lunes, 6 de febrero de 2017

TENGO ALGO QUE CONTARTE (12)

Correspondencia entre dos mujeres.


Salt, lunes 06 de febrero de 2017

NO HE PERDIDO EL NORTE



Querida amiga, como siempre, un gusto saber de ustedes, de sus cosas, de sus costumbres, de sus vidas. Es lindo imaginar cómo se traspasa el año casi en bañador y comiendo los turrones sudandito de calor.

Aquí es invierno. Esa estación que ustedes no tienen (en mi modesta opinión, no se pierden nada) donde hace frío, uno anda encogido todo el día, las horas de luz solar son pocas y la humedad lo impregna todo, hasta los mismos huesos. La nieve es el elemento romántico con el que algunos  justifican sus bondades. Transforma el paisaje, vistiendo de blanco absoluto montes, árboles, pueblos, ríos y todo lo que encuentra a su paso. Cuando caminas sobre ella, es como si a cada paso la tierra te absorbiese un poquito hacia sí, te vas hundiendo en un un camino crujiente y algodonoso. Pero también le digo que este idilio con la naturaleza sólo funciona en el lugar adecuado, en la montaña. Fuera de su sitio, sólo nos complica la vida. En las ciudades, la contemplamos como un lindo elemento, pero cuando nos llega, los coches no circulan, los tubos que llevan el agua se congelan, la electricidad a veces se para,… en fin, un triste festival. Con el invierno se me entumecen el ánimo, las ganas de salir, los músculos y creo que hasta las ideas.




Como usted puede ver, no es mi estación preferida, nunca le encontré la gracia. Yo creo que mi cigüeña erró el tiro al dejarme y me depositó más al norte del pedido real. Pero claro, en aquellos tiempos sin GPS ni nada, era fácil desorientarse un poco. A veces, cuando comento ésto medio en broma, medio en serio, algunos me dicen: pero tenemos la suerte de haber nacido en “el norte”, en la parte afortunada, en la parte rica del mundo. Y sí, lo reconozco. Aunque nosotros seamos mediterráneos, de habitar la calle, de reír fuerte y tocarnos cuando hablamos, de vivir al compás del sol,… somos el sur de ese norte, aún haciendo de frontera pertenecemos a él. 

Pero le voy a contar algunas de mis cuitas respecto al norte. Por ejemplo, que en mi país, en estos días de frío invernal, es cuando las empresas eléctricas han subido sus tarifas de precios. Y recuerde que aquí somos eléctricodependientes para todo: para cocinar, para ducharnos, para alumbrarnos, para calentarnos… Una vez le hablaba de la gran cantidad de personas con pobreza energética que viven entre nosotros,  ¿lo recuerda? Pues bien, esta subida de precios energéticos, como bien puede imaginarse, no solamente deja más indefensas a todas estas personas, sino que además incluye a muchas más en este club de pobres, sin ética ni miramientos sobre el frío que puedan llegar a pasar en sus casas. De hecho, en estos dos últimos meses, se ha disparado la cantidad de incendios domésticos (con alguna muerte incluida), porque la gente se calienta como puede. Pero como ya le comenté en su día, los intereses de las empresas eléctricas no son los mismos que los de sus clientes, aunque el frío lo compartimos todos. Es el mismo frío que mata a quien no tiene cobijo. Y resulta que aquí, en la riqueza del norte, hay muchas personas en estas condiciones. Los que andan viviendo por la calle entre cartones, o en campos de refugiados con casas de tela como techo, o cayendo al agua fría desde pateras sobrecargadas que intentan llegar aquí para empezar de nuevo. Sí Habanera, todo esto pasa en el norte, en nuestro rico norte. Debe ser que el frío va helando no sólo los cuerpos sino también los sentimientos. Ha llegado un momento en el que se han normalizado todas estas infamias, entrando en la categoría de cotidianas e inevitables. Las empresas energéticas siguen con sus tarifas y sus beneficios, los refugiados siguen en sus campos, los inmigrantes en sus pateras o en sus camiones,....y los gobiernos mirando hacia otro lado, hacia donde no se puedan encontrar con la mirada de ninguno de ellos.




La gente a veces protesta, se moviliza tímidamente ante estas situaciones tan humanamente esperpénticas, pero aún es poca gente y creo que, en el fondo, con poco convencimiento de que su protesta vaya a servir para algo. La acreditación de afortunados norteños que se ha interesado expedir, ha calado en una población con altos índices de analfabetismo político.

Ahora le haré de reportera de algunas noticias de estos últimos días. Por ejemplo, en Rumanía el gobierno aprueba una ley por la que los casos de corrupción que no excedan de 44.000 euros quedan exentos de explicaciones (y por supuesto, de devolverlos). Aquí sí que se han visto obligados a retractarse por la presión popular, y pienso que sobretodo, porque de caras al mundo, quedaba feo. Una cosa es que haya políticos, empresarios o cargos públicos corruptos bajo cuerda (como aquí), y otra muy distinta que tengan una ley concreta que les ampare públicamente. Y es que las formas y la elegancia no se deben perder nunca, ni para corromperse, ¿verdad? Un poquito más al este, en Rusia, el congreso aprueba una ley donde se regula cómo y cuando está bien agredir a las mujeres. Propuesta procedente de una mujer, y votada por mayoría aplastante de hombres y mujeres del congreso. Parece ser que una vez al año, y procurando no dejar marcas, es lo acordado como razonable. Osea que mujeres rusas, ya lo sabéis: por el módico precio de una paliza anual, podréis entrar en vereda y no correr el riesgo de desmelenaros con actitudes libertinas. Menos mal que vuestros políticos están en todo y hay alguien que vela por vuestro buen camino, porque si os dejasen a vuestro aire, ¡aún seríais capaces de reivindicar la igualdad de género o incluso cosas peores! 

