lunes, 25 de mayo de 2020

GOVERN DE DONES


Només un 5% dels estats del mon estan governats per dones. Entre tots ells destaquen Nova Zelanda, Alemanya, Taiwan, Islàndia, Finlàndia, Noruega i Dinamarca perquè, segons els experts, han tingut algunes de les millors gestions davant la crisis del coronavirus.

Destaquen que les caps de govern son molt ràpides en les seves decisions, molt executives; que tenen una manera diferent de comunicar -transparents, clares i empàtiques- i que son altament creatives cercant alternatives i solucions. Apunten que els seus governs son més participatius i democràtics.


Fotos de les presidentes i primeres ministres


No soc analista política, però, d’entrada, s’agraeix que per fi es reconegui la vàlua de les dones. Dit això, em sorgeixen dubtes... doncs, no tots aquests països segueixen el mateix tipus de polítiques socials i econòmiques. De fet, un país com Alemanya, per exemple,  està governat pel bastió neoliberal europeu al que no li va tremolar el pols quan va imposar  retallades econòmiques als països europeus que més van patir la crisi del 2008 i que hores d’ara arrossegàvem fins l’arribada de la crisi de la COVID19.

Una frase com «les dones estan més dotades per gestionar situacions de crisis» em genera múltiples contradiccions. 

Per una banda «oblida» que no totes les dones governen amb una mateixa ideologia política-econòmica-social i crec que aquest matís marca el fet de com es gestionen, per exemple, la immigració, l’atur, l’atenció a la diversitat, l’ensenyament i la sanitat. Tots ells elements que determinen el nivell de benestar de la societat. Sincerament, crec que el tipus de polítiques que s’apliquen son les que permeten analitzar l’equilibri i la cohesió social, i no pas si és o no una dona la persona encarregada del poder executiu del govern d'un estat.


Els estereotips de gènere i les seves conseqüències


Per una altra banda, posant aquest paraigües que aixopluga a les dones governants s’està estereotipant una manera de fer «femenina» que poc te de biològic i molt de construcció social. M’explico: la construcció social del gènere porta associada una sèrie d’estereotips que es reforcen més o menys en funció del gènere (binari) que s’assigna al néixer amb uns genitals femenins o masculins. Sóc del parer que el gènere com a construcció social hauria de desaparèixer perquè no trobo cap sentit  perpetuar uns estereotips construïts en base a una diferenciació de rols. Per suposat, el binarisme, és quelcom inexacte i dolorós per moltes persones que no se senten identificades amb cap dels dos generes i per d’altres que no tenen característiques sexuals clarament identificables. Es perpetuen, doncs, uns estereotips que l’únic que provoquen és dolor, desigualtat i desequilibri. 

Per acabar, no dubto que per arribar a governar un país s’han de tenir una sèrie de característiques -un caràcter, un temperament i segurament poca dosi d’escrúpols- que et permetin superar a qualsevol dels rivals polítics que et trobis pel camí, majoritàriament homes. Tampoc dubto que elles han hagut de lluitar fort en un mon reservat al gènere masculí i demostrar, molt més que els seus companys homes (a qui se’ls «perdona» que no siguin tant bons gestors de les crisis), que estaven a l’alçada. 

Me n’alegro molt que comenci a haver referents públics de dones governants, és una gran notícia per a les nenes; però no m’agradaria que el patriarcat s’apropiés aquest mèrit per tal de poder argumentar que tothom te les mateixes oportunitats. 




No m’agradaria tampoc que s’instal·lés el discurs de que sinó hi ha més dones ocupant alts càrrecs és perquè no son prou bones per ocupar-los; perquè la realitat no és així.

La realitat és que les dones ho tenim més difícil a nivell social i polític i que les dobles i triples jornades ens afecten només a nosaltres, que el sexisme i la pressió mediàtica és crua i s’acarnissa amb les dones públiques i que, segurament, per arribar a altes quotes de poder aquestes dones han hagut de reproduir rols hegemònics masculins. I això, reproduir aquests rols hegemònics masculins, podria ser un dels majors èxits dels patriarcat.


Mª Àngels Esteban
La Guerrilla Comunicacional





lunes, 18 de mayo de 2020

SOMOS LA FUERZA DEL TRABAJO


Qué pensar y en quién creer, no lo sé. En general habita una sensación de incerteza con mayúsculas, una incerteza de aquello que vendrá, de lo que nos espera. Miedo. Un miedo que está teniendo un papel importante en todos los hogares, y no es para menos, pero que tampoco es el mejor aliado. Estamos ante un miedo promovido y patrocinado por todos los medios de comunicación, que día tras día, nos abruman con un exceso de información, sin saber la magnitud, utilidad y veracidad de cada una de las noticias y opiniones. Echo de menos un periodismo profundo, crítico, ético y de investigación, que sea capaz de informar del por qué de lo sucedido.




¿Qué habrá detrás de toda esta situación de alarma social ante un virus del que muy poco sabemos de dónde vino y cómo surgió? Lo que sí es cierto, y patente, es la realidad en la que nos encontramos y me refiero más concretamente dentro del ámbito laboral y que los medios solo lo asocian a la caída de la economía. Poco me importa que los medios repitan continuamente que la economía se siente afectada y que por indicaciones del gobierno esta debe ser atendida con medidas urgentes y extraordinarias para hacer frente al impacto económico y social. Ignorando en su análisis una realidad que no podemos negar: que esa economía se sostiene por la clase obrera, y que, por tanto la realidad es otra mucho más dura, que el principal impacto de la pandemia sobre la economía es el que está sufriendo el sector más vulnerable en el ámbito laboral. Nos siguen golpeando con los trabajos precarios que se mantienen desde hace décadas, debido a unas reformas laborables totalmente ineficaces para afrontar el problema de una juventud sin empleo, con la consecuencia conocida de que cada vez son ya más los jóvenes que perciben unos salarios cada vez menos acordes al precio de los productos y servicios esenciales. Es intolerable permitir que se llenen la boca de bonitas palabras cuando se refieren a tomar medidas sociales en defensa del empleo, porque es un insulto en toda regla.




