luchas por la erradicación de los analfabetismos.

Y el reloj de la Historia marca rápido las horas del tiempo de la solidaridad y la amistad: en mayo de 2013, La Guerrilla Comunicacional edita su último libro publicado De América soy hijo. Crónica de una década de alfabetización audiovisual que nos lleva a presentarlo en toda Cataluña, Valencia, Xátiva, Dènia, Andalucía... En noviembre de 2014 la AEPCFA edita El sueño que fue. Un relato sobre la alfabetización en Nicaragua, donde los autores destacan el salto adelante que representa el Yo, sí puedo creado por nuestra maestra y amiga en la esperanza de los pueblos de América y del Mundo de liberarse del analfabetismo .



Leonela Relys en La Habana

Octubre de 2015, La Habana. Somos dieciséis hombres y mujeres integrantes de la Brigada de La Guerrilla Comunicacional en Cuba. La Leo nos recibe un domingo por la tarde. No en su casa, no en la sede de ningún organismo oficial. Nos recibió en el patio de un centro de enseñanza secundaria donde hacía una permanencia de voluntaria, junto con otros miembros de la comunidad educativa que limpiaban y cuidaban el recinto escolar. ¿Imagínese el impacto que recibimos viendo una autoridad mundial en metodologías de la alfabetización, con más de veinte libros sobre el tema publicados, con posesión de los galardones más valorados, haciendo de voluntaria en una escuela la tarde de un domingo? ¿Imagínese de qué tipo de mujer estamos hablando ? Pues, ésta era la Leo...


Miembros de La Guerrilla Comunicacional con Leonela. Foto: Francesc Ortega

Fue una tarde intensa, rica en emociones y afectos. Se la miraba feliz. Pero no nos pasó inadvertido su estado de salud. La Leo tenía alguna cosa... Esa misma noche tuvo que ir al hospital. Y unos días después la familia nos hizo saber el diagnóstico que le acababan de hacer y el tiempo probable de vida. La visitamos en su casa dos veces. Una casa humilde como ella, humilde como su familia, pero decorada con la sonrisa, la mirada alegre y bondadosa y el talante de la gran mujer, madre y abuela que era. El despido fue muy difícil. Y su último deseo toda una gran lección: «tengo que ponerme bien pues todavía tenemos muchas cosas que hacer ustedes y yo».

Descansa Leo, seguiremos haciendo cosas juntas hasta que llegue este día en que todas las letras tendrán su número y su helado del Coppelia para recordarlas.

Y el reloj de la Historia marca rápido las horas del tiempo de la solidaridad y la amistad: en mayo de 2013, La Guerrilla Comunicacional editó la entrevista del mes de marzo a Leonela Relys y su último libro publicado De América soy hijo. Crónica de una década de alfabetización audiovisual en mayo, que nos llevó a presentarlo en toda Cataluña, Valencia, Dènia y Andalucia: http://laentrevistadelmes.blogspot.com.es/2013/03/leonela-relys-el-analfabetismo-existe.html


jueves, 15 de enero de 2015

EL ESTILO CARACOL

por Julio Suárez

No quiero ser pretencioso, ni parecerlo, pero cuando en su día decidimos comenzar a publicar nuestro programa de “La entrevista del mes” a través de la red social, fue un acierto. Y no fue por que hubiésemos conseguido las más altas cotas de espectadores, que no fue así, sencillamente porque en el año 2009, cuando empezamos a publicar nuestro trabajo, creíamos que el futuro de cualquier programa de televisión tendría que pasar por Internet. Y debo decir que no nos faltó ganas de publicar en cualquier Tv, que por ser unos baladíes nunca tuvimos la oportunidad.

Pero, como os dejaba entrever anteriormente, tuvimos la convicción de que había cambios acelerados en el mundo de la pequeña pantalla. Promovidos, principalmente, por las nuevas prácticas de acceso a los contenidos audiovisuales por parte de las jóvenes generaciones. 

Como bien escribe Ignacio Ramonet en su artículo “El fin de la televisión de masas”(1): Los jóvenes televidentes pasan del consumo “lineal” de TV hacia un consumo “diferido” y “a la carta” en una “segunda pantalla” (ordenador, tablet, smartphone). De receptores pasivos, los ciudadanos están pasando a ser, mediante el uso masivo de las redes sociales, “productores-difusores”, o productores-consumidores (prosumers).

