jueves, 22 de septiembre de 2016

TENGO ALGO QUE CONTARTE (4)

Correspondencia entre dos mujeres.


Salt, 6 de septiembre de 2016


ESA PARTE DEL UNIVERSO ACABADO EN “A”

Que lujo leerla, Habanera. Un lujo sentir latir un corazón en femenino y en cuantas diversas formas se puede manifestar. Releo su escrito que me habla de la lucha de las mujeres en Cuba, y me emociona. En algunos momentos la envidio, porque a veces tengo la sensación que aquí en Europa, la vieja y tan moderna, avanzada y aleccionadora Europa (creo que merece un capítulo aparte hablar de este tema), a menudo se nos olvida que las mujeres tenemos mucha lucha por delante. Que se nos vendió la idea que aquí todos somos iguales, sin diferencia por razón de religión, raza, orientación sexual o género, y fuimos tan ingenuos/as o tan interesados/as que nos lo creímos. Pero no, Habanera, la cosa no va así.

Las mujeres siguen teniendo un salario medio inferior a los hombres, los cargos de responsabilidad siguen recayendo mayoritariamente en los hombres, la repartición de las tareas domésticas sigue favoreciendo en la balanza a los hombres, la dependencia de niños y ancianos sigue siendo más intensa para las mujeres, la violencia de género se sigue cobrando víctimas cada día entre las mujeres…

Con todo ello no quiero decir que el mundo femenino esté en declive, creo que más bien al contrario. Ese universo acabado en “a” que conformamos todas las mujeres, cada día se va organizando poquito a poco. Aquí también hay ayudas y proyectos institucionales a todas las escalas destinados a ello. Pero pienso que si no trabajamos la educación de base, sobretodo de ellos, siempre estaremos dependiendo de que alguien nos ayude, nos proteja del mal. Y en realidad somos muy, pero que muy fuertes. Lo demostramos cada día. Es verdad que los conceptos de equidad y justicia se nos van escurriendo entre los dedos como arena de un castillo que se deshace por momentos. Pero también es cierto que somos capaces de ir recogiendo los granitos de esa arena que nunca debió deshacerse, y los vamos recolectando, haciendo montoncitos, organizando a través de movimientos, asociaciones, grupos de lucha…

Le hablaría de algunos, no específicamente femeninos, pero sí con gran presencia de mujeres. Por ejemplo la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca) que lucha por evitar los desahucios, la obtención de un alquiler social asumible, la ocupación de casas deshabitadas por personas que no tienen vivienda (o el banco se les quedó la suya tras un episodio de penuria económica), en definitiva, de velar por que nadie se quede sin techo a merced de los intereses de las grandes finanzas. Es un movimiento social, popular, pero encabezado por mujeres. Son esos liderazgos que no nacen de las urnas pero que queda legitimado, atribuido y patente.


Cómo otras son capaces de generar micro cooperativas para mover casi sigilosamente sus habilidades y necesidades de tal forma que ambas queden a la par.

Le hablaría también de movimientos anti-racistas, también necesarios. Es cierto que el trabajo escasea, pero si en el momento de solicitarlo, además de ser mujer, tapas tu cabeza con un velo, o la genética te pintó la piel de oscuro, ¡ay amiga mía! la cosa se complica, y mucho. Son demasiadas barreras que saltar para andaduras aún tan tiernas.

Sin ir mas lejos, las pasadas olimpiadas en Brasil. Independientemente de ser aficionados o no al deporte, o si cuestionamos los juegos olímpico/políticos o no, le cuento alguna anécdota de nuestros representantes. Resulta que volvieron a España con varias medallas, algunas de oro, y resulta también que buena parte de esos triunfos los consiguieron mujeres. Pues bien, el seguimiento por prensa y TV (en general, salvo honrosas excepciones) solía ser el siguiente: “las chicas de fulanito o las chicas de menganito han conseguido la medalla tal en tal deporte”. El color de la medalla creo que es indiferente, y el deporte donde se consiguió también. Lo relevante es que el fulanito y el menganito salen nominalmente en todos los medios siendo los entrenadores, quedando como “sus chicas” las que realmente batallaron duro en la cancha o en la piscina. En los casos de deportes masculinos se hablaba del “equipo”.

