lunes, 17 de febrero de 2020

VIVIR EN EL EXTRARRADIO DE LA INDUSTRIA CINEMATOGRÁFICA


El cine documental está considerado como el hermano pobre de la industria cinematográfica. Yo diría más bien que es el digno mendigo en la puerta del hotel Ritz. Recibe menos ayudas institucionales que el cine comercial, las salas de proyección no exhiben la propuesta documental y en las televisiones no llega ni al 10% de la programación. El argumento de todos ellos es acudir siempre a la misma idea: “Al público no le interesa el cine documental”.

Voy a ser honesto y debo aceptar que el cine documental no atrae la misma atención que las producciones de ficción, no tiene tampoco las mismas oportunidades, pero, de momento, hay que aceptar la realidad y debemos reconocer que no ganamos esa batalla. Creo que tampoco tenemos intención de ganarla. Pero si no tenemos un aumento de las ayudas gubernamentales y no nos ganamos un poco de respeto con las salas de cine y la televisión, poco vamos a poder hacer.

Hay detalles que el público en general no detecta, o no conoce, y que me gustaría explicar brevemente aquí. En estos momentos, del 100% del fondo económico del Ministerio de Cultura, para ayudar a las producciones cinematográficas del estado español, los documentales no reciben más del 15%. A esto hay que sumarle que dicho fondo es de los más bajos en Europa. Otro detalle viene desde la misma academia del cine español a través de los premios Goya. En dicho certamen, el premio a la mejor película documental se entrega en la fase de los premios (con permiso) menores: sonido, vestuario, etc. ¿Cuando se dignará la academia a reconocer la importancia del documental y entregar el citado premio junto (antes o después) a la mejor película o mejor dirección?

Todo ello va sumando peso a esa mochila que llevamos a cuestas las que nos dedicamos al documentalismo. Y cada día nos pesa más. Aunque no todo es tan negativo.




El año pasado vivimos (y disfrutado) del éxito de varios documentales. Uno de ellos y sin querer desmerecer a los demás, es el del film “El Silencio de otros” de Almudena Carracedo y Robert Bahar. Extraordinario trabajo documental que ha recibido numerosos premios y reconocimientos, entre ellos el del Goya a la Mejor Película documental 2019. En los cines ha sido todo un éxito de taquilla y en la 2 de TVE reunió a más de cien mil espectadores. ¿Quién decía que el cine documental no le interesa al público?

Aún así, nuestro deber es luchar por dignificar nuestra profesión, reivindicar un mejor lugar en los reconocimientos y exigir un aumento de las ayudas o interés del mercado cinematográfico. Si no lo hacemos nosotras nadie lo hará. Aunque quiero indicar que siempre se habla de nuestras producciones como cine independiente, cosa que no es así. El cine independiente casi no existe, todo el cine es dependiente, dependemos de ayudas, ya que si no fuera así es casi imposible sacar adelante los proyectos.




Pero en lo que si aventajamos al cine de ficción, el cimiento más hondo y robusto que mantendrá nuestra dignidad, es que nosotras filmamos la realidad, construimos esa biblioteca universal de la memoria que pasado meses, años y siglos será siempre el recuerdo de nuestra sociedad. Como dice acertadamente Patricio Guzmán: “…el documental es también un espacio de reflexión de una sociedad. Constituye un análisis poético, ecológico, histórico, de un pueblo. Un país sin cine documental es como una familia sin álbum de fotos. Sin embargo, a pesar de los temas apasionantes que tratamos, nunca hemos disfrutado del éxito que proporciona el cine de ficción. Es bastante difícil para nosotros instalarnos adentro de la opinión pública. Somos un genero a contra corriente.”

Vivimos en el extrarradio de la industria cinematográfica porque lo que mostramos altera la zona de confort del poder. Somos subversivas y rebeldes de vocación. Por que rescatar, defender y difundir la memoria, hoy en día, es un acto de valentía y dignidad. Somos las obreras que mantenemos ese patrimonio de la memoria que ayudará a construir un futuro mejor.