Los famosos ERTEs (Expediente de regulación temporal de empleo) no han podido estar peor regulados y gestionados por la administración. Desde el ámbito que conozco, una vez más, las leyes y decretos publicados no están ajustados a la realidad laboral del momento, esa que vivimos las trabajadoras. No sé cuáles son los agentes sociales a los que se acogen para realizar el estudio y análisis de la situación para, posteriormente, redactar, determinar, pactar y publicar la normativa. Pero, ¿qué mejor agentes que las propias afectadas, es decir, las trabajadoras?. 

La exhoneración de las cuotas a la seguridad social que las empresas han recibido, como una de las medidas de ayuda para paliar la situación de cierre temporal, ha supuesto una disminución de la recaudación pública y un alivio para las empresas. Pero en ningún momento se han garantizado los salarios de las trabajadoras que,  ajenas a su voluntad, se han visto obligadas a dejar de trabajar y de percibir el salario que venían percibiendo, sin olvidar, eso sí, las obligaciones que tienen como ciudadanas en continuar pagando mensualmente el alquiler o la hipoteca y los recibos de agua, luz, gas, etc., etc. Es evidente que solo les importa recuperar la actividad económica, ayudando a las empresas y olvidando, o dejando en un segundo plano, que nosotras somos la fuerza de trabajo que necesitan.




Estar afectada como trabajadora por ERTE, ha supuesto una reducción mínima de nuestro salario del 30%.  Teniendo en cuenta los topes máximos de la prestación por desempleo, en la mayoría de los casos esta reducción ha sido superior a ese treinta por ciento, llegando a ser de hasta más del 50%. Lo que ha sido totalmente insuficiente para poder cubrir económicamente nuestras necesidades mínimas para vivir dignamente.  

Por otro lado, no hay que olvidar el papel que ha tenido la tecnología digital en estos momentos, y que de alguna manera ha podido sustituir los trámites prensenciales en las oficinas de la administración pública, facilitando la presentación telemática de muchos trámites administrativos, una práctica que ya hace unos años se ha ido implantando progresivamente, quedando anulada la comunicación directa y personalizada. La tecnología ha ayudado en la rapidez de la presentación telemática, pero, paradójicamente, no en la inmediatez del pago de las prestaciones, habiendo en estos momentos trabajadoras que aun no han recibido pago alguno. Vete a saber donde reside el problema...




El teletrabajo ha sido el alivio para muchas trabajadoras, permitiéndoles conciliar la vida familiar con la laboral. Sin lugar a dudas, el teletrabajo deja una puerta abierta al empresario, y lo que en estos momentos ha sido una prueba piloto por la situación forzada, seguramente que en el futuro comportará nuevas formas de relación laboral a bajo coste en muchos sectores económicos.

Nos hemos dado cuenta cómo todo un país puede pararse económicamente cuando toda la clase obrera no acude a su lugar de trabajo, un indicador significativo de que el poder está en la propia clase obrera, siendo esta clase el motor que hace funcionar el capitalismo. 

Aprender de todo aquello que nos sucede es importante siempre que sepamos analizarlo y no percibirlo como algo natural que ocurre porque sí, necesario para poder crear nuevas prácticas sociales más justas, necesarias para mejorar nuestras vidas. El empoderamiento y la desobediencia  posiblemente puedan ser las primeras a asumir de forma consciente. Como dice el refrán quien mucho duerme, poco aprende, si no despertamos y nos ponemos a pensar y a obrar, no seremos capaces de abrir nuevos caminos, pero sí de permanecer donde estamos ahora. Ese interés de supervivencia y de salvar nuestro confort, un confort enmascarado y maquillado por una publicidad engañosa, solo generará más división y fractura entre la clase trabajadora.


Lola López
La Guerrilla Comunicacional




lunes, 11 de mayo de 2020

TODO ESTÁ SALIENDO MAL


El confinamiento al que nos obliga el gobierno del estado para la gestión del coronavirus está siendo aprovechado por buena parte de la población para cocinar, hacer deporte en casa, leer, tomar el sol en la terraza, conocer a sus vecinos de balcón, cantar, aprender mil cosas en webinars gratuitos y directos de Instagram, etc. Parece que si no estás encontrando tu paz interior, creciendo como persona, autoconociéndote y superando los limites de tu “yo corpóreo” no éstas haciendo bien las cosas o, peor aún, eres un egoísta por no entender tu responsabilidad ciudadana en esta crisis. Tienes la obligación de ponerle una sonrisa a esta horrible situación.

Sinceramente, a pesar de que no puedo negar que en ciertos momentos he agradecido la paz del confinamiento, he de decir que no he mejorado como ser humano gracias a él. No soy más solidaria con mis vecinos, no he hecho nada de deporte y no he visitado ningún museo online, aunque sí he comido mucho más de la cuenta. Lo que tampoco he hecho ha sido salir a aplaudir al balcón cada día a las ocho de la tarde, a pesar de ser muy consciente del gran esfuerzo que el personal sanitario está realizando en estos momentos. Y no lo he hecho porque creo firmemente que no son los héroes y heroínas del siglo XXI, sino los mártires de un sistema sanitario recortado hasta la saciedad, maltratado y exhausto, y no pienso velar con mi aplauso la responsabilidad que tiene el gobierno sobre la situación que están viviendo estas personas y las muertes que esta crisis está generando a causa de la privatización del sistema sanitario que debería ser de todos. 