Ahí va otro ejemplo casi cómico si no fuese por el machismo que lo envuelve. Tenemos la campeona mundial y olímpica en badminton (ese juego de palas con una pelotita con plumero). Resulta que Carolina, que así se llama ella, emite un grito cada vez que gana un punto (cada uno libera tensiones como puede, ¿no?). Y claro, como juega muy bien, pues gana muchos puntos y lanza muchos grititos a lo largo del partido. El resumen de la crónica deportiva tras el oro final fue más o menos así: “ fulanito (el nombre de su entrenador hombre) ha sabido convertir la rabia en triunfo”. Y digo yo: ¿alguien sabe quién es el fulanito en cuestión de Rafa Nadal? Que por cierto, a veces también grita y nadie le convierte los gritos en nada, lo hace todo él solito.

Por ello en el siglo XXI necesitamos (y yo diría que más que nunca) esta conciencia solidaria con y entre mujeres. Veo con optimismo el pensamiento de muchas jóvenes que crecen con otras metas, que ven y viven un futuro más igual.

Una vez yo le hablaba de mi tierra, de sus gentes, de su sencillez y su fortaleza. Pues bien, capitulo aparte merecen las mujeres. Las de allí y las de tantísimos otros lugares. Han soportado a lo largo de los tiempos el peso de la injusticia del capitalismo más atroz, del olvido de gobiernos e historiadores. Cómo desde la miseria, y muchas veces la hambruna, han sido capaces de llenar los estómagos y las almas de sus familias. Capaces de tremendos malabares económicos y emocionales para que la ternura nunca sea arrasada por la penuria.

Por todo ello estoy segura que la mujer es el motor de cambio del mundo. Hemos de aprovechar ese rol de transmisoras de razón, de conocimientos, de cultura, de amor y de VALORES para ir impregnándolo todo de otras posibilidades. Y eso se puede hacer desde todos y cada uno de nuestros puestos y papeles adjudicados. En el fondo, nunca dejamos de ejercer de mujer, ¿no le parece?

Bien Habanera, que gusto poder compartir con usted estos pensamientos que una no sabe muy bien cuando sacar a relucir, pero que salen solos cuando sabes que los ojos que lo leerán se entienden aún sin mirarse.

Un abrazo bien grandote.

Vicentita




lunes, 19 de septiembre de 2016

TENGO ALGO QUE CONTARTE (3)

Correspondencia entre dos mujeres.



La Habana, 23 de agosto de 2016


La mujer cubana en Revolución.


Vicentita,

Hoy te quiero hablar de la vida de las mujeres en mi país porque hoy es un día de fiesta para las mujeres cubanas ya que la Federación de Mujeres Cubanas, FMC, organización femenina que agrupa a cuatro millones de femeninas, arriba a sus 55 años de ser fundada.

La FMC es una organización de masas, no gubernamental, que agrupa en la actualidad el 90.6% de las mujeres mayores de 14 años. En la práctica funciona como un ministerio de estado para los asuntos de la mujer, estableciendo con los órganos de gobierno las coordinaciones necesarias para garantizar la plena  integración social  y salvaguardar los derechos de la mujer, en consonancia con el desarrollo del país.

Celebración del 55º aniversario de la FMC en Bayamo (Cuba)

Tiene estatus consultivo como ONG en las Naciones Unidas lo que le permite presentar contribuciones en defensa del reconocimiento de las políticas públicas cubanas en materia de derechos de la mujer y en la defensa de violaciones a los derechos de la mujer en otros lugares del mundo.

Expresión de los logros alcanzados en el tema de la mujer, lo constituye  el hecho de constituir el 48.86% de los miembros del Parlamento cubano, el 42% en el  Consejo de estado y de ministros y constituir alrededor del 50% de la fuerza laboral calificada en el país.

El reconocimiento a la plena igualdad  y de derecho de la mujer en Cuba cuenta con cobertura legal. En la reforma constitucional del 1992 se estampó “que las mujeres y hombres cuentan con los mismos derechos y oportunidades” y el Código del Trabajo protege los derechos de la mujer estableciendo las obligaciones que tienen los empleadores, estatales y no estatales, de  aportarles el disfrute de las licencias de maternidad para el cuidado pre y post natal de sus bebes, y la seguridad social común a todos los trabajadores presente en la Ley de Seguridad Social y el Trabajo.