En 1895 se rodó el cortometraje “La Sortie de l'usine Lumière à Lyon”, producido y dirigido por Louis Lumière. Su argumento: los obreros que trabajan en la fábrica de aparatos fotográficos Lumière en Lyon salen por la puerta que da a la calle Saint-Victor, después de una jornada de trabajo. Son, como mínimo, más de cien y en su mayoría mujeres. Mientras lo hacen, cada una va a la suya; conversando entre ellas; montando en bicicleta; yendo a pie o en un carro tirado por caballos,  completamente distraídas; jugando con un perro; haciendo alguna que otra broma, pendientes del objetivo; etc. Hasta que, finalmente, después de salir las últimas, el portero cierra las puertas.

Es considerada la primera producción en la historia del cine, el nacimiento del séptimo arte. Y mira por donde, es un documental.

Juli Suàrez
La Guerrilla Comunicacional

martes, 11 de febrero de 2020

CONTRA LA NORMALIZACIÓN DE LA VIOLENCIA OBSTÉTRICA


Hace unos años tuve que llevar mi coche al taller porque se me calaba yendo a 120km/h por autopista. A pesar de la gravedad de la situación, cuando le conté al mecánico mi teoría me respondió con un “no, MUJER…” en tono burlón. Antes de ir ya tenía muy claro que probablemente mi teoría no era correcta, porque resulta que yo no estudié mecánica, resulta que yo sé de lo mío y no de lo de los demás, y resulta que, aún así, merezco un respeto por ser clienta y, sobretodo, ser un ser humano, a pesar de ser MUJER.
  
Seguro que mucho de vosotros, especialmente vosotras, os sentís identificadas con esta situación y habéis vivido alguna parecida. Imaginad que en lugar de que esto os suceda en el mecánico os encontráis semidesnudas y abiertas de piernas, en una sala fría e impersonal, rodeadas de personal sanitario que no se ha presentado al llegar y que no sabéis si son médicos, enfermeras, auxiliares o estudiantes de medicina que vienen a mirar y aprender de vuestro dolor. Y ahora imaginad que la razón por la que estáis abiertas de piernas es que estáis en el momento más importante y más trascendental de vuestras vidas: dando a luz a vuestro hijo. Imaginad que os tocan, os aprietan, os cortan y os pinchan sin daros ninguna explicación, que os regañan porque no empujáis bien o porque os quejáis demasiado. Imaginad que se llevan a vuestro hijo casi sin que lo podáis ver, no sabéis a donde, ni por cuanto tiempo, ni por qué.

Icíar Bollaín, como tantísimas otras mujeres, vivió una escena parecida y decidió denunciarla en el corto Por tu bien. En él, Luis Tosar interpreta a una partera humillada y ninguneada por el personal sanitario del hospital. Seguro que los señoros empatizan más con el tipo duro del cine español que con una actriz fina y delicada.




Ya en el siglo XIX, el doctor inglés James Blundell se refirió a este tipo de violencia machista con el término “violencia obstétrica”. Aun así, no fue hasta 2007 que ésta fue reconocida y penada por ley. La ley orgánica sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, aprobada por la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, publica en su artículo 15.13 que se entiende por violencia obstétrica la apropiación del cuerpo y procesos reproductivos de las mujeres por personal de salud, que se expresa en un trato deshumanizador, en un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, trayendo consigo pérdida de autonomía y capacidad de decidir libremente sobre sus cuerpos y sexualidad, impactando negativamente en la calidad de vida de las mujeres.

A Venezuela la siguieron países como Argentina y México, pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) no se posicionó al respecto hasta 2014*(1). España, por supuesto, sigue sin reconocer por ley la violencia obstétrica, lo cual no imposibilita denunciarla pero sí que dificulta sobremanera un resultado favorable para la víctima en el caso de tener la valentía de hacerlo. El pasado verano, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) publicó un informe*(2) en el que se reconocía la violencia obstétrica y recomendaba a los estados la legislación de la misma, considerando el consentimiento informado como derecho humano y como salvaguarda de este tipo de violencia.




Pero más concretamente: ¿qué es exactamente la violencia obstétrica? Pues es nada más y nada menos que algo que se lleva ejerciendo desde hace muchos años, algo tan extremadamente naturalizado que a menudo se llega hasta el punto que la mayoría de sus víctimas, algunas incluso mostrando síntomas propios del síndrome de estrés postraumático,*(3) ni siquiera reconocen. 