La emotiva foto de una enfermera llorando tras trabajar 53 horas
y el mensaje de apoyo de su hermana.
(La Vanguardia)

La asociación Mal del Cap, hermana de La Guerrilla Comunicacional en Ibiza, está llevando a cabo una serie de charlas a través de Youtube, “Converses Mal Dites”, y el otro día hablaron con Vanessa Pérez Gordillo(1), autora de “La dictadura del coaching”(2). Uno de los temas que salió en esta conversación, y que me hizo pensar mucho en el momento que estamos viviendo, es la superficialidad con la que la filosofía del coaching aborda las situaciones de la vida y el egocentrismo con el que las trata. “Si yo me esfuerzo, yo lo conseguiré”, como si no hubiera en el mundo más factores que nuestra propia voluntad a la hora de conseguir lo que queremos. Esto puede generar mucha frustración y mucha culpa en aquellas personas que, por más que se esfuercen, no consiguen sus metas, pero sobretodo, elimina la responsabilidad de entes en jerarquías superiores. Es decir, yo deseo que se acabe de una vez por todas el confinamiento y poder abrazar así a mi familia y a mis amigos. Lo deseo muy fuerte, me esfuerzo mucho en no salir a la calle si no es imprescindible, en lavarme las manos y en llevar mascarilla. Pero no puedo controlar lo que hacen mis vecinos y, muchísimo menos, puedo controlar lo que hace el estado. Por lo tanto, no veo que mi deseo se vaya a cumplir pronto.


Los niños inundan con sus dibujos las ventanas de todo el país: 
"¡Todo va a salir bien!"
(LaSexta)

No tengo intención de criticar los carteles con arcoíris que las criaturas han colgado en los balcones y ventanas de sus casas con el mensaje “todo saldrá bien”, porqué justamente a su edad merecen tener esperanza y alegría incluso en los peores momentos. Pero los adultos no debemos caer en ese discurso naíf. Estamos encerrados por la ineptitud de un gobierno que no reaccionó a tiempo a pesar de tener experiencias de otros países de las que aprender, que no facilitó el material de protección necesario al personal sanitario, que insistió vergonzosamente en dar una respuesta unitaria al virus confundiendo el sentido común con el nacionalismo, y que ha dejado claro que antepone la economía a la vida. Justamente es también el sistema capitalista el que nos ha llevado hasta aquí. Las mascarillas han aumentado hasta un 500% su precio habitual, unas mascarillas imprescindibles para las trabajadoras de hospitales pero también para todas las demás. Eso significa que hay empresarios, seres humanos, que han decidido sacar tajada de la muerte de miles de personas que, además, a menudo mueren solas sin poder despedirse de sus seres queridos. No soy capaz de imaginar qué tipo de “yo interior” se ha trabajado el monstruo que se enriquece subiendo el precio de las mascarillas para no sentir remordimiento por ello, pero soy consciente que lo mismo sucede con el precio de la vivienda, por ejemplo. No estamos ante un caso aislado que desaparecerá cuando “todo vuelva a la normalidad”. Esta es nuestra normalidad y no lo queremos ver.

No va a salir todo bien. De hecho, todo está saliendo mal desde hace mucho tiempo y todo irá a peor si no hacemos algo. Dejémonos de mirar el ombligo y de intentar crecer como personas y tratemos de crecer como sociedad, en conjunto, de forma crítica y colectiva. No nos conformemos con aplaudir durante un par de minutos al día si después vamos a seguir avalando con nuestro pasotismo y nuestro voto los recortes en sanidad. No aceptemos todo lo que se nos da tan masticado a través del televisor y las redes, e intentemos ir un poco más allá, ser más críticos. No pensemos que todo saldrá bien si queremos, seamos conscientes del mundo en el que vivimos y de donde están los verdaderos responsables.


Clara Castrillo
La Guerrilla Comunicacional









lunes, 27 de abril de 2020

QUE CADA APLAUSO SIRVA PARA NO PERDER LA MEMORIA


En estos días de confinamiento, en los que quiero ser parte de la solución y no del problema, veo con cierta angustia la grave situación sanitaria de Madrid. Y me viene a la mente la figura del doctor Luís Montes, un buen salmantino que se hizo médico anestesista con el afán de ayudar al prójimo.


Luís Montes


El doctor Montes se licenció en Medicina por la Universidad Complutense de Madrid, en la especialidad de Anestesia y Reanimación. Fue director médico del Hospital La Paz de Madrid y en 1987 ingresó como anestesiólogo en el recién creado Hospital Universitario Severo Ochoa de Leganés (Madrid), del que fue jefe del Servicio de Reanimación y director y, desde el año 2000, coordinador de urgencias, cargo que desempeñó hasta 2005.

Luis fue siempre un defensor acérrimo de la sanidad pública.

En el año 2005, Luís Montes y su equipo, fueron investigados por la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid a causa de una denuncia anónima, en la que se les acusaba de sedaciones en dosis elevadas en enfermos terminales en el Servicio de Urgencias del Hospital Severo Ochoa.


Hospital Severo Ochoa de Leganés

Por esa época, el gobierno del Partido Popular (PP), con Esperanza Aguirre al frente y con Manuel Lamela, como Consejero de Sanidad, tenían un plan de negocio para privatizar la sanidad pública madrileña. Tras varios años de ejecución de privatizaciones en todos los sectores fundamentales de la economía nacional, ellos pensaron en hundir el barco más valorado por la ciudadanía, la sanidad pública. Para liquidarla, había que invertir esa valoración. Y las denuncias a Montes y su equipo  fueron el motor de arranque de esa campaña.

Como es de costumbre, el Partido Popular pidió la ayuda de sus incondicionales para llevar a cabo dicha campaña y ahí se sumaron periodistas, altos cargos, jueces y empresas del sector de matriz privada o religiosa. Todo para alarmar a la población contra la sanidad pública y así, Aguirre y Lamela, llevaban el debate de la sanidad a un camino sin destino, pero que servía a sus fines: lograr la privatización de la sanidad a escondidas.

La denuncia anónima hacía referencia al asesinato de 400 pacientes a lo largo de varios años. Se creó una asociación de afectados para intervenir como acusación particular. Ya sabemos la facilidad del PP para crear asociaciones acusatorias, pero de ello ya hablaré otro día. Esta asociación sólo consiguió dos familiares para testificar, que se retiraron en el juicio cuando realmente se dieron cuenta del percal. Aún así, esa asociación, de forma misteriosa, tuvo acceso a documentos durante la fase de instrucción que le fueron negados a la defensa. Al final, al no presentarse ningún familiar de los supuestos afectados, los juristas lo llamaron “un delito sin víctimas”. Y se quedaron tan anchos.