No obstante todo lo logrado, existen  retos que enfrentar que pueden limitar la creciente presencia femenina en el desarrollo del país, tales como: el envejecimiento poblacional, pues todavía recae sobre la mujer el cuidado del 19.4% de los ancianos, ya que  en muchas ocasiones las mujeres deben dejar su puesto laboral para ir a la casa a cuidar a sus padres o abuelos, la demanda de círculos infantiles es superior a la oferta de plazas en estas instituciones y se presentan acciones de violencia de género, en especial desde el punto de vista psicológico, en el sentido de disminuir o menospreciar la capacidades y posibilidades de las mujeres en el ámbito laboral.

En estos temas  se han movilizado esfuerzos gubernamentales los que son aún insuficientes por las propias limitaciones económicas del desarrollo del país. Sin embargo se comienza a contar con la presencia de cuidadoras infantiles privadas, asistentes para ancianos pagadas por la seguridad social estatal y se desarrollan orientaciones a través de cursos de capacitación y presencia creciente de anuncios públicos encaminados a neutralizar la presencia de vestigios de machismo y violencia de género en la sociedad. 

A todo lo largo del país se encuentran las Casas de Orientación a la Familia y a la Mujer que ofrecen un servicio, sin costo alguno, de capacitación y asesoramiento a la mujer en todos los aspectos de su vida social y familiar, como también se amplía la participación de las delegaciones de la Federación, a nivel de cuadra*(1), para apoyar a los jóvenes y adolescentes que presenten dificultades en su desarrollo integral. O sea se trabaja con la escuela y con la familia. De esta manera se lucha por desarrollar iniciativas locales  acorde a los problemas específicos identificados  en cada región y  comunidad.

Reunión en una Casa de orientación a la mujer y a la familia

Como decimos los cubanos en Cuba “nada es fácil, pero tampoco imposible”: seguimos enfrentado los retos presentes  sin tregua, porque no podemos perder lo alcanzado y tenemos el compromiso de avanzar más.

Un abrazo,
La Habanera.

(*)1.- Manzana de casas

sábado, 17 de septiembre de 2016

TENGO ALGO QUE CONTARTE (2)

Correspondencia entre dos mujeres.


Salt, 20 de agosto de 2016


A modo de presentación.

Creo necesario explicarle que acogí el sobrenombre de Vicentita por uno de los personajes de Forges, un gran humorista que ocupó muchos buenos momentos en la historia reciente de nuestro país, y también de mi vida.

Nací en La Mancha, una tierra en el centro del territorio del estado español. Es una tierra llana hasta el infinito, a la que  la naturaleza va poniendo un vestido de un color diferente con cada estación del año. Sus grandes extensiones de viñedo y cereales la van tiñendo de verde, de amarillo, de marrón o de retazos multicolores en función de cómo van pasando los días y van recolectando lo que producen la tierra y el trabajo.

El horizonte se dibuja rápidamente, es una linea recta. Una linea que separa cielo y tierra. El azul (tremendo azul!, nítido, directo, rotundo y descarado, como para no poder dejar de mirarlo) se viste del color que toca en ese momento. Y cuando nieva y se hace de noche, esa misma linea divide el universo que te abarca la vista en dos mitades, una blanca y una negra. A veces uno no tiene suficientes sentidos para beberse tanta hermosura.

Tierra de riquísimos vinos y quesos que hacen por doquier. Sus gentes son sencillas, trabajadoras y sufridas, son como la prolongación en movimiento del paisaje. Gentes que han visto pasar la vida agachados a la tierra y encomendándose a los santos para que su futuro no sea peor que su pasado, pero que no siempre se planteaban una lucha en su presente.

Ahora es diferente, la agricultura se mecanizó, la globalización llevó a todas partes el comercio, el consumo (y el consumismo), la tecnología, las mascotas, los bazares chinos, la comida exótica y todos esos elementos que hemos dado en llamar modernidad. Pero a veces sigo pensando que las ideas se nos quedaron ahí, pegaditas a la tierra sin levantar el vuelo en busca de otros aires más justos y más libres.

Yo hace muchos años que vivo en Cataluña. Llegué a estudiar la carrera universitaria, (soy enfermera) y esta tierra me acogió enseguida de manera seria, reservada, casi sobria, pero intensa y sinceramente. Este país es así, reservado y sobrio, pero tremendamente generoso y cercano. Llegué joven, como el vino de mi tierra, y aquí he ido viviendo, aprendiendo, en definitiva, madurando en esta grandiosa y estimada barrica. Aprendí a conocerla, a disfrutarla, a amarla, y, a desgraciada pero necesariamente, a defenderla de la ignominia en la que los fascistoides quieren sumirla.