Y siguiendo mi particular viaje por el norte llego hasta sus vecinos: el flamante Trump. Pero no quiero hablarle de Donald (de hablarle de algún Donald preferiría hablar del pato, que me cae mucho mejor). Son demasiadas barbaridades concentradas en un mismo individuo para tratarle ahora, así entre amigas. Su muro con México está haciendo correr ríos de tinta, pero en el fondo, no es ninguna sorpresa. Él ya avisó durante toda su campaña que era una de sus prioridades, y aún así, millones de norteamericanos le votaron. Por cierto, es una situación reproducible en más sitios. Aquí también tenemos muros (bueno, nosotros acostumbramos a llamarlos alambradas) en Ceuta y Melilla, que impiden o intentan impedir que los del sur entren al norte. Y no pasa nada, como le decía antes, hay cosas que ya se han integrado en la normalidad y nuestro muro hasta nos parece justo y necesario. Pero a lo que iba, a nuestro Trump. En realidad quería referirme a su esposa. En una entrevista la semana pasada dijo toda orgullosa de su marido: “es muy considerado conmigo y me apoya mucho. Cuando le digo que necesito una hora para darme un baño o ir a hacerme un masaje, no se opone” ¡Qué alegría para el feminismo nos dio cuando pensábamos que casi todo estaba perdido! ¡Qué ejemplo de consideración y libertad para con ella! Ya ve usted, toda esa fama de fascista, tirano e insensible que se empeñan en darle al pobre Donald, la desmontan confesiones tan tiernas y argumentadas como las de su ejemplar esposa-florero.




Amiga Habanera, como a veces le digo a otra buena amiga: no he perdido el norte, sencillamente quiero ir al sur. Por hoy voy a dejar la corresponsalía noticiera, ¿no le parece? Sólo son pequeñas cosillas que me han llamado la atención en nuestro día a día. Así prontito usted me podrá contar más.

Un abrazo sin latitud ninguna, pero enorme y cálido de su amiga

Vicentita


(*)Tengo algo que contarte. Correspondencia entre dos mujeres es una relación epistolar entre una mujer de La Habana y otra de Salt (Girona). La publicación de estas cartas se realiza con el permiso de ellas mismas que han confiando en La Guerrilla Comunicacional su publicación.


Si es la primera carta que lees puede ser que te interese ver el histórico de la correspondencia:

Prólogo: Prólogo
Carta 1ª: Carta nº 1
Carta 2ª: Carta nº 2
Carta 3ª: Carta nº 3
Carta 4ª: Carta nº 4
Carta 5ª: Carta nº 5
Carta 6ª: Carta nº 6
Carta 7ª: Carta nº 7
Carta 8ª: Carta nº 8
Carta 9ª: Carta nº 9
Carta 10ª: Carta nº 10
Carta 11ª: Carta nº 11




jueves, 26 de enero de 2017

TENGO ALGO QUE CONTARTE (11)

Correspondencia entre dos mujeres.



La Habana, martes 24 de enero de 2017



FIESTAS NAVIDEÑAS Y AÑO NUEVO EN EL CAIMÁN VERDE

Mi querida Vicentita,


En los albores del recién nacido 2017 te tengo que confesar que lo más que anhelo para ustedes, los catalanes de talante noble y generoso, y para los cubanos que habitamos en este caimán bravío, es que nuestras miradas y corazones contemplen el renacer de la paz y de la solidaridad entre los hombres y las mujeres. Que los poderosos olviden por un momento la rapacidad que los guía y destinen el mínimo y decoroso 0.7% para las naciones del sur donde se concentran los más altos niveles de pobreza y miseria hiriente y que accionen para reconciliar el desarrollo concentrado en el norte con la madre naturaleza. Y que la sensatez toque en las mentes de los grandes consorcios militares y se detenga la escalada armamentista y se destinen parte de esos recursos, ya que pensar en mucho más es una quimera de oro, a llenar, aunque sea un poquito, los estómagos de los millones de niños que mueren de desnutrición o de enfermedades tratables en la actualidad.

Las navidades en Cuba no cuentan con la ampulosidad de las sociedades llamadas de consumo del que se dice primer mundo. No hay derroche de luces porque la tenemos que ahorrar para que no se apague en ninguno de los 98% de los hogares hoy electrificados, ni el mercado irresponsable es protagonista de celebración alguna.




Diciembre esta cargado de celebraciones históricas y de fiestas populares  para los cubanos. Se celebra el 2 de diciembre el desembarco del Granma con lo cual se dio inicio a una nueva y decisiva etapa para la total independencia del país, el 22 de diciembre tuvo lugar el aniversario 55 de la Campaña  de Alfabetización, una de las obras mas humanas emprendida por adolescentes para eliminar el 30% del analfabetismo que sufría la población en 1961  y, bueno en la noche vieja se recibe el amanecer del 1ro. de enero fecha en que bajaron las tropas rebeldes de la Sierra Maestra. 

Diciembre también es un mes cultural. Tiene lugar el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano. El pasado  año con una importante representación  de cineastas latinos, norteamericanos y europeos. Es un festival que con mayor fuerza cada año supera los limites de presencia de latinoamericanos, ofreciendo una amplia muestra de lo mejor del cine del sur. La Feria Internacional de Artesanía y el Festival Internacional de Ballet. El publico se lanza para la calle a disfrutar y literalmente a cazar las entradas para la actividades programadas, a precios muy bajos subvencionados por la política cultural oficial, por el estado. Las calles se convierten en un hervidero de personas que como hormigas se mueven en búsqueda de su cuota de buen arte.