Ese cambio es real. Hoy en día puedes ver un programa de Tv cuando quieras, como quieras y donde quieras. Puedes descargarte un Podcast de tu programa favorito de radio emitido en otro momento pasado, para oírlo cuando desees. Puedes ver la película que te apetezca a través de las plataformas existentes. Es decir, podemos decir que estamos ante lo que llamamos actualmente “la sociedad conectada” y la multiplicación de esas nuevas pantallas han cambiado totalmente las reglas del juego. Siguiendo con el artículo de Ramonet: La televisión está dejando de ser progresivamente una herramienta de masas para convertirse en un medio de comunicación consumido individualmente, a través de diversas plataformas, de forma diferida y personalizada.

Nuestro objetivo inicial partía justamente desde esa premisa, que cada individuo pudiera ver nuestras entrevistas en el momento que quisiera, en el lugar que el decidiera y en la plataforma con la que se sintiera más a gusto. Como adelantándonos a este nuevo tiempo, ya preveíamos ese auge de la “Galaxia Internet”. Es muy interesante la referencia que aporta Ramonet: Reed Hastings, director de Netflix, el gigante de estadounidense del vídeo en línea (con más de 50 millones de suscriptores): declaró recientemente que la televisión lineal habrá desaparecido en veinte años porque todos los programas estarán disponibles en Internet. 

Aunque hay que estar alertas y tener mucho cuidado. La información en Internet está siendo dominada por grandes empresas estadounidenses ( Google, Facebook, YouTube, Yahoo, Twitter, etc.), lo cual en sí mismo ya constituye un problema muy serio: Sobre todo, como reveló Edward Snowden y como afirma Julian Assange en su nuevo libro “Cuando Google encontró a Wikileaks” (2) , todas esas megas-empresas acumulan información sobre cada uno de nosotros cada vez que utilizamos la Red. Información que comercializan vendiéndola a otras empresas. O también cediéndola a las agencias de inteligencia de estados Unidos, en particular a la Agencia Nacional de Seguridad, la temible NSA. No nos olvidemos de que una sociedad conectada es una sociedad espiada, y una sociedad espiada es una sociedad controlada, Plantea Ramonet.

Nuestro humilde programa de entrevistas(3), el cuál busca dar voz a personajes de gran elocuencia intelectual que, por unos motivos ideológicos ú otros, están silenciados en los grandes medios de comunicación, tiene como objetivo el poder hacer pensar. El ejercicio más estimulante e inteligente de la especie humana. El poder plantearse los temas desde otro punto de vista. Alejarse de lo propuesto para analizarlo de forma diferente. Es decir, provocar al espectador a razonar y debatir. 

Por el contrario, si lo que estás buscando es un programa que te invita a mirar para otro lado, taparte los oídos o enseñarte a ser un estúpido, “La entrevista del mes” no es tú programa. De ese tipo la parrilla está llena y están deseando que te pongas delante de una pantalla para aleccionarte.

Nosotros seguiremos adelante, poco a poco, siguiendo el estilo caracol: con paso muy lento, pero dejando rastro.






lunes, 6 de octubre de 2014

Hoy se cumplen 30 años de la emisión del primer programa de "La bola de cristal"

Julio Suárez - La Guerrilla Comunicacional

Un 6 de octubre de 1984 comenzó a caminar uno de los mejores programas (por no atreverme a decir el mejor) de televisión que se ha emitido en este país, “La bola de cristal”. Se cumplen 30 años de la realización de aquél primer programa. Y gracias al ingenio de Lolo Rico, una mujer brillante que sabía transmitir pedagogía, cultura e ilusión al público infantil a través de la pequeña pantalla. Gracias también, como no, a un gran equipo de personas que supieron dar forma y contenido a la dirección de Lolo. Como ella bien decía: “Sola no puedes, pero con amigos sí”.

Recuerdo con emoción como saltaba de la cama los sábados por la mañana, para ver aquellos electroduendes que transmitían sabiduría desde la República Electrovoltáica de Tetrodia, a través de unos maravillosos guiones de Santiago Alba. Y reír a carcajada limpia, con las historias que representaban Pablo Carbonell, Pedro Reyes, Anabel Alonso, Freda Lorente o Enrique San Francisco, entre otras. Y disfrutar de lo que era “El librovisor” con guión de Carlos Fernández Liria y Carlo Frabetti. También, troncharme con Javier Gurruchaga en el apartado de “La cuarta parte”.

No voy a omitir la presencia en el programa de Alaska (Olvido Gara), que su aportación al mismo sirvió más como relanzamiento de su figura que otra cosa. Pero reivindico que “La bola de cristal” era una labor de equipo que, aunque algunos han intentado, por intereses mercantiles, relacionar el éxito del programa por la presencia de la mexicana, sí se supo conjugar el buen hacer de los guionistas, documentalista y equipo técnico, todo ello gracias a una admirable dirección.