Estaré encantada de cartearme con usted. No espere grandes crónicas políticas, no sabré hacerlo ni estaré a la altura. Serán opiniones personales, como ciudadana, como mujer y como amiga en la distancia. Ya son buenos motivos, ¿no le parece?

Un gran abrazo, y hasta muy pronto. 

Vicentita


jueves, 15 de septiembre de 2016

TENGO ALGO QUE CONTARTE (1)

Correspondencia entre dos mujeres.


La Habana, 19 de agosto de 2016

Vicentita,

Gracias por la posibilidad que me ofreces de conversar contigo o más bien de iniciar un diálogo sobre el quehacer de nuestros países a través de lo cotidiano, sin ambiciosas expectativas académicas de la realidad sino reflejando nuestra visión de lo más habitual, visto desde la interpretación ciudadana de nuestras respectivas vidas y realidades.

Mi nombre creo que no es importante hacerlo público. Nací y me crié en La Habana. Sin despreciar en lo más mínimo los valores culturales, naturales y hasta políticos existentes en países de otras latitudes y sistemas, debo confesarte que cada amanecer y atardecer, cada paso que doy por esta ciudad y otros lugares del país, me confirma que estaba predestinada a vivir en este lagarto verde, al decir del poeta nacional cubano Nicolás Guillén. 

A ello sumo el convencimiento de que, sin llegar a pensar que todo está alcanzado en cuanto a democracia y libertad, vivo en uno de los países más libres, soberanos y justos del mundo. La política de hostigamiento que los Estados Unidos ha impuesto por 57 años a la Isla ha entrenado a los cubanos en el ejercicio de una peculiar libertad poco común en la actualidad, además de ejercitar permanentemente la creación para enfrentar la escasez de orden material.

O sea que además de gustarme las expresiones de una cultura de mestizaje, la flora y fauna, los bosques y mares de este pedazo de tierra, defiendo  el proyecto político que apoyamos la mayor parte de los cubanos. No es perfecto, y los retos son innumerables, pero gozamos el extraño privilegio de ser y sentir que somos dueños de nuestros destinos. 

Saludos,
La Habanera.



martes, 13 de septiembre de 2016

TENGO ALGO QUE CONTARTE

Correspondencia entre dos mujeres.



Prólogo


Hace un tiempo atrás, en un viaje de La Guerrilla Comunicacional a La Habana, planteado más en forma didáctica que de brigada consecuente, un grupo de La Guerrilla pudimos visitar esa preciosa ciudad, nombrada este 2016 como una de las siete ciudades maravillas del mundo moderno por la fundación suiza New7Wonders(1).

Además de visitar la ciudad, los objetivos eran profundizar en la historia reciente de Cuba, sus últimos acontecimientos y compartir con cubanas y cubanos todo lo relacionado con el modus vivendi de la actualidad cubana.

En dicho viaje se conocieron las dos mujeres que os queremos presentar, la Habanera y la Vicentita.

La Habanera

Se reconoce a sí misma que estaba predestinada a nacer y vivir en esa maravillosa ciudad. Mujer culta y alegre, consciente de las dificultades que le ha tocado vivir a su país, debido a ese bloqueo genocida que han tenido, y que continúan teniendo, por parte del imperio que nos domina al resto de los seres humanos a base de Coca Cola y bombas: los Estados Unidos de América del norte.

La Habanera recorre las calles de su ciudad sabiendo de la importante historia que hay debajo de sus pies, saboreando el día a día de las capitalinas y capitalinos, que convierten esa ciudad en el pulmón del caribe. Ella trabaja con jóvenes para construir ese futuro a la vuelta de la esquina y le encanta bañarse en lo que ella denomina su “pequeña Costa Brava”, un pedacito de las Playas del Este, a las afueras de La Habana.

La Habanera enviará a Vicentita sus crónicas, sus reflexiones, sus vivencias, a modo de correspondencia epistolar, al tiempo que nos servirá a las demás para conocer de primera mano lo que los medios de comunicación nunca nos explican: la verdadera realidad cubana.



La Vicentita

Como salida de una viñeta de Forges, la Vicentita es una mujer nacida en La Mancha, donde un Quijote se daba cabezazos con los molinos. Pero los derroteros de la historia la llevaron a hacer su vida en Salt (Girona). Comparte con la Habanera lo de ser culta y alegre. Aunque la característica principal que vemos en su radiografía es el amor por los demás sin pedir nada a cambio.