Las celebraciones propiamente de carácter religioso perdieron al triunfo de la Revolución la lucidez y brillo que el comercio y la clase aristocrática le ofrecían. También contribuyó a ello los estremecedores días de la conocida Navidad Sangrienta de diciembre de 1958, fecha en la que se masacró impunemente a cerca de un centenar de jóvenes que apoyaban a la Revolución ya victoriosa en diciembre de 1958. A ello se unieron las fuertes restricciones impuestas por los Estados Unidos en los propios albores de enero del 59 lo que apagaron la hipócrita fastuosidad de unas festividades que dejaban en las sombras a los más pobres como también encubrían el clima de terror y miedo que caracterizó los cerca de 10 años de tiranía batistiana. Sin embargo, la ocasión del 24 de diciembre, nacimiento del  niño Jesús, la  Noche vieja y el propio día de Reyes no dejó de celebrarse en el entorno de las familias cubanas, muy dispuestas siempre para la reunión de sus miembros y amigos, de vecinos, de colegas de trabajo, con la distinción que son festividades austeras y a través de los años ajustadas a las condiciones económicas del país.

La religiosidad ausente por décadas retorna, no con poca presencia, a la vida de los cubanos. A la Misa del Gallo a las 12 de la noche acuden cientos de cubanos, especialmente a la Catedral de La Habana y a las más importantes iglesias y parroquias a todo lo largo del país. El cubano, sea de la religion yoruba, católica, evangelista u otras prácticas, habla con los santos y en monólogos creativos ora por su familia, amigos, vecinos y por la paz personal, de su país y del mundo, en particular el 31 de diciembre a las 12 de la noche. Justo en este momento hay que tener cuidado para pasar por debajo de los balcones y escaleras ya que  permanece la costumbre de lanzar dos o tres tres cubos de agua, al menos, para la calle para botar todo lo malo y limpiar de energías negativas el hogar  y la familia, según la leyenda popular.  También hay quien le da una vuelta al reparto con una maleta y vestido como si fuera de viaje para atraer una salidita fuera de la Isla. Otros se acercan a las costas a depositar flores a sus santos yorubas, Ochun y Yemaya, y después continua la fiesta.




El 24 y el 31 de diciembre  es de celebración familiar, sea en la casa o en algún centro recreativo. El 25 de Diciembre y el primer día del año es para pasear, hacer visitas y saludar a los mas cercanos. En las mesas predominan los manjares típicos que han vencido a los años y a los siglos y siguen siendo acto de digna  cubanía. Arroz con frijolitos negros o arroz con gris, tostones, plátanos a puñetazos, yuca con mojo, frituritas de malanga, tamales o yayuyos, carne de cerdo, ensaladas y postres. Todo ello ajustado a la economía familiar con objetivas inversiones. En realidad se disfruta mucho el ambiente de los preparativos. Conseguir todos los ingredientes a veces lleva esfuerzo, pero no hay mesas vacías y abunda la sana alegría y la buena música en un ambiente de  tranquilidad y disfrute. 

Así es diciembre, el mes de las fiestas navideñas en Cuba. Todos los cubanos pasan sus festividades en familia y buena compañía, con  alegría intima o bulliciosa.

Por demás ya suman miles los turistas que visitan el país por esas fechas para compartir a la cubana la buena música, el buen arte, el ron, el tabaco, el calor húmedo de la isla y con la alegría y tranquilidad esperan el amanecer del del  Nuevo año. 

Un abrazo tan fuerte como siempre.

La Habanera



(*)Tengo algo que contarte. Correspondencia entre dos mujeres es una relación epistolar entre una mujer de La Habana y otra de Salt (Girona). La publicación de estas cartas se realiza con el permiso de ellas mismas que han confiando en La Guerrilla Comunicacional su publicación.

Si es la primera carta que lees puede ser que te interese ver el histórico de la correspondencia:

Prólogo: Prólogo
Carta 1ª: Carta nº 1
Carta 2ª: Carta nº 2
Carta 3ª: Carta nº 3
Carta 4ª: Carta nº 4
Carta 5ª: Carta nº 5
Carta 6ª: Carta nº 6
Carta 7ª: Carta nº 7
Carta 8ª: Carta nº 8
Carta 9ª: Carta nº 9
Carta 10ª: Carta nº 10



lunes, 19 de diciembre de 2016

TENGO ALGO QUE CONTARTE (10)

Correspondencia entre dos mujeres.


Salt, lunes 19 de diciembre de 2016



ERASE UNA VEZ...LA MAGIA


Mi querida Habanera,

su carta sobre la muerte de Fidel me llevó de viaje por su país, por su historia, por su revolución. Cuando la acabo de leer, no me deja un regusto de duelo, de tristeza por lo perdido, sino todo lo contrario, de orgullo por lo vivido y esperanza en lo que vendrá. Mi extracto sería que lejos de considerar una pérdida (el hombre, el cuerpo) nos queda el aprendizaje de los valores, de la capacidad de esfuerzo y lucha por lo colectivo, la fe en las personas. Y a todo esto, afortunadamente, no se le da sepelio tan fácilmente.

Y, pensando en valores, hoy le hablaré de la Navidad. Está aquí mismito, y me gustaría explicarle cómo funciona por aquí. Le enumero algunos puntos y tradiciones que la marcan.

- Pasaje religioso. Celebramos el nacimiento de Jesús, hijo de José, un carpintero, y María, una señora virgen que era su esposa. Yo creo que aquí hay una laguna en el proceso reproductivo. Parece ser que la concepción (fusión de dos células sexuales o gametos en el curso de la reproducción sexual, según el diccionario de biología) la solucionaron con una paloma y de forma inmaculada. Osea, que no se manchó nadie, pero las leyes de sucesión genética de Mendel, con la paloma, hacen aguas por todas partes. Supongo que con las parábolas y las metáforas todo puede arreglarse, pero al pobre José pienso que le adjudican un papel bastante penoso en la historia.