El informe de las Naciones Unidas se refiere a procedimientos como realizar cesáreas o episiotomías sin consentimiento o innecesarias, abusar de la oxitocina sintética para acelerar el parto, incluso después de la publicación de estudios que la relacionan con una mayor afectación de la depresión postparto,*(4) usar la maniobra de Kristeller a pesar de las contraindicaciones de la OMS y la prohibición de la misma en el Reino Unido (puede causar traumatismos, hematomas, fractura de costillas, rotura del útero y hemorragias graves en la madre, así como lesiones e incluso parálisis en el bebé),*(5)  privar de autonomía y libertad de movimiento a la madre durante las contracciones para tenerla monitorizada sin necesidad (lo cual suele retrasar el parto y suele llevar a un mayor intervencionismo), inhabilitarla para tomar decisiones importantes sobre su cuerpo, su salud y la de su bebé, humillar, infantilizar y hacer comentarios sexistas durante el parto.

El informe no nombra algunos procedimientos a los que estudios y profesionales hacen también referencia, como los tactos vaginales innecesarios y llevados a cabo por diferentes personas a lo largo del parto que, en muchas ocasiones, ni siquiera se presentan (son innecesarios, son humillantes y dolorosos y aumentan exponencialmente el riesgo de infección), el uso de fórceps para uso didáctico, el uso de anestesia y otros fármacos sin aviso previo y sin consentimiento, y muchas otras situaciones que convierten el embarazo, el parto y el postparto en una experiencia desagradable y traumática.

Este mismo informe de la ONU apuntaba como causas de esta situación a las malas condiciones de trabajo de los profesionales sanitarios, la falta de presupuesto y de recursos, las relaciones de poder en el sistema sanitario y, por supuesto, los estereotipos de género. La mayoría de asociaciones dedicadas a la lucha contra la violencia obstétrica, como El Parto es Nuestro, Dona Llum, la Plataforma Stop Kristeller o matronas como Laia Casadevall o Esther Esteban, acusan de la excesiva medicalización del parto a la identificación del embarazo como una patología que requiere intervención médica y la consiguiente confianza ciega que se ha depositado en las altas jerarquías médicas por encima de las matronas, tradicionales expertas en el seguimiento del embarazo, el parto y el postparto. La ciencia ha avanzado y se ha demostrado que aquellos partos menos intervenidos son los que menos complicaciones presentan, pero la mayoría de profesionales se siguen tomando la reclamación de un cambio de paradigma como una ofensa y una falta de respeto hacia su profesión. Es el “siempre lo hemos hecho así”. 

Cabe recordar que la OMS publicó sus recomendaciones para la atención a un parto normal en los años noventa,*(6) y seguimos así. Los ginecólogos se resisten a perder su estatus, a admitir que en la mayoría de partos ni siquiera son necesarios, y la sociedad se lo permite porque quienes sufrimos la violencia obstétrica somos las mujeres, sufridas y abnegadas por tradición. Cambiemos las tornas de una vez, hagamos caso a la evidencia científica, obliguemos a los estados a seguir las recomendaciones de la OMS y de la ONU, organismos nada sospechosos de ser excesivamente hippies, anticapitalistas o feministas. Los estados deben legislar siguiendo el ejemplo de Venezuela, para frenar la violencia obstétrica, así como sensibilizar al personal sanitario, empoderar a las matronas para relegar a los ginecólogos en el segundo plano que requiere el parto y, sobretodo, informar a las madres de sus derechos más básicos. 

El parto es nuestro, ¡que nos los devuelvan!