La Vicentita es enfermera, cura heridas físicas y, sin ella saberlo, psicológicas. Y pertenece a ese grupo, mal reconocido, que toda población necesita, el de las personas imprescindibles, ese grupo que consigue que en una ciudad todo fluya en sintonía. Ese podría ser uno de los aciertos de Salt, el tener gente como ella ha hecho que en esa pequeña ciudad convivan tantas diferencias culturales y religiosas.

Desde Cataluña, La Vicentita tiene mucho que explicar a la Habanera, además de compartir las reflexiones de la caribeña. Sus opiniones y reflexiones serán tan necesarias para la Habanera como para nosotras, ya que a veces la venda que nos ponemos, o que nos colocan, en los ojos no nos deja ver nuestra propia realidad.

Estas son las dos mujeres que van a iniciar un camino. Las separa la distancia pero les une el corazón, ese mismo al que le cantaba Silvio en una de sus maravillosas canciones en la que nos explicaba como paría la era(2).

Nosotras nos convertiremos en lectoras anónimas, en testigos principales de una comunicación entre dos mujeres que tienen mucho que decirse, y decirnos, que tienen mucho que compartir. Estoy segura y convencida que de esa relación todas ganamos.

No te pierdas sus cartas, que vamos a ir publicando a medida que ellas las vayan enviando.



viernes, 9 de septiembre de 2016

8 DE SEPTIEMBRE: REIVINDICACIÓN DE LA SOLIDARIDAD

Un año más, en plena Fiesta Mayor de Sta. Eugènia de Ter y a punto de marchar hacia la vecina Villa de Salt a vivir una Diada por la República catalana, recordamos, que no celebramos, de manera crítica y reivindicativa, el Día Internacional de la Alfabetización instaurado por la UNESCO hace 50 años «a fin de movilizar a la comunidad internacional y fomentar la alfabetización como instrumento para empoderar a las personas, las comunidades y las sociedades». No celebramos nada porque no queremos participar en el teatro anual de los discursos sin contenido y fuera de la realidad de los que niegan el derecho universal a la educación por activa o por pasiva. Este año la UNESCO celebra la efemérides con el lema “Leer el pasado, escribir el futuro”. Maco i ben trobat, que decimos en catalán: si es verdad tiene su gracia. Como el mensaje de su Directora General: “El mundo ha cambiado desde 1966, pero nuestra determinación de proporcionar a cada mujer y a cada hombre las competencias, las capacidades y las oportunidades necesarias para hacer realidad sus aspiraciones, en la dignidad y el respeto, sigue siendo inquebrantable. 



La alfabetización es la base para construir un futuro más sostenible para todos”. Pero tanta retórica, tanta paja, oculta siempre las causas que mantienen, en plena época de extraordinarias y sorprendentes tecnologías de la información y la comunicación que nos han llevado al paraíso de la tan pomposamente llamada «sociedad del conocimiento», una cruel paradoja: cerca de 800 millones de personas de 15 o más años todavía no saben leer ni escribir. Personas mayoritariamente con un perfil concreto: mujeres, pobres e indígenas o integrantes de minorías étnicas, lingüísticas o religiosas. Algo absolutamente lógico en el marco del sistema capitalista generalizado que vivimos. 


Y hablamos solamente del analfabetismo absoluto. No entramos aquí al campo extenso de los analfabetismos en plural: el funcional, el de retorno, el digital, el político,... que mantienen permanentemente activa y ocupada la escuela del mundo al revés que nos describe Eduardo Galeano.  


Pero, a pesar de todo, desde la Asociación de Educación Popular Carlos Fonseca Amador, AEPCFA, volvemos a gritar bien fuerte: ¡No nos resignamos! Y, como se decía en una pancarta de los jóvenes brigadistas que participan en la alfabetización en la costa caribe nicaragüense «Mientras existan iletrados siempre tendremos fuerzas para enseñarles a leer y escribir». Continuamos, pues, la lucha, nuestro compromiso está asegurado. Y este 8 de septiembre continuamos reivindicando la solidaridad. La solidaridad de instituciones, de organizaciones y de personas que quieran soñar con nosotras un mundo culto y alfabetizado. Conscientes de que solo a partir de aquí podremos soñar mundos en paz, más libres y justos.