- Decoración. Comento un par de aspectos:

Belenes y pesebres. Son reproducciones a pequeña escala del lugar del nacimiento. Cada casa encuentra un rinconcito donde recrear el momento histórico. En estas maquetas, casas, cuevas y figuritas de todo tipo y tamaño se ordenan para obtener el efecto previsto. Como los niños también ejercen de decoradores, puedes encontrar fácilmente los cerditos navegando río abajo porque los patos andan subidos al árbol del leñador (siempre hay un río de papel de aluminio que semeja el brillo del agua y harina esparcida que hace de nieve); el pescador que quedó sentado con la caña en el tejado de la casa pescando conejos; el pastor que arrea gallinas porque sus ovejas están metidas en la herrería y su perro guardián fue a parar a la cuna del niño, que a su vez anda dentro del cesto de la lavandera. Los niños son así, el orden establecido no va con ellos. Además, como nadie sabe cómo era Belén (¿había río?, ¿nevaba? ¿tenían cerdos?), pues se sienten bien libres de colocarlos como les plazca. La magia infantil acaba dando sentido a todo.

Las luces. Las calles las visten con alfombras aéreas de luces multicolores. Mires donde mires, hay miles de bombillitas que te recuerdan las fechas en que andamos. Los hogares se contagian de esta vorágine lumínica y también adornan sus balcones e interiores con todo un enjambre de luces parpadeantes, que uno ya no sabe dónde se anuncia la pizzeria, la farmacia o si es la casa de tu primo. Pero también le digo que hay muchas casas donde el belén y las bombillitas no tienen cabida. La pobreza también habita estos días en ellas, y los ingresos no alcanzan a pagar la energía necesaria para calentarse o cocinar. Desde su balcón a oscuras, observarán la calle sobreiluminada, y muchos le pedirán con todas sus fuerzas a ese niño del belén que han visto en la tienda que el año que entra sea más compasivo con ellos. En un país donde el 10% de la población está en situación de pobreza energética, la electricidad es la 3ª más cara de Europa (después de Irlanda y Chipre). Las compañías eléctricas españolas tienen un margen de beneficios del doble de las europeas. Ya ve qué cosas.





- Las comidas navideñas. Son días donde las mesas se llenan de familia y ágapes especiales y copiosos. Son menús desconocidos el resto del año. En los estómagos damnificados, los langostinos se abren paso entre la pierna de cordero y  la merluza, en una lucha titánica para esquivar los canapés, el queso, el salmón. La piña grita asfixiada proclamando su poder digestivo y desengrasante, pero es misión imposible. Se calla de golpe al ser aplastada por una salchicha. Cuando más o menos todos han conseguido un milimétrico sitio, llega el riego indiscriminado de vino, refrescos y cava (que sólo le faltaban las burbujas ocupando más espacio de la cuenta y augurando con su gas una explosión inminente). Pero no, tras este momento de crisis digestiva, increíblemente aún se pueden acoplar los polvorones y el turrón. Son esos traidores que llegan al final, y que bajo una apariencia suave e inocente de sus lindos envoltorios, esconden una pura bomba calórica; y que al encontrarse con todos los demás habitantes gástricos, nos dejan en un estado de semi-coma, que incomprensiblemente superamos con algunas terapias. El parchís, la siesta, el programa infumable de la tele, la charla con el cuñado que te cae gordo,… es indiferente, porque el cerebro se declaró en huelga antes de llegar al postre. Cualquier actividad vale para darle tiempo al sistema digestivo a reorganizar su vida tras un atentado de esta magnitud. 

Todo esto puede pasar en muchos hogares, pero no en todos. Le comento que el sueldo mínimo interprofesional este año lo suben a 707 €, parece ser que en un alarde de generosidad. Cuando un alquiler no lo encuentras por menos de la mitad, el recibo de energías e impuestos te ocupan otra cuarta parte, ya te quedan unos 250 € para dar de comer a la familia, vestirla y, además, divertirse todo el mes. Y le puedo asegurar que aquí, actualmente, con 200-250 € al mes, una familia come poco, se viste mal y le queda poco para diversiones.

- Los Reyes Magos. Son esos tres personajes que van en camellos y le llevaron al niño Jesús oro, incienso y mirra. Seguimos trasladando la tradición de traer cosas a los niños, pero han variado los obsequios. De hecho, el oro ahora con la crisis va más que buscado, y los niños tampoco  lo aprecian; el incienso con tanto alérgico a los olores aún les causarían un problema; y la mirra… las mamás modernas ya no saben de hierbas y remedios como para usarla nunca. Total, ahora sería un fracaso de ofrenda, y se sustituye por algo más productivo: juguetes. El tema se acompaña de una escenografía estupenda. Los niños escriben sus cartas demandantes con sus ilusiones volando por correo hasta Oriente. Esperan pacientemente (o no) hasta el 5 de enero por la noche, en que cada pueblo organiza una cabalgata donde desfilan los tres reyes con sus séquitos, paquetes, tambores,... anunciando que ya están aquí, ya han llegado con los regalos que les pidieron. Figura que durante toda la noche irán casa por casa  y entrarán por la ventana dejando los encargos, con la condición de que los pequeños duerman y nadie los vea. Creo que es de las pocas veces que se aceptan intrusos en casa, que entren por la ventana, lo remuevan todo, abran la nevera y se sirvan y encima estemos contentos. Es precioso ver las caras de los pequeños cuando los ven pasar. Con sus ojos como lunas llenas donde toda la ilusión tiene cabida, las bocas abiertas por el asombro, la nariz colorada por el frío pero ellos sin sentirlo. Todas las incongruencias del tema (cómo puede ser que se multipliquen los reyes; dónde han quedado los camellos si aquí llegan en tractor, allí en barco y en el otro sitio en paracaídas; cómo van a saber dónde vive cada uno,...) quedan resueltas con la magia. La de los reyes, pero sobretodo la de los niños .