Clara Castrillo
La Guerrilla Comunicacional












miércoles, 5 de febrero de 2020

PATEANDO AL FASCISMO by Eric Cantona



El 25 de enero de 1995, el fútbol inglés vivió un incidente que quedó marcado en la historia de la Premier League. Sucedió en el estadio londinense de Selhurst Park, la casa del Crystal Palace, que caía 1 a 0 frente al Manchester United, el equipo del delantero francés Eric Cantona. A los 3 minutos del segundo tiempo, Cantona fue expulsado por una acción violenta sobre el defensor Richard Shaw. Cuando abandonaba el campo, los aficionados locales comenzaron a increpar a Cantona como suele ser habitual, pero hubo uno que captó la atención del futbolista francés: un hooligan llamado Matthew Simmons. Simmons había bajado once filas de las gradas hasta ubicarse al borde del campo. Desde allí se dirigió directamente a Cantona con insultos que varían según la fuente pero que en su mayoría eran insultos xenófobos motivados por ser extranjero como "Vete a tu país bastardo de mierda, vuélvete a Francia”. Los improperios del hooligan desataron la furia del explosivo delantero francés. Y fue así como Cantona fue corriendo hacia las gradas, saltó por los aires y le propinó una patada de arte marcial en el pecho a Simmons. Siguió golpeandole hasta que lograron contenerlo. Simmons era militante del National Front, grupo claramente fascista, y tenía un largo historial de violencia. En una entrevista para el programa de televisión Football Focus, cuando se le preguntó sobre el mejor momento de su carrera, Cantona declaró: "Fue cuando le di la patada de kung fu a un hooligan, porque ese tipo de gente no tiene nada que hacer en un partido. Creo que es un sueño para algunos dar una patada a ese tipo de gente. Así que lo hice para ellos, para que estuvieran felices. Y ellos hablan hasta hoy al respecto. He visto muchos jugadores marcando goles y todos ellos saben la sensación. Pero esta, de saltar y patear a un fascista, no es algo que se saboree todos los días. Patear a un fascista fue lo mejor que hice en toda mi carrera”.  La reacción de Cantona, que conmocionó el mundo del fútbol, marcó su vida y le trajo serias sanciones: fue suspendido por nueve meses y condenado a 120 horas de trabajo comunitario y a pagar 30 mil dólares de multa.




La historia de Eric Cantona siempre ha estado marcada por sus raíces, ya que era nieto de republicanos catalanes exiliados. Tal como explicó el genealogista francés Jean-Louis Beaucarnot en el año 2010, los abuelos de Cantona, Pere Raurich y Francesca Farnós, eran catalanes, concretamente de Martorell. Raurich combatió al ejército de Franco y más tarde fue internado durante dos años en el campo de concentración de Argelers junto con su mujer. Posteriormente la pareja consiguió escapar de la localidad rosellonesa y se instalaron en Saint-Étienne, dónde nació la madre del futbolista, Leonor Raurich. No hay duda de que lo vivido por sus abuelos, Pere y Francesca, y por el resto de la familia, ha marcado, en parte, su carácter, haciéndole tener una sensibilidad especial hacia la situación de los refugiados. Por eso, no es extraño que en 2015 pusiera su casa de Marsella durante dos años a disposición de los sirios que llegaron a Francia, además de proporcionarles comida. “El problema es que durante un año estas personas no tienen derecho a trabajar. Así que si alojas a alguien que no puede trabajar, hay que alimentarle”, explicó entonces. Aún incidió más sobre este tema en una entrevista en Le Parisien. “¿Vamos a hacer guerras por razones económicas y luego, cuando la gente huye de su país porque es un desastre, no somos capaces de recibirles?”. Conocido es también su apoyo a la Fundación Abbé Pierre para la construcción de viviendas sociales y la limitación del precio de los alquileres, pues a su juicio es “inaceptable que haya gente hoy que tiene que hacer enormes sacrificios con la educación de sus hijos, a veces incluso con su salud, para tener un alojamiento”.




Cantona tiene una visión pesimista sobre el estado actual del fútbol a causa de la deriva mercantilista que ha tomado, alejándose de su carácter popular e ignorando a los más desfavorecidos. “Estamos viviendo tiempos de pobreza generalizada, guerra e inmigración. Hay muchas más personas en el mundo que no pueden darse el lujo de comprar una pelota de fútbol que las que pueden pagar 200 euros para asistir a un partido o 400 euros al año para verlo en la televisión. El fútbol es uno de los mejores maestros de la vida. Es una de las grandes inspiraciones de la vida. Pero el modelo comercial actual del fútbol ignora a gran parte del mundo. Los barrios pobres necesitan el fútbol tanto como el fútbol necesita los barrios pobres. Necesitamos apoyar un fútbol más sostenible, positivo e inclusivo y haré todo lo que pueda para ayudar. El fútbol debería ser para la gente. Esto no tiene que ser una idea utópica. Todos nosotros, tanto si somos ricos como pobres, si somos inmigrantes o ciudadanos de décima generación, encontramos la misma alegría simple en el juego del fútbol”.