Nosotros también, a nuestra manera, queremos hoy “Leer el pasado, escribir el futuro” con un sencillo tríptico: Leemos el pasado con un artículo de Gabriela Selser, sobre su vivencia de la Cruzada Nacional de Alfabetización de Nicaragua, 1980, y escribimos el futuro desde el afecto que une dos mares hermanos, el Caribe y el Mediterráneo, con una crónica de la AEPCFA-Girona sobre la cooperación gerundense con la alfabetización de la comunidad indígena rama de la isla de Rama Cay, Bluefields, La cooperación: una fuente de esperanza, y la información sobre el Operativo «El sueño que fue» que pretende reafirmar la solidaridad catalana y de los pueblos de España y de Europa con la Ofensiva final que trabaja por declarar la Nicaragua Indígena Territorio Libre de Analfabetismo. 


Y conscientemente a contracorriente en estas «sociedades líquidas» manufactureras del idiota colectivo no nos cansamos de repetirlo: Continuamos la lucha, mantenemos firme nuestro compromiso y reivindicamos la solidaridad como la inagotable y necesaria fuente de ternura de las personas y los pueblos. 

Y nada de mirar para otro lado. ¡Nunca!

AEPCFA-Girona

lunes, 11 de julio de 2016

CONCIENCIA DE CLASE

Clara Castrillo
La Guerrilla Comunicacional



"Conciencia de clase" es un concepto bien conocido que hace referencia a la capacidad de los individuos que conforman una clase social de ser conscientes de su pertenencia a esta clase social. La conciencia de clase implica también la capacidad de actuar de manera conjunta en beneficio de sus intereses, no individuales sino colectivos, y como clase social consciente de serlo. Para entendernos: el lema We are the 99% que puso de moda el movimiento estadounidense Occupy Wall Street habla desde la conciencia de clase y el enfrentamiento de la clase trabajadora / pobre (99%) contra la clase dirigente / rica (1%). Cuando durante el 15-M gritábamos "no nos representan", lo hacíamos sobre la misma premisa: ellos (el 1%) no nos representan a nosotros (el 99%).






El anarquista Pierre-Joseph Proudon,a mediados del siglo XIX, relacionaba la capacidad política con la auto conciencia. Poco después, Marx distinguió entre la clase en sí (clase existente) y la clase para sí (clase consciente de su existencia). Y depués Lenin, Rosa Luxemburgo, Gramsci, Lukács ... Este último decía, en Historia y conciencia de clase, que ninguna clase social existe como tal, sino en la medida en que se toma conciencia. Es decir, que, en términos marxistas, la clase en sí no existe sin la clase para sí.



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Actualmente, la mayoría de autores niegan la existencia de clases sociales, a menudo basándose en la idea del gran cambio económico, político y social que hemos sufrido como sociedad en los últimos cien años. Ya no somos proletarios, o burgueses, o nobles, y ha nacido una nueva clase que hemos bautizado como "clase media" y que ha roto la barrera entre unos y otros. Es el mismo concepto en que se basa la American Dream: las circunstancias que rodean tu nacimiento (país, capacidad económica, raza, sexo ...) no determinan en quien te puedes convertir, somos una meritocracia y, por tanto, tus habilidades acompañadas de trabajo duro te llevarán donde quieras.Sí que es verdad que en los años previos a lo que conocemos como "crisis" de 2009, la línea entre la burguesía y el proletariado nos podía parecer muy fina: un albañil o una secretaria podían tener un buen sueldo y acceso a crédito, por tanto, casa, segunda residencia, un buen coche, viajes por vacaciones, universidad para los hijos ... los domingos las familias iban al cine y veían películas de superación, de pobres que se habían hecho cantantes, o habían fundado grandes empresas al garaje de un primo, o que habían inventado a saber qué tontería, y que se habían hecho multimillonarios y ahora vivían en una mansión en Sillicon Valley. Y se sentían un poco como ellos porque sus padres lo habían pasado muy mal en la posguerra, y ellos se habían criado comiendo lentejas día sí día también. Pero ya no, ahora ya estaba superado, todo esto. Eran la clase media, la pequeña burguesía, conscientes de que vivían en "el mejor de los mundo posibles" y conscientes de la desaparición del proletariado o la clase obrera.