Papá Noel. Personaje importado  y laico con el mismo cometido de los reyes, pero adelantándose en el  calendario. Un abuelo gordísimo y simpático que llega por nochebuena en reno desde Laponia y entra por la chimenea. Otra aplicación indiscutible de la magia infantil para hacer que un señor tan gordo (por muy simpático que sea) pasa por tal agujerito y cae al comedor sin despeinarse y con sus gafas puestas para dejar los paquetes, aunque uno de ellos sea una bicicleta que también pasó por el agujerito. Pero la magia lo puede todo.


- El Tió. Es una tradición de Catalunya, más arraigada a la tierra, y donde el protagonista es un trozo de árbol. Días antes de Navidad se va al bosque, se coge un tronco, se le lleva a casa y se le pone en un lugar vistoso. Tapadito con una manta, los niños le van poniendo comida delante cada día, que él va liquidando hambrunamente sin dejarse nada. Cuando llega nochebuena, la familia hará corro a su alrededor, los niños saldrán de la estancia unos minutos a cantar, y a su regreso apalearán al tió cantándole su canción. Destaparán la manta y el tió habrá cagado dulces navideños, chocolates y hasta algún juguete. Ya me contará usted si el hecho de que un tronco duerma, pele mandarinas y nueces, coma yogures y finalmente cague dulces y juguetes, sólo se puede vivir con tanta pasión y realidad a través de la magia. Pero igualmente le digo que hay muchas casas a las que no llega ningún Rey Mago, ningún Papá Noel y donde no hay ningún tió. Uno de cada tres niños en este país está en riesgo de pobreza, y en las casas pobres no llegan invitados con regalos.





En cambio, en la cabalgata real están casi todos los niños, los que tendrán regalos y los que no. Los que pasan frío en casa y los que no. Los que tendrán menú especial y los que el arroz hervido les mantendrá hasta el día siguiente. Los ojos infantiles se abren por igual, es curioso. 

En un entorno en el que el consumo se hace dueño y protagonista, cuando eres pobre, quedas fuera de la fiesta. Da la sensación de que eres más pobre aún si no puedes entrar en el juego. Esos ojos y esas caras sólo me los explico por la inmensa inocencia y magia que destilan sin ellos saberlo.

En unos días en los que publicidad, medios, y mundo mundial pregonan lo lindo de estar toda la familia junta y unida, crece proporcionalmente la añoranza por los que no están. Las sillas vacías en la mesa están más vacías que nunca. 

En las noticias vemos cada día miles de personas refugiadas (o candidatas a serlo, porque de momento sólo son fugitivas) a quienes no les espera ninguna mesa con ningún menú. Acto seguido, una traca de anuncios de perfumes, (normalmente femeninos  y que no bajan de 50 €) en donde la chica guapísima seduce con sus encantos al macho que cae rendido, nos recuerda qué hay que comprar y en qué papel-florero está todavía la mujer. Así, todo junto y en pocos segundos. ¡Es que los publicistas lo bordan a la hora de mandar mensajes claros, concisos y breves! ¿Quién se acuerda de las personas huyendo de la guerra después de tanta belleza perfumada?





Quisiera explicarle, amiga mía, que estos días tan contradictorios, también me afectan en sus contradicciones. Que no compro colonias de super-chicas, que no monto belén ni luces multicolores. Pero que soy feliz cuando tengo la mesa llena de gente, con sus sillas vacías también, pero recordándonos entre todos lo afortunados que somos por tenernos. Por estar aquí, por recibir a los Reyes de Oriente durante el sueño, por poder maltratar al estómago alguna vez juntos. También por estar entre gente sensible a las dos caras del escenario navideño, y que intentamos hacer visible lo que se intenta callar. Por tener toda esta gente a mi alrededor queriéndonos. Ya ve, también sucumbo a los sentimientos.

Por último, querida habanera, quiero compartir con usted un poema de José Agustín Goytisolo que descubrí hace muchísimos años y que ahora me acude de golpe. Se titula “Érase una vez”

Érase una vez un lobito bueno, 
al que maltrataban todos los corderos.
Había también un príncipe malo, 
una bruja hermosa y un pirata honrado.
Todas estas cosas había una vez, 
cuando yo soñaba un mundo al revés.

Seguramente son las caras de los chiquillos en la cabalgata, o cuando ver cagar dulces de un trozo de madera es posible, o cuando ven un papá Noel en cada esquina y lo miran con el mismo entusiasmo como si fuese único… Esos ojos abiertos a todo, donde cabe todo, incluso la esperanza de vivir en un mundo al revés. Y ahí es donde me quiero ver en ellos.

Un abrazo muy, muy grande. Así me llega su calorcito ahora que aquí andamos con frío.


Vicentita




(*)Tengo algo que contarte. Correspondencia entre dos mujeres es una relación epistolar entre una mujer de La Habana y otra de Salt (Girona). La publicación de estas cartas se realiza con el permiso de ellas mismas que han confiando en La Guerrilla Comunicacional su publicación.

Si es la primera carta que lees puede ser que te interese ver el histórico de la correspondencia:

Prólogo: Prólogo
Carta 1ª: Carta nº 1
Carta 2ª: Carta nº 2
Carta 3ª: Carta nº 3
Carta 4ª: Carta nº 4
Carta 5ª: Carta nº 5
Carta 6ª: Carta nº 6
Carta 7ª: Carta nº 7
Carta 8ª: Carta nº 8
Carta 9ª: Carta nº 9



lunes, 5 de diciembre de 2016

TENGO ALGO QUE CONTARTE (9)

Correspondencia entre dos mujeres.