Su mensaje ha conseguido superar el ámbito estrictamente futbolístico, como demuestra, por ejemplo, el hecho que el estadio de fútbol de Argelers de la Marenda ha cambiado de nombre para pasar a llamarse Estadio Eric Cantona en honor al exjugador con pasado en el Auxerre, el Olympique de Marsella, el Leeds y el Manchester United, entre otros.




Ahora que se celebra el 25 aniversario de la ya famosa “patada voladora” de Eric Cantona, podemos comprobar como el fútbol, el denominado “opio del pueblo”, ese deporte alienador y regido por el capital, algunas veces nos deja historias que merecen ser recordadas porque, en definitiva, para combatir el fascismo, cualquier escenario es válido.

Carles Estríngana
La Guerrilla Comunicacional




lunes, 3 de febrero de 2020

TENGO ALGO QUE CONTARTE (35)

Correspondencia entre dos mujeres


Solo el amor engendra la maravilla


Mi querida Vicentita:

A pocas horas de culminar el presente 2019 me resisto a despedirlo en silencio y aunque tendría mucho, pero mucho por contarte me quisiera concentrar en ese sentimiento sublime, inigualable y enriquecedor que es el amor, materia prima de tantas luchas, encuentros y desencuentros y de la mas genuina de la solidaridad.

Si, amiga mía, ha sido un año cargado de sinsabores personales, problemas de salud, preocupaciones e inquietudes por lo que a mi parcela personal se refiere y a la responsabilidad que como cubana y ciudadana del mundo me corresponde.

En la actualidad ya no somos de aquí ni de allá. El mundo se ha convertido en una aldea, por cierto, con una sensación creciente de tratarse de una aldea en quiebra, y quieras o no vives pendiente de los temas de tu terruño y en cada amanecer enciendes las antenas para saber cómo  anda lo tuyo y el mundo en que vivimos.

Ante la premura de las implacables manecillas del reloj no quiero referirme a las crueldades e injusticias, recrudecidas hasta lo inimaginable, que la política de bloqueo de los Estados Unidos ha impuesto a mi país en este 2019. Son semejantes a las sufridas por la joven Revolución Cubana en 1961. Tampoco quiero hablarte de las tremendas complicaciones que ella ha impuesto a la vida, ya difícil, de los cubanos en esta bella isla del Caribe tropical. Ni tampoco contarte como ello ha complicado la recuperación de mis propios males de salud y de los sufridos por diferentes segmentos de ciudadanos cubanos que gozamos de los beneficios de los servicios de salud pública gratuitos y los suministros de medicamentos subvencionados por el presupuesto del estado, afectados también por el brutal bloqueo.

Solo comentarte que ningún sufrimiento por falta de suministros de insumos necesarios para la vida en Cuba, ni la falta de carburantes para garantizar el normal funcionamiento del comercio interno, ni las afectaciones en el transporte de mercancías y de personas, por mencionar algunos de los sinsabores, han podido quebrantar el optimismo, ni la creatividad de los cubanos en su día a día. Porque a la par del recrudecimiento de las dificultades, ha crecido el amor y la solidaridad entre nosotros mismos los cubanos y no se ha renunciado a la solidaridad que se le brinda a  las causas justas de los pueblos de nuestro entorno geográfico.




La gente se auxilia. Se ayuda ofreciendo el famoso aventón*(1), nosotros le decimos botella, compartiendo los medicamentos, los ingredientes para armar un plato y en un sinfín de pequeños o grandes servicios que nos hace más llevadero el día a día, sin perder la sonrisa, lo que no quiere decir que por momentos haya que respirar fuerte para continuar adelante.

Amiga mía, quiero sólo agradecer, agradecer y agradecer lo que el amor y la solidaridad han aportado y siguen aportando en estos duros y difíciles momentos en lo cotidiano hacia lo interno y en la movilización internacional por hacer llegar a Cuba el respaldo moral y la reiteración de la confianza de que los cubanos no claudicaremos por más dura y difícil que se nos quiera hacer nuestra existencia.