Y entonces, como una bomba inesperada, llegó la crisis y las hipotecas ya no se podían pagar, ni los alquileres, porque los sueldos habían bajado o porque, directamente, los trabajos se habían perdido. Esta clase media pierde el acceso al crédito, pierde la capacidad adquisitiva y, gracias a las políticas de austeridad europeas, estatales, autonómicas y municipales, pierde también los derechos básicos. Algunos han tenido suerte y tienen un trabajo mal pagado, un alquiler excesivo, y la capacidad económica justa para llenar la nevera y pagar el agua, la luz y el gas. Otros, viven en la pobreza más absoluta: ocupan pisos, pinchan el agua y la luz y reciclan los alimentos y la ropa. Sí, en el mejor de los mundos posibles. ¿Y la esperanza? Pues la esperanza, en general, no se pierde. "Saldremos". "Son momentos duros". "Los recortes son necesarios". "El Sr. Rajoy dice que ya ve brotes verdes". "El Sr. Mas dice que cuando nos independicemos estará todo arreglado". Y repetimos, como si fuera un mantra: "todavía somos clase media, aun somos pequeña burguesía".


Seguimos tropezando con la misma piedra, porque desde el 15-M y el "no nos representan", hemos dejado las plazas y hemos vuelto a casa. Ahora tenemos el facebook y el twitter, y un voto que no sabemos demasiado cómo gestionar. Las conciencias que se agitaron vuelven a la calma, y el 99% no llega al 1% cuando toca salir a la calle. La esperanza de la pasividad ha ganado la esperanza de la acción, y la estética renovada de nuestros políticos nos ha convencido de que la diferencia entre "ellos" y "nosotros" se vuelve a difuminar: hablan como nosotros, visten como nosotros , y dicen que son "de los nuestros". Y si Lukács tenía razón, desaparecemos. Desaparece la clase trabajadora porque hemos perdido la conciencia de nosotros mismos.


¿Que tenemos un problema en el trabajo? Contratamos un abogado y que nos lo arregle, los sindicatos son todos iguales. Nosotros somos como Jason Bourne y luchamos solos, no nos podemos fiar de nadie. ¿Que no nos gusta que hace el Alcalde (o el Presidente, o el Ministro)? le insultamos algo en el bar, en el descanso del partido de la Copa del Rey. Pero ¿cuántos de nosotros podemos nombrar un sindicato que no sea CCOO o UGT? O ¿por qué celebramos el 1 de mayo? O ¿qué partidos políticos tienen representación en nuestro Ayuntamiento? O ¿qué es el TTIP?. 

No, la política es trabajo de los demás (pero ¿que no difuminábamos la barrera?), La política es lo que sale en las noticias mientras cenamos con la familia en silencio ante la tele. Y nos tragamos la cena y el discurso alienante de los medios de comunicación capitalistas. Y no ridiculizamos a los que no hablan de lo que hablamos nosotros. ¿Patriarcado? ¿Co-crianza? ¿Socialismo? ¿Feminismo? ¿Anticapitalismo? ¿Plusvalía? ¿Lucha de clases?






Sí, no son palabras en chino, ni ruso, ni en coreano, y no quieren decir que las mujeres con cuernos rojos nos robarán lo poco que tenemos mientras dormimos y convertirán nuestro apacible entorno en una bacanal. Quieren decir cosas que nos afectan cada día y que ignoramos, quieren decir conocimiento, conciencia y lucha. Quieren decir dedicación y valentía para poner temas importantes sobre la mesa. Quieren decir que hay que romper mitos. Quieren decir que solos no podemos, que hay que tomar conciencia de clase explotada. Quieren decir que hay que pasar a la acción, que hay que hacerlo ya y que hay que hacerlo juntas, como clase.


Afortunadamente, los convencidos y convencidas de que es posible cambiar las cosas pero que debemos empezar por nosotros mismos tenemos nuestros espacios, tenemos nuestro entorno, y estos espacios y este entorno cada día son mayores. Y aquellos o aquellas que apenas empiecen a convencerse tienen donde acudir ya quien acudir: tienen el Casal la Cooperativa*(1) y el Ateneo Popular Sa Fera-Ferotge*(2), tienen la PAHC*(3) y la COS*(4), la Asamblea antipatriarcal Sa Pedra Foguera*(5), el Banco de Tiempo de Blanes*(6), Blanes Solidario*(7)... y cada día más asambleas y personas convencidas y con ganas de convencer. Tenemos muchas opciones y no tenemos excusa: ¡no nos detenemos, pasamos a la acción!