La Habana, Jueves 1 de diciembre de 2016



EL MORIRÁ CUANDO SE APAGUE EL SOL


Mi querida Vicentita:

No puedo iniciar mi tema de hoy, el luto y el compromiso de la inmensa mayoría del pueblo cubano por no dejar morir el ideario de Fidel ante su desaparición física, sin aludir antes  al contenido de tu última carta,  “Desde la memoria”, del pasado 26 de Noviembre.

Que coincidencia histórica, siempre los grandes poderes emanados de los sectores más conservadores y ricos de las sociedades, le han pedido una y otra vez a los pueblos hacer borrón y cuenta nueva, no hacer o olvidar la historia.

Tú me cuentas lo que han querido hacer con la épica página de la lucha republicana y los crímenes del franquismo. Del lado de acá, una de las primeras manifestaciones de la derecha en cada ocasión que toma el poder ha sido tratar de sepultar los crímenes de las dictaduras militares en este continente, las intervenciones norteamericanas, militares y de toda índole, en los asuntos internos y la apropiación de las riquezas de los pueblos latinoamericanos.

En el caso de Cuba, en la primera visita de un Presidente norteamericano al país, en el contexto del proceso de normalización de las relaciones cubano-americana, una de sus primeras recomendaciones fue apartar la historia, disminuir su presencia en “beneficio” de la “normalización”. Puede aparentar ser noble, pero no lo es. ¿Cómo es posible olvidar las agresiones militares, químicas, bacteriológicas, las penurias derivadas del bloqueo más largo de la historia impuesto a un pueblo? y ¿cómo olvidar los dolores de las madres, esposas e hijos que han perdidos a sus seres queridos en estas contiendas?

Piden mucho. 





Pero además, la cultura del consumo y el individualismo empujan a la gente a existir en su micro mundo y olvidar el entorno, los por qué y para qué de la invasión de símbolos que pueden romper la solidaridad entre unos y otros y dejar la memoria, como bien dices tú, con piernas cortas.

En fin, estoy de acuerdo con tus ideas al ciento por ciento sobre este tema y hay que seguir, por todos los medios posibles, luchando por no olvidar. Porque ello nos permite plantearnos la posibilidad real de un mundo mejor. 

EL MORIRÁ CUANDO SE APAGUE EL SOL

Amiga, el pasado 25 de Noviembre, justo el día en que se cumplía el 60 aniversario de la salida de Fidel con 92 hombres, en el  yate Granma, de las costas de Tuxpan, Méjico, con destino a Cuba,  para iniciar, con las armas en las manos, la lucha por la definitiva liberación de su país de la dictadura militar batistiana y del neocolianismo, se produjo la desaparición física de Fidel Castro  Ruz.

Coincidencias tremendas de la historia y de la vida misma.

La  noticia ofrecida por el Presidente y hermano Raúl Castro Ruz, caló hondo en los corazones de la inmensa mayoría del pueblo cubano.

El silencio, la consternación, eran evidentes en los rostros de jóvenes, ancianos y niños. Han sido días de tristeza, de dolor y también de compromiso con la obra e ideario de toda su vida.





Ya en las primeras horas de la mañana del 27, el gobierno dio a conocer los nueve días de duelo nacional y los actos que formarían parte de las honras fúnebre, los que dieron inicio el lunes 28 de noviembre, con la visita de más de tres millones de personas al Memorial José Martí, donde se les rendirían honores en la capital habanera.

De manera simultánea se firmaba, a todo lo ancho y largo del país, el compromiso de serle fiel al concepto fidelista de ser revolucionario.

El 29 de Noviembre, en la Plaza de la Revolución, en la capital, tuvo lugar un acto de masas al que asistieron más de un millón de personas de todas las edades y segmentos sociales quienes permanecieron compactados de pie, acompañando a los discursos de numerosos jefes de estado y gobiernos que asistieron.

Es justo en este acto, en la voces y consignas de los más jóvenes, se comienzan a imponer por encima del dolor y el luto, el compromiso de no dejar morir a Fidel. Se creó una mística en que las consignas de todo el pueblo presente retumbaron a través de los altavoces en la memorable Plaza y barrios adyacentes y llegaron a todos los hogares del país a través de la radio y televisión.

Solidaridad con Raúl, alma guerrillera y leal. A él, los jóvenes le gritaban, “RAUL, AMIGO, EL PUEBLO ESTÁ CONTIGO”. Fue como afirmarle al mundo que aquí no pasa nada, que no habrá derrumbe, ni traición, ni cambios de ruta.

Acto seguido, continuaban entonando los jóvenes, con sus miradas de futuro  y sonrisas esperanzadoras, en medio de la solemne noche, “FIDEL, FIDEL ¿QUE TIENE FIDEL QUE LOS IMPERIALISTAS NO PUEDEN CON EL?”, “CUBA, CUBA, ¡CUBA ES FIDEL!”  y por último, y con una profunda e indiscutible carga de compromiso, los miles y miles allí reunidos coreaban ¡YO SOY FIDEL, YO SOY FIDEL, YO SOY FIDEL!.





Ayer 29, con los primeros rayos del sol, las cenizas de Fidel retomaron la ruta victoriosa de la Caravana de la Libertad que un memorable 1ro. de Enero de 1959 emprendió desde  Santiago a La Habana.

Ahora Fidel, sin vida física, pero victorioso igualmente, viaja de retorno para  descansar definitivamente en el Cementerio Santa Efigenia, en Santiago de Cuba, junto a José Martí, Carlos Manuel de Céspedes y otros grandes de la historia patria. Recorre los mismos pueblos y ciudades visitados durante la Caravana de la Libertad  en Enero del 59. En ellos recibirá la digna despedida de la inmensa mayoría de un pueblo que le ha sido y le seguirá siendo fiel.