La gran mentira, en la que se basaron para emprender la acción legal, fue que, en términos estadísticos, las tasas de mortalidad en las urgencias del Hospital Severo Ochoa eran superiores a las de cualquier otro hospital de la Comunidad de Madrid. La verdad, que todo el mundo sabía, políticos, periodistas, profesionales sanitarios, etc. etc, es que, por motivos técnico-sanitarios, la dirección del hospital había decidido integrar la unidad de enfermos terminales en la misma unidad de urgencias. Por ello, las mismas estadísticas indicaban que en el resto del centro apenas había mortalidad, pero este dato se ocultó de forma malintencionada para poder hacer algo creíble la denuncia. 


Lamela y Aguirre


Pero el gran teatro ya estaba formado, el PP tenía su máquina a todo gas, el daño a los denunciados ya estaba hecho y la alarma entre la ciudadanía era una realidad. La (mal llamada) justicia de este país alargó el proceso el tiempo necesario para que el dúo Aguirre-Lamela llevara a cabo su campaña de privatización, dejando en total desamparo a los encausados. Mientras tanto todo un linchamiento. El doctor Montes y sus compañeros vivieron una terrible pesadilla. En radios y televisiones les acusaban de ser nazis exterminadores. Mientras la caverna mediática seguía injuriando, de forma cruel, la realidad era otra distinta. Nadie con dos dedos de frente se creía el montaje. Aunque Montes fue apartado de su cargo, tanto él como el resto de sus compañeros siguieron ejerciendo la medicina en el mismo hospital. 

Después de dos años y medio el juez desestimó las acusaciones, aunque dilató un poco más el proceso para no coincidir con las elecciones autonómicas y municipales, que se debían celebrar por esas fechas. En la sentencia declaró: "Varios pacientes han muerto tras mala práctica médica a la hora de sedarles", aunque admitía que no hay pruebas de que se deba "excesivamente a los fármacos prescritos”. La maniobra del juez Rafael Rosel fue declarar en la sentencia una cosa y su contraria. Y así los medios de comunicación cavernarios tuvieron también su titular. 

El doctor Montes nunca cesó en luchar por su defensa, la de sus compañeros y la defensa de la sanidad pública. Recurrió la sentencia con el objetivo de eliminar cualquier alusión a la mala praxis de él y su equipo. Finalmente, la Audiencia Provincial de Madrid falló en su favor y ordenó suprimir “toda referencia sobre mala práctica de los médicos denunciados”. Habían pasado tres años, que fueron suficientes e implacables, para destrozar la sanidad pública madrileña con políticas a favor del negocio privado.

El teatro político-mediático-judicial había acabado, ya nada importaba. Madrid estaba de nuevo en manos de Esperanza Aguirre, la Consejería de Sanidad ya había comenzado su imparable política de destrucción de la Sanidad Pública en favor de los negocios sanitarios. Y, cómo no, se vive una vez más el desembarco en esas sociedades empresariales de las amistades del partido, personas afines y otros terratenientes al uso. A día de hoy es casi imposible encontrar hemeroteca de aquellos días, sobre todo de la caverna mediática de Madrid, que han borrado cualquier noticia, engañosa y maliciosa, publicada en aquella época. 


Manifestaciones de la Mareas Blancas


Quiero recordar a las Mareas Blancas. Por aquel entonces, estos colectivos de médicos y personal sanitario se enfrentaron a los políticos gánsters y a los porrazos habituales de la policía, con el objetivo de que los ciudadanos fueran conscientes del daño que se estaba causando a su sistema público hospitalario. Recuerdo esas marchas, perfectamente, por que estuve allí, cámara en mano, compartiendo la calle con las batas blancas. Muchas personas prefirieron la ignorancia, su analfabetismo político, que les hacía pensar que detrás de esas manifestaciones había intereses partidistas. Y no. Eran unicamente las profesionales de la salud pública defendiendo uno de los pilares de la humanidad: la sanidad. Que junto a la educación y la cultura, nos mantiene como sociedad.




En estos días de cuarentena, observo como muchas personas aplauden a los servicios de salud y emergencias. No dudo del honroso acto y de que algunas de esas personas estuvieron en las manifestaciones de las citadas Mareas Blancas, pero creo que el resto, en un ejercicio de hipocresía habitual, aplaude sin entender el daño que hizo su voto. Y no sólo lo digo por los votantes del Partido Popular en Madrid, también por los votantes de la Convergencia de Artur Mas en Cataluña o por los votantes del PSOE en Asturias, por poner algún que otro ejemplo, que hay varios y de todos los colores, con la misma intencionalidad de privatizar nuestra sanidad pública. A todas ellas les pido menos aplausos y más coherencia e inteligencia a la hora de elegir los gestores de nuestros recursos públicos. Y saber, o aprender, que defender a los profesionales sanitarios se debe hacer cada día, no ahora que son imprescindibles, por que imprescindibles lo son siempre. 

Toda aquella pesadilla acabó con la decisión del Gobierno de Madrid de privatizar la gestión de seis hospitales y 27 centros de salud ya en funcionamiento y con personal público trabajando en ellos. Y siguieron siendo votados. Y siguen. Me gustaría entenderlo. Por todo ello, y como escribía al inicio, siento angustia hoy cuando observo la grave situación sanitaria de Madrid. 




En estos momentos, en los que estoy acabando de escribir estas líneas, me llegan las noticias del fallecimiento de la madre de un buen amigo, que me dice que no ha podido despedirse de ella. También, me llaman para informarme del fallecimiento de un primo hermano mío, en un pueblo cercano a Madrid. Me dicen que solo podrán asistir al funeral dos personas y enseguida del finado se harán cargo los bomberos y la Guardia Civil.