En la bola te enseñaban historia, cultura y…política. Si, política, por que a través de los electroduendes ya te indicaban que el mal no era el “coco” que podía venir a tu cama por la noche, no, el mal, como hoy en día, sigue siendo el capital, ese sistema corrupto que destruye a la gente y alimenta a las grandes corporaciones. Te enseñaban que la unidad siempre es mejor que la individualidad, que los trabajadores eran y son explotados para producir riqueza a unos pocos y que el mundo no es gobernado por la unidad de todos los países, sino por la ambición de un régimen absolutista llamado Estados Unidos de América.

Se trataba a los niños como personas adultas y no como niños tontos, una máxima creada por Lolo Rico, hecho que contribuía al gran éxito de ese programa. Y ella tenía razón. Tratar al niño o niña como ser pensante era garantizar el crecimiento intelectual de esa persona. “Trata a los niños como tontos y tendrás un país de personas tontas y sumisas”.

La bola de cristal reunía a niñas y niños, adolescentes y adultos. Tenía la virtud, y sobre todo los contenidos, de tener material para todos. Y notábamos la diferencia con el resto de la programación. Nos provocaba lo que ningún otro programa podía ofrecer: hacernos pensar. Todo lo contrario de las pretensiones dogmáticas del mundo televisivo. Y por ello la bola te sorprendía, porque rompía con la norma establecida, te dirigía directamente en sentido contrario al sistema. Así que, se ordenó la finalización del programa y se cuidaron mucho de no mostrarlo nunca más…, ni se televisará nunca algo que se le parezca en el ente público.

El programa empezó con cien mil espectadores y acabó con más de cinco millones. Yo por eso lo llamo “La generación de la bola de cristal”. Todos crecimos con las aportaciones de ese programa. Y algo sucederá en el futuro, seguro, porqué fuimos multitud.


De momento nos quedamos con el recuerdo de ese programa, hoy catalogado como programa de culto, otros lo mitifican, que cada una le dé el tratamiento que quiera. Un pequeño grupo de personas hemos intentado explicar todo ello en un documental sobre Lolo Rico, que en los próximos meses saldrá a la luz y que esperamos, como mínimo, cumplir las expectativas de los mecenas que han apoyado nuestro proyecto y estar a la altura de toda esa generación que gritaba: “¡Viva el mal! ¡Viva el capital!”





                                                       

domingo, 28 de septiembre de 2014

Y el ganador del FESTIDOK 2014 es...


La quinta edición del Festidok se recordará por la calidad de los trabajos presentados y la participación de un público entregado, dispuesto a pasar una buena tarde de cine y de derechos humanos. 

Más de setenta personas vieron los seis cortometrajes documentales finalistas y participaron activamente votando por lo que seria el premio del público al mejor corto documental. Antes, Sebas Parra, miembro del jurado de esta edición, agradeció a la comisión de selección del Festidok el haber elegido entre más de 135 documentales estos seis finalistas, indicando que no era tarea fácil.



A continuación, comentó a los espectadores la difícil decisión que tuvo que tomar el jurado ante unos trabajos finalistas de muy buena calidad. Y que la decisión final vino determinada por un pequeño fallo de dirección en el corto "El Galón", que era uno de los dos favoritos del jurado. 

Finalmente, por su gran calidad técnica y su abrumadora carga de denuncia de varios derechos humanos, el ganador del Festidok 2014 fue “Minerita”, de Raúl de la Fuente.

“Minerita” se centra en la vida de tres mujeres que viven y trabajan en una mina de zinc, en Cerro Rico, a más de cuatro mil metros de altura en la ciudad de Potosí (Bolivia).  En el corto se llega a denunciar hasta siete de los derechos más universales. Pero, todo y la dureza que se muestra en el documental, el director tiene la habilidad de dar una pequeña imagen de esperanza al final del cortometraje, ese mínimo deseo que todo ser humano siempre tiene de poder alcanzar algo mejor.

El director de “Minerita”, no pudo asistir a la entrega de premios porque se encontraba en el Festival de Cine de Donostia presentando otro trabajo realizado en los últimos meses, pero se mostró al público, mediante un vídeo, un saludo del mismo director al Festidok y esperando que su trabajo hubiese gustado.

Y así fue, una vez realizado el recuento de las papeletas, el público votó, por una amplia mayoría, el corto de “Minerita”. Por lo que en esta edición del Festidok ha habido un solo ganador llevándose los dos premios, al mejor cortometraje documental y el premio del público.



Después, la organización ofreció un humilde piscolabis para que todas las personas presentes pudieran compartir opiniones de lo vivido en la sala de cine. 

Un año más la organización del festival, La Guerrilla Comunicacional, valora positivamente la participación, tanto de los concursantes como del público, en un festival que va creciendo y va haciéndose un hueco en el panorama internacional de festivales de denuncia.