El 3 de Diciembre tendrá lugar un acto de masas en la Plaza de la Revolución Mayor General Antonio Maceo y el día 4 de diciembre será la inhumación de sus restos en el cementerio Santa Efigenia.

La familia de Fidel, el pueblo y gobierno cubanos han recibido las condolencias y la solidaridad por parte de decenas de gobiernos, personalidades, intelectuales y pueblos de todas partes del mundo. Ha sido la despedida de uno de los hombres más grande de la historia de Cuba y de prestigio universal. 

Conozco que algunos medios de prensa han ocultado o disminuido el impacto de su pérdida y otros han aprovechado, una vez más, en tratar de denigrar su figura y obra. La generalidad de los  hombres grandes que han pasado por la historia de la humanidad, sin excepción de uno, han sido objeto de dardos ponzoñosos, pero la historia, el tiempo, la vida y por encima de todo la sabiduría instintiva de los pueblos, con su sabia percepción, se ocupan de ponerlos en el lugar que les corresponde.

Fidel salió victorioso por la puerta ancha de la historia. Sobrevivió a más de seiscientos intentos de asesinatos físicos, proyectó, defendió y llevó a la realidad su sueño más caro de libertad, independencia y justicia social para Cuba y los cubanos. También su sueño de solidaridad internacional, vocación que le inculcó a todo un pueblo. Le otorgó a su patria un reconocimiento internacional por la dignidad alcanzada a punta de resistencia heroica de la mayor parte de su pueblo que le siguió siempre y hoy confirma su compromiso de continuidad.

Hombres como él no mueren nunca. 

Para orgullo de los cubanos le sumó a Cuba su nombre, la Cuba de Fidel.





Fue estratega, hombre de coherente pensamiento y acción, luchador incansable, quien gracias a la lucidez y memoria inagotable que mantuvo hasta el final, luchó hasta el último respiro en el campo de las ideas. Además de todo ello, Fidel ha entrado, por su sencillez, modestia y sabiduría innata, su capacidad de interpretar el presente y viajar al futuro, en la vida de la mayor parte de los cubanos. Todos viajamos con un Fidel. Es imposible no recurrir a él. Siempre resolvió duros momentos críticos de la Revolución con la esperanza y seguridad en lo mejor del hombre y en el futuro de Cuba y el mundo.

Por ello me apropio de una frase tomada de un hombre rudo del campo que afirmó con voz entrecortada ante las cámaras de la TV cubana: “El morirá cuando se apague el sol.” 
Un abrazo fortísimo de tu amiga,


La Habanera


(*)Tengo algo que contarte. Correspondencia entre dos mujeres es una relación epistolar entre una mujer de La Habana y otra de Salt (Girona). La publicación de estas cartas se realiza con el permiso de ellas mismas que han confiando en La Guerrilla Comunicacional su publicación.

Si es la primera carta que lees puede ser que te interese ver el histórico de la correspondencia:

Prólogo: Prólogo
Carta 1ª: Carta nº 1
Carta 2ª: Carta nº 2
Carta 3ª: Carta nº 3
Carta 4ª: Carta nº 4
Carta 5ª: Carta nº 5
Carta 6ª: Carta nº 6
Carta 7ª: Carta nº7
Carta 8ª: Carta nº 8



lunes, 28 de noviembre de 2016

TENGO ALGO QUE CONTARTE (8)

Correspondencia entre dos mujeres.



Salt, 23 de noviembre de 2016



DESDE LA MEMORIA


Mi querida habanera, hoy le respondo desde la memoria. Usted me habla de un hecho infame que merece no olvidarse. Es cierto, hay cosas en las que el olvido no habría de tomar parte nunca. No deberíamos olvidar algunos episodios para preservar la dignidad de sus protagonistas; para poder ejercitar la reflexión y reconocer errores y extravíos; para elaborar idearios que consoliden valores justos; para hacer pedagogía sobre lo que nunca debió ser,....

Y en cambio, ¿sabe qué creo yo?. Que la memoria cada vez tiene las patitas más cortas, que cada vez se alarga menos en el tiempo, que ya no llega ni al punto necesario para no repetir actitudes indeseables o no caer en los mismos socavones de la vida. Así somos los humanos. Ahora parece que sólo conseguimos acordarnos de lo justo y necesario para que nuestro pequeño universo individual no se vea molestado por el ajeno.

Como usted sabe, en España hubo una guerra civil. Según a quién le pregunte le dirá que fue hace muchísimo tiempo. Seguramente es verdad, en los libros de texto de mis hijas ya aparecía como parte de la historia del país. Es curioso cuando ves en un libro fotos de historia de la que has formado parte. Porque aquella guerra de tres años, que liquidó a una joven repúbica, acabó en 1939; pero acabaron solamente las bombas, los tanques y los frentes de trincheras.  Nos quedó un dictador como jefe de estado durante 40 años más: el Generalísimo. Un superlativo en la jerarquía militar que no dejaba lugar a dudas sobre quién mandaba en todo y en todos.

Durante estos 40 años, callaron los bombardeos, pero no los asesinatos. Muertes silenciosas y silenciadas de muchas personas que se habían delatado (o simplemente se sospechaban) del bando perdedor. A este bando lo llamaron “los rojos”, pero no, no se trataba de un inocente juego del parchís. Este atributo cromático aplicado a republicanos, socialistas, comunistas y anarquistas, queda lejos de la casualidad. El rojo es el color del fuego, del infierno, de las señales de peligro, de los semáforos cerrados, de todo aquello de lo que deberíamos mantenernos alejados por nuestro bien.