Espero que cada aplauso a los sanitarios sirva para no perder la memoria, por que si no, se promueve el olvido y que se siga votando a la indiferencia, a los culpables, a los mismos. 


Epílogo:

· Manuel Lamela. Tras salir de la Consejería creó toda una red de empresas relacionadas con la sanidad privada, entre estas Madrid Medical Destination S.L y Madrid Ciudad de la Salud S. A. Respecto a esas empresas, es significativo que en Madrid Medical Destination participa como asociado Capio Sanidad, que gestiona varios hospitales públicos. Capio es la matriz de la empresa Unilabs, adjudicataria de los análisis clínicos de varios hospitales públicos y la firma de la que era consejero el ex responsable de Sanidad Juan José Güemes, hasta que éste se viera obligado a dimitir por la polémica generada por su fichaje, ya que fue el propio Güemes quien privatizó esos servicios. Lamela preside, además, Madrid Centro Médico, una asociación sin ánimo de lucro constituida por los principales grandes centros sanitarios privados de la Comunidad de Madrid y que recibió una subvención del Gobierno de Aguirre de 1,3 millones de euros, procedente de la partida del Ministerio de Ciencia e Innovación. En aquellas fechas, preguntado por los medios sobre si no le suponía un conflicto haber pasado de representar y supuestamente defender la sanidad pública a hacer negocio con la sanidad privada, Lamela respondió que él hablaba de “sanidad sin apellidos”.

· Esperanza Aguirre. Tras su jubilación, pasó a dividir su tiempo entre la dedicación a sus seis nietos y su afición al golf. Después de una solicitud cursada por la Fiscalía Anticorrupción de la Audiencia Nacional en agosto de 2019, el juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón determinó el 2 de septiembre, de ese mismo año, la imputación de Aguirre (junto a la de Cristina Cifuentes) en una pieza del macrosumario del caso Púnica por presuntos delitos de financiación ilícita, desvío de dinero público y falsedad documental y la citó a declarar en octubre, destacando en su auto el papel «decisivo y esencial» que supuestamente habría tenido Aguirre en la financiación ilegal de las campañas electorales del PP, para las que se sustrajeron más de seis millones de euros de 8 consejerías y agencias de la Comunidad de Madrid. Para la líder popular, la idea de “que los servicios públicos deben de ser gestionados por los servicios públicos es un dogma de izquierdas” y asegura que “la obligación de los políticos es gestionar los servicios públicos al menor coste posible, por ello, la empresa privada es más eficaz que la pública.”

· Luís Montes. Dos años más tarde de todo el affaire, el salmantino se convertiría en presidente de la asociación Derecho a Morir Dignamente desde donde defender la libertad de los enfermos terminales a decidir sobre la propia vida y a promover el acceso universal a los cuidados paliativos y a la sedación. Falleció en abril de 2018, con 69 años, mientras viajaba en coche hacia la localidad murciana de Molina de Segura, donde iba a dar una charla sobre la muerte digna. Que su ejemplo y memoria no muera nunca.



Juli Suàrez
La Guerrilla Comunicacional







lunes, 20 de abril de 2020

DÍAS DE...


Días de pasar el rato. Días de curiosidad. Días de aburrimiento. Días de confinamiento.......

En uno de estos días tuve la suerte de descubrir a un escritor, interesante por sí mismo pero, sobre todo, por un cuento breve que enseguida pensé que debía compartir (aunque posiblemente muchas de vosotras ya lo conocereis). Pero vayamos por partes:

Rafael Barrett Álvarez de Toledo, nació en Torrelavega (Cantabria) en 1876, y murió en Arcachon (Francia) en 1910. Hijo de un británico y de una española descendiente de la vieja nobleza, gozó de una exquisita educación; se mezcló con la bohemia madrileña, y tuvo que exiliarse —primero a Argentina y después a Paraguay— tras un incidente, ya legendario, en el que azotó públicamente al duque de Arión. Hombre de una extrema sensibilidad y poseedor de una inmensa cultura, fue un escritor y periodista anarquista que en apenas siete años produjo una obra considerable (El dolor paraguayo. Montevideo, O.M. Bertani, 1911. Mirando vivir. Montevideo, O. M. Bertani, 1912. o Al margen. Montevideo, O. M. Bertani, 1912 entre otras...)


Rafael Barret Álvarez de Toledo

Sudamérica supuso para él una gran transformación no sólo por la miseria que le tocó vivir sino también por las persecuciones que padeció por su ideología. Allí manifestó su anarquismo («Anarquista, dice, es el que cree posible vivir sin el principio de autoridad»), pero pronto su salud se resiente (tuberculoso a los treinta y cuatro años) y retorna a Europa con la esperanza de una curación que nunca llegará. 




Este es su cuento : “Gallinas”

“Mientras no poseí más que mi catre y mis libros, fui feliz. Ahora poseo nueve gallinas y un gallo, y mi alma está perturbada.

La propiedad me ha hecho cruel. Siempre que compraba una gallina la ataba dos días a un árbol, para imponerle mi domicilio, destruyendo en su memoria frágil el amor a su antigua residencia. Remendé el cerco de mi patio, con el fin de evitar la evasión de mis aves, y la invasión de zorros de cuatro y dos pies. Me aislé, fortifiqué la frontera, tracé una línea diabólica entre mi prójimo y yo. 

Dividí la humanidad en dos categorías; yo, dueño de mis gallinas, y los demás que podían quitármelas. Definí el delito. El mundo se llena para mí de presuntos ladrones, y por primera vez lancé del otro lado del cerco una mirada hostil.

Mi gallo era demasiado joven. El gallo del vecino saltó el cerco y se puso a hacer la corte a mis gallinas y a amargar la existencia de mi gallo. Despedí a pedradas al intruso, pero mis gallinas saltaban el cerco y pusieron sus huevos en la casa del vecino. Reclamé los huevos y mi vecino me aborreció. Desde entonces vi su cara sobre el cerco, su mirada inquisidora y hostil, idéntica a la mía. Sus pollos pasaban el cerco, y devoraban el maíz mojado que consagraba a los míos. Los pollos ajenos me parecieron criminales. Los perseguí, y cegado por la rabia maté a uno. El vecino atribuyó una importancia enorme al atentado. No quiso aceptar una indemnización pecuniaria. Retiró gravemente el cadáver de su pollo, y en lugar de comérselo, se lo mostró a sus amigos, con lo cual empezó a circular por el pueblo la leyenda de mi brutalidad imperialista. Tuve que reforzar el cerco, aumentar la vigilancia, elevar, en una palabra, mi presupuesto de guerra. El vecino dispone de un perro decidido a todo; yo pienso adquirir un revólver.

¿Dónde está mi vieja tranquilidad? Estoy envenenado por la desconfianza y por el odio. El espíritu del mal se ha apoderado de mí.

Antes era un hombre. Ahora soy un propietario…”

(Extraído del libro “Cuentos Anarquistas de América Latina” de Editorial Eleuterio, 2015. Publicado en El Nacional, 5 de julio 1910.
Fuente: Periódico Anarquista: La Boina.)




Días de reflexión, de lectura, días de...............

Carles Estríngana
La Guerrilla Comunicacional

lunes, 13 de abril de 2020

BILINGÜISMO / BILINGÜISME


Antes:
Patxi Andion, Luis Eduardo Aute, nosotras...

[En poco tiempo se han marchado definitivamente
dos iconos de la música que alguna gente
de mi generación escuchábamos de jóvenes
más allá de las letras y la música. In memoriam.]



En los orígenes estarán siempre escritos algunos nombres propios de un proceso que va pasando de unas a otros la poesía hecha rebelión y la rebelión envuelta en ternura: de Brassens —La mauvauise réputation o Les copains d'abord— a Paco Ibáñez, por ejemplo, o de las hermosas postales que nos llegaban de las américas, que acababan decorando buena parte de la habitación donde soñábamos, a las “noves cançons” de aquí y de allá que seguramente empezaban a alimentar lo que el amigo Xavier Diez denomina “onanismo de la identidad” cuando habla de la suicida fragmentación de la izquierda renunciando a la transformación social y la extensión de los valores republicanos. De las postales latinoamericanas podría escribir y escribir sin cansarme: nos traían las músicas de todas las revoluciones que fueron o que querían ser mientras el cóndor pasa  —Cuba, Nicaragua, Chile, Uruguay, Argentina, Brasil, Venezuela, Perú,… 


y así hasta todos los demás— ilustrando las luchas de aquellos pueblos unidos y resistentes por siglos que jamás serán vencidos —Inti-Illimani —desiguales luchas que, como nos recordaba Eduardo Galeano, en esta extensa pero creo que obligada cita:

Nos enseñaron que nosotras tenemos la alegría de nuestras alegrías, y también la alegría de nuestros dolores, porque no nos interesa la vida indolora, que la civilización del consumo vende en los supermercados. Y estamos orgullosos del precio de tanto dolor, que con tanto amor pagamos. Nosotros tenemos la alegría de nuestros errores, tropezones que muestran la pasión de andar y amor por el camino. Y tenemos la alegría de nuestras derrotas, porque la lucha por la justicia y la belleza valen la pena también cuando se pierden. Y sobre todo tenemos la alegría de nuestras esperanzas. En plena moda del desencanto, cuando el desencanto se ha convertido en artículo masivo y universal, nosotras seguimos creyendo en los asombrosos poderes del abrazo humano.

[Y ahora creo que es el momento de invitarte a volver a escuchar el Canto general de Pablo Neruda-Mikis Theodorakis …de nada]


Y cuando después de pasar por el Olympia parisiense llegaban a nosotros, se fundían con nuestras Grandola vila morena, Canto a la libertad, Campanades a morts o Txoria txori —la que explica que,

si le hubiera cortado las alas
habría sido mío,
no habría escapado.

Pero así, habría dejado de ser pájaro.
Y yo…
yo lo que amaba era un pájaro.

Y fundidos nos ayudaban a recuperar deprisa la memoria y la esperanza. Y jóvenes como éramos desobedientes e insumisas nosotras decíamos NO con fuerza, pasión y compromiso ayudados por los nuestros, desde aquel chaval de Xàtiva —nosaltres no som d'eixe món, ¿recuerdas?— hasta el Patxi Andion de El maestro  o de la popular y republicana Ay Manuela —«Andar a contracorriente es la obligación de un artista, no la opción» confesaba en una de las entrevistas del mes de La Guerrilla Comunicacional—, pasando por muchos y muchas otras que llamábamos cantautores comprometidos…

Y así, soñando y luchando consumíamos las noches hasta llegar al alba cantada por Aute. En realidad escrita por él pero cantada por primera vez por Rosa León. Según las manifestaciones del propio Aute, la canción no fue escrita pensando en los tres miembros del FRAP y dos de ETA condenados a muerte y finalmente ejecutados por el franquismo. Él había tratado de componer un tema de amor que en principio no tenía relación con los fusilamientos. Y fue Rosa León quien al presentar la canción en un concierto unos días antes de los fusilamientos, la dedicó a los condenados, haciendo de Al Alba un himno definitivamente asociado a aquellos penúltimos asesinatos de la dictadura

Miles de buitres callados
van extendiendo sus alas.
¿No te destroza, amor mío,
esta silenciosa danza?
¡Maldito baile de muertos,
pólvora de la mañana!

Presiento que tras la noche
vendrá la noche más larga.
Quiero que no me abandones,
amor mío, al alba,
al alba, al alba.