Curiosamente el otro bando, el ganador, el que protagonizaba cada año el desfile de la victoria, no eran los verdes, ni los amarillos. Eran los nacionales. El Generalísimo, los falangistas, fascistas y otros “istas” por el estilo, se apoderaron de la victoria, del sentido de país, condicionando a su favor el progreso y el futuro. En cambio los rojos; republicanos, progresistas, creyentes en la equidad y la justicia, se vieron obligados al exilio, a la muerte (con o sin juicio previo, la única diferencia sería el final en paredón, en “disparo fortuito” o en garrote vil), a la cárcel durante media vida, o simplemente a no poder expresar ni defender sus ideas si querían una mínima paz en su existencia.




Durante todos estos años de Generalísimo, hemos convivido todos. Los rojos y los nacionales, los que podían hablar y los que no, los que lloraban a sus muertos al pie de sus tumbas y los que no podían porque ni siquiera sabían  dónde estaban enterrados los suyos. Cada 2 de noviembre, día de los difuntos, toditos los escolares del pueblo donde viví mi infancia nos llevaban a la iglesia principal. Allí nos alineaban de forma casi militar, y tras algunos discursos y rezos, brazo en alto al estilo fascista cantábamos el Cara al Sol (el himno de los triunfadores).  Este acto estaba dedicado a los caídos por Dios y por la patria, y había una lista con los muertos en la guerra del pueblo, a quienes recordábamos.
Ni qué decir tiene que estos caídos sólo eran los de un bando. Parece ser que para Dios nunca existieron los otros y que la patria nunca los contó entre sus componentes. Una amiguita mía un día me dijo: “pues mi abuelo también se murió en la guerra, lo mataron, y no está en la lista ésa”. Yo lo pregunté en casa, y mi padre tuvo la respuesta rápida y a punto: “es que su abuelo era rojo, lo mataron por malo. Esa lista sólo es de las buenas personas que murieron sin razón”. Y así de fácil quedaban clasificadas las gentes, por colores, en buenos y malos.

Los chiquillos íbamos a la escuela juntos. Los hijos de los fascistas y los hijos de los comunistas compartíamos libretas, pelotas en el recreo, mocos y sabañones invernales, procesiones del Corpus Crhisti bajo palio, leche en polvo de la ayuda americana que tanto nos hizo aplaudir el Generalísimo,.... Todo menos hablar de quién es quién en nuestros respectivos hogares. Todos salíamos de casa aleccionados sobre con quién era mejor relacionarnos en función del color ideológico de sus familias; pero ante un buen rato de juego, las instrucciones quedaban archivadas en la zona de lo inútil.  Es la grandeza de la infancia, que olvida rápidamente objeciones sin sentido.

Han pasado los años, el Generalísimo murió hace ya 41 y los chiquillos ya nos hicimos mayores. Se supone que era el momento en que todos podrían hablar, hacer, proclamar el quién es quién que tanto tiempo debieron callar. Que el 2 de noviembre todos podrían llorar y reivindicar a sus muertos, los que estaban en la lista y los que no, y con ellos las ideas que les llevaron al mal final. Rendirlos el homenaje que tantos años se les negó borrándoles de la historia. Y es cierto, pueden hacerlo, pero mejor si no se desentierran cuerpos e ideas.




Afortunadamente las personas hemos ido avanzando y conviviendo, pero a veces tengo la impresión de la existencia de un cierto grado de Alzheimer colectivo, y sobretodo, institucional. Una memoria escasa y selectiva que nos impide recordar los últimos episodios de la historia, de dónde venimos, quienes nos han llevado a qué y por qué. Cuando actualmente surgen corrientes y pensamientos progresistas, olvidamos que muchos de estos idearios ya formaban parte de la república. Que el modelo escolar, los derechos de la mujer, la repartición de bienes,....ya estaban diseñados en aquel tiempo de una forma mucho más justa que la actual. 

Pero van pasando elecciones democráticas, todos podemos votar libremente, y resulta que devolvemos el poder una y otra vez a los descendientes del “bando ganador”. Por eso le decía antes, ¿no será que estamos un poquito Alzheimerados y ya no recordamos ni conocemos?

Por último decirle, que en mi pueblo, a 25 de noviembre de 2016, su calle principal, se sigue llamando “Calle Generalísimo”.

No amiga mía, no podemos ni debemos olvidar por lo que hemos pasado y lo que hemos perdido si creemos que otro sistema es posible; si queremos vivir mirando al otro de frente y por igual; si queremos legar una herencia diferente al rastro de miseria que vamos dejando. Creo que la memoria es lo que nos hace estar vivos y capaces. Es la que se coge de un brazo de la razón y del otro de los sentidos, y nos acompaña en este lujo de paseo que es la vida.

Espero que este Alzheimer galopante del que le hablaba, no nos arrebate al menos estos buenos ratos de escribirnos, de explicarnos y de querernos.


Un inmenso abrazo.

Vicentita


(*)Tengo algo que contarte. Correspondencia entre dos mujeres es una relación epistolar entre una mujer de La Habana y otra de Salt (Girona). La publicación de estas cartas se realiza con el permiso de ellas mismas que han confiando en La Guerrilla Comunicacional su publicación.

Si es la primera carta que lees puede ser que te interese ver el histórico de la correspondencia:

Prólogo: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/09/tengo-algo-que-contarte.html
Carta 1ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/09/tengo-algo-que-contarte-1.html
Carta 2ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/09/tengo-algo-que-contarte-2.html
Carta 3ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/09/tengo-algo-que-contarte-3.html
Carta 4ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/09/tengo-algo-que-contarte-4.html
Carta 5ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/10/tengo-algo-que-contarte-5.html
Carta 6ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/10/tengo-algo-que-contarte-6.html
Carta 7ª: http://miraicrida.blogspot.com.es/2016/10/tengo-algo-que-contarte-7.html