Ara:
La lectura del món és prèvia a la lectura de la paraula...(Paulo Freire)*
(Traducción al castellano a continuación)

Malgrat que els diccionaris oficials encara no els han obert la porta, lògic, el dia a dia va incorporant mots d’aquí i d’allà que s’inventen sobretot organismes, institucions i personatges d’una certa rellevància mediàtica. En la societat líquida dominant, però, algunes d’aquestes noves paraules generalment pretenen ocultar la realitat o enredar-la fins a fer-la irreconeixible. Un exemple d’això que ens arriba cada vegada amb més freqüència: sensellarisme, derivat del substantiu sensellar, que segons el TERMCAT*(1) significa «la situació d’una persona que no disposa de les mínimes condicions d’habitatge que permeten viure amb dignitat». Déu-n’hi-do, no? En castellà encara sona més rar: «sinhogarismo», que integra «los sintecho y los mal alojados», segons llegia fa poc en un titular de premsa.



Podria aportar exemples dels diferents àmbits o temes de qualsevol de les ciències socials: des del feminisme a l’educació passant per la sociologia i l’economia. Però no ho faré, només vull deixar clar, amb el permís i la indulgència de la meva mestra i amiga Carme, que no m’agrada continuar llegint coses com «pobresa intermitent», «periferització social», «família sindiàsmica», «patriarcat colonial heteronormatiu», «democràcia imperfecta», «classes socials desafavorides» o «financiarització de la naturalesa»; com tampoc paraules, per molt acceptades que siguin pels encarregats del tema d’acceptar paraules, com gentrificació, racialització, colonialitat, blanquitud, futuràlgia —entesa com la nostàlgia de futurs millors— o catalanofonia —explicada així per l’autor d’una obra amb el mateix títol:

...és un nom (relativament) nou per a una realitat que faríem bé de reinterpretar. És un intent de caracterització d’una comunitat lingüística que defuig programàticament els plantejaments identitaris i se centra, sobretot, en els factors comunicatius, interaccionals. Podríem dir que es una proposta que vol desidentitzar el fet de compartir una mateixa llengua i centrar els esforços a bastir una comunitat d’interessos més enllà de les emocions... 

entesos? Ni encara menys neologismes com mena, «menor estranger no acompanyat» —quina bajanada, oi?. Ens diu Manuel Rivas, l’escriptor gallec autor del relat que va fer servir José Luis Cuerda a La lengua de las mariposas, que “las palabras contienen la historia de quienes las usan”. Quines i quantes riques històries pot arribar a contenir aquesta merda de paraula?



La claredat i alhora la precisió, que haurien de cercar la major i millor comprensió d’un text, d’una idea complexa o d’un concepte nou, sembla que passen a un segon pla i interessa més el ressò mediàtic de l’última ocurrència lingüística malgrat que enfosqueixi o oculti el significat. En una entrevista recent Eric Toussaint deia: “La idea de gobiernos de gente experta es ganar tiempo, cansar al pueblo y convencerle de que no está preparado para definir lo que hay que hacer”. Voleu dir que en aquesta idea dels governs no hi col•laboren amb passió els que generen —i n’abusen— aquesta mena de postllenguatge ocultador i pervers que critico?

És clar, jo no soc ningú per jutjar l’oportunitat i conveniència a l’hora de fer servir un mot que entén menys de l’1% de la població lectora o un altre de domini públic per dir el mateix o una cosa semblant, i el mateix serveix per als conceptes i expressions de tota mena. No soc ningú però crec que com a ciutadà que aspiro a un món socialista que generi més felicitat, més llibertat, més igualtat de drets i d’opcions de benestar, més justícia social i més solidaritat, hauria de poder aixecar la veu per denunciar excessos en molts escrits i discursos de l’esquerra anticapitalista i revolucionària que no arriben més enllà d’una minoria «educada» en aquesta cultura de l’excés.


Reivindico, doncs, claredat, molta claredat, tota la veritat possible i, per què no?, una mica d’ironia o d’humor... [malgrat que sigui del tipus d’aquests gags que corren per les xarxes: “—España para los españoles. —Eso, que se jodan”; “—¿Capital de España? —La mayoría en Suiza”; “Hasta que punto ha llegado el PSOE que ahora parece que Pedro Sánchez, el pavo que pactó con Ciudadanos, es el puto Che Guevara.” o “Estamos perdiendo los mejores años de nuestra vida votando.”. Ja només amb la producció que ens regala l’amic Kalvellido tindríem un bon repertori per fer servir en qualsevol ocasió, malgrat que com li explico al Kalve que si fem parella li hauré d’advertir que “Lo más jodido de trabajar en equipo es convencer al resto de que no tienen ni puta idea”…]. Resumint: clar i català, i, en els temps del còlera i sempre, recordar que, com es diu, allò veritablement revolucionari és l’humor. És tan difícil?  
     
-Final
[I així, escapolint-me de tants fragments de memòria com els anteriors que venen i marxen ràpids algunes nits d’aquests dies increïbles, i sempre abans que pugui entendre d’on ve aquest intens sabor de mandarina que m’inunda, espero que arribi el moment que el carter truqui dues vegades a alguna porta fornellenca, el meu germà dimoni del carrer monturiol em torni a convidar a l’enyorat mig donut i pugui mirar per fi les hortes eugenienques novament prenyades de primavera.]

P/D
1. I com que va de metàfores, amistat, música i bilingüisme us regalo aquestes dues peces que ens acompanyaran sempre ...

Paco Ibáñez - Palabras para Julia:
Pep Gimeno Botifarra – M’aclame a tu, d’Ovidi Montllor:

2. Y para estar en paz con todo el mundo, y seguir con las metáforas, el final final de esta página bilingüe en otras dos canciones que me hicieron un poco como soy.

A las barricadas:
La Internacional:

Sebas Parra
La Guerrilla Comunicacional


Traducción:


Ahora:
La lectura del mundo es previa a la lectura de la palabra...(Paulo Freire)

A pesar de que los diccionarios oficiales aún no les han abierto la puerta, lógico, el día a día va incorporando palabras de aquí y de allá que se inventan sobre todo organismos, instituciones y personajes de una cierta relevancia mediática. En la sociedad líquida dominante, sin embargo, algunas de estas nuevas palabras generalmente pretenden ocultar la realidad o enredarla hasta hacerla irreconocible. Un ejemplo de ello que nos llega cada vez con más frecuencia: "sensellarisme”, derivado del sustantivo “sensellar”, que según el TERMCAT*(1)  significa «la situación de una persona que no dispone de las mínimas condiciones de vivienda que permiten vivir con dignidad». ¿Tela marinera, no? En castellano aún suena más raro: «sinhogarismo», que integra «los sintecho y mal alojados», según leía hace poco en un titular de prensa.

Podría aportar ejemplos de los diferentes ámbitos o temas de cualquiera de las Ciencias Sociales: desde el feminismo a la educación pasando por la sociología y la economía. Pero no lo haré, sólo quiero dejar claro, con el permiso y la indulgencia de mi maestra y amiga Carmen, que no me gusta continuar leyendo cosas como «pobreza intermitente», «periferización social», «familia sindiàsmica», «patriarcado colonial heteronormativo »,«democracia imperfecta»,«clases sociales desfavorecidas» o «financiarización de la naturaleza»; como tampoco palabras, por muy aceptadas que sean por los encargados del tema de aceptar palabras, como gentrificación, racialización, colonialidad, blanquitud, futuralgia -entendida como la nostalgia de futuros mejores- o catalanofonia -explicada así por el autor de una obra con el mismo título:

...es un nombre (relativamente) nuevo para una realidad que deberíamos reinterpretar. Es un intento de caracterización de una comunidad lingüística que rehuye programáticamente los planteamientos identitarios y se centra, sobre todo, en los factores comunicativos, interaccionales. Podríamos decir que es una propuesta que quiere desidentizar el hecho de compartir una misma lengua y centrar los esfuerzos en construir una comunidad de intereses más allá de las emociones... 

¿entendido?- ni mucho menos neologismos como mena, «menor extranjero no acompañado» -qué tontería, ¿verdad?. Nos dice Manuel Rivas, el escritor gallego autor del relato que usó José Luis Cuerda en La lengua de las mariposas, que "las palabras contienen la historia de quienes las usan". ¿Que y cuántas ricas historias puede llegar a contener esta mierda de palabra?

La claridad y al mismo tiempo la precisión, que deberían buscar la mayor y mejor comprensión de un texto, de una idea compleja o de un concepto nuevo, parece que pasan a un segundo plano y interesa más el eco mediático de la última ocurrencia lingüística aunque oscurezca o oculte el significado. En una entrevista reciente Eric Toussaint decía: "La idea de gobiernos de gente experta es ganar tiempo, cansar al pueblo y convencerle de que no está preparado para definir lo que hay que hacer". ¿No te parece que en esta idea de los gobiernos no colaboran con pasión los que generan -y abusan- de este tipo de postlenguaje ocultador y perverso que critico?

Evidentemente, yo no soy nadie para juzgar la oportunidad y conveniencia a la hora de utilizar una palabra que entiende menos del 1% de la población lectora u otra de dominio público para decir lo mismo o algo parecido, y lo mismo sirve para los conceptos y expresiones de todo tipo. No soy nadie pero creo que como ciudadano que aspiro a un mundo socialista que genere más felicidad, más libertad, más igualdad de derechos y de opciones de bienestar, más justicia social y más solidaridad, debería poder levantar la voz para denunciar excesos en muchos escritos y discursos de la izquierda anticapitalista y revolucionaria que no llegan más allá de una minoría «educada» en esta cultura del exceso.

Reivindico, pues, claridad, mucha claridad, toda la verdad posible y, ¿por qué no?, un poco de ironía o de humor ... [aunque sea del tipo de estos gags que corren por las redes: "- España para los españoles. -Eso, que se jodan "; "-¿Capital de España? -La mayoría en Suiza "; "Hasta que punto ha llegado el PSOE que ahora parece que Pedro Sánchez, el pavo que pactó con Ciudadanos, es el puto Che Guevara." o "Estamos perdiendo los mejores años de nuestra vida votando.". Ya sólo con la producción que nos regala el amigo Kalvellido tendríamos un buen repertorio para usar en cualquier ocasión, aunque cómo le explico a Kalve que si hacemos pareja le tendré que advertir que "Lo más jodido de trabajar en equipo es convencer al resto de que no tienen ni puta idea "...]. Resumiendo: clar i català*(2) , y, en los tiempos del cólera y siempre, recordar que, como se dice, lo verdaderamente revolucionario es el humor. ¿Es tan difícil?.

-Final
[Y así, escapándome de tantos fragmentos de memoria como los anteriores que vienen y se van rápidos algunas noches de estos días increíbles, y siempre antes de que pueda entender de dónde viene este intenso sabor de mandarina que me inunda, espero que llegue el momento en que el cartero llame dos veces a alguna puerta fornellenca, mi hermano demonio de la calle monturiol me vuelva a invitar al añorado medio donut y pueda mirar por fin las huertas eugenienques*(3)  nuevamente preñadas de primavera.]


P/D
1. Y com que va de metáforas, amistad, música y bilingüismo os regalo estas dos piezas que nos acompañarán sempre...

https://www.youtube.com/watch?v=Sa7T72nWa_A : Paco Ibáñez - Palabras para Julia
https://www.youtube.com/watch?v=bfH-OGciN3k : Pep Gimeno Botifarra – M’aclame a tu, d’Ovidi Montllor


2. Y para estar en paz con todo el mundo, y seguir con las metáforas, el final final de esta página bilingüe en otras dos canciones que me hicieron un poco como soy.



Sebas Parra
La Guerrilla Comunicacional


[1] Termcat, Centro de Terminología, es un consorcio público catalán creado en 1985 con el fin de garantizar el desarrollo y la integración de la terminología catalana para la elaboración de recursos terminológicos, la normalización de neologismos y el asesoramiento terminológico, en un diálogo permanente con usuarios y especialistas.
[2] Literalmente «claro y catalán» però podría traducirse por «sin pelos en la lengua».
[3] Huertas del termino de Santa Eugenia, barrio de Girona, que rodean mi domicilio