A la altura de agosto, la situación interna se hizo muy complicada a causa de que los Estados Unidos decidieron dejar sin petróleo a un país de 11 millones de habitantes aplicándoles sanciones y presiones a 10 compañías transportadoras de petróleo, bajo el supuesto de que Cuba tenía  militares, en lugar de médicos,  en Venezuela y que este país era responsable de los procesos revolucionarios en Bolivia y Nicaragua y de las movilizaciones sociales en otros países  de la región. Menudo rollo nos armó.

Lo que se cernía sobre esta isla era imprevisible y en esas circunstancias se gestó un encuentro en La Habana, para principios de diciembre, no sólo en defensa de Cuba sino de los pueblos de América Latina y el Caribe.

Al "Encuentro Antimperialista de Solidaridad por la democracia y en contra del neoliberalismo" asistieron más de 3000 delegados de alrededor de 150 organizaciones y movimientos sociales de todo el mundo, lo que se explica por el prestigio de la Revolución Cubana y porque la gente honesta reconoce que la arremetida contra Cuba es parte de una escalada contra todo lo que signifique independencia, soberanía y libre determinación de los pueblos.




La confrontación es sistémica. Nada que signifique o pueda significar socialismo puede nacer y desarrollarse en el patio, o más bien en lo que fue el traspatio, de la primera potencia mundial.

¿Qué movió a esa masa de personas de diferentes signos y puntos geográficos que no hayan sido sentimientos nobles de justicia, de paz, de amor y solidaridad.?

Había que ver las imágenes y las declaraciones. Nada del encorsamiento de los asistentes a las grandes cumbres, en las que se habla mucho y se resuelve poco. Sus modales son sueltos, desenfadados, con brillo en la mirada y entusiasmo y decisión en las voces.

Me gusta mucho esa gente. Esos que te buscan la mirada y sostienen la palabra con los ojos fijos en los tuyos.

De amor y solidaridad hablo y pienso en los compañeros de organizaciones sin fines de lucro que luchan por causas alejadas de sus fronteras, con recursos propios y compartiendo el valioso tiempo de sus vidas personales.

En fecha reciente tuve, junto contigo, el privilegio de asistir a cuatro presentaciones de nuestro libro Tengo algo que contarte, organizadas con absoluto desinterés  en cada una de las oportunidades y movidas por un apego natural hacia lo bueno y hacia los buenos de este mundo en que vivimos.




Así sucedió en Madrid, con los compañeros de la Coordinadora de Amistad con Cuba y la Fundación Entre dos que en escasas 72 horas prepararon nuestra presentación. O con los amigos y compañeros de Girona, Torroella de Montgrí y Celrà que en la época de término de vacaciones estivales nos posibilitaron conversar de nuestra correspondencia.




Admiro y respeto a los compañeros de CUBAINFORMACION y de LA GUERRILLA COMUNICACIONAL, entre otros, que se han propuesto la lucha contra la guerra mediática, contra el posicionamiento simbólico que justifica lo injustificable y desmonta las verdades testimoniadas por los dolores históricos acumulados y por la actualidad de las justas luchas de Cuba y de otros muchos pueblos.

Por mencionar un botón del jardín ya que son miles, innumerables las organizaciones y hombre y mujeres que viven con el corazón más allá de sus fronteras.

Me apodero de unas frases discutidas hoy si son o no del gran escritor y poeta uruguayo Mario Benedetti: “Me gusta la gente de garras que entienden los obstáculos por retos“….y  “Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría“. ¡Que más pedir! Y así son los que esparcen su amor en las acciones de solidaridad con la causa de la Revolución Cubana y otras tantas a las que se alistan con alegría y compromiso.

Amiga mía, muchos deseos de bienestar personal para ti, tu familia y nuestros amigos comunes. También mis saludos y felicitaciones por el nuevo 2020 para los buenos amigos de rostros anónimos que nos acompañan en este enriquecedor proyecto epistolar.

Silvio nos cuenta que “Solo el amor alumbra lo que perdura”...” Solo el amor consigue prender lo bueno” y por ello vamos. 

Un beso inmenso,
La Habanera. 


(1).- Según los diccionarios esta palabra tendría dos acepciones: 1. “empujón”, en el sentido de ajuda, “cop de mà” en catalán, y también de mover, apartar o hacer caer a alguien, y 2. “auto stop”. Òbviamente entendemos que aquí se utiliza la primera: la gente se ayuda… ofreciendo el aventón...





lunes, 27 de enero de 2020

LA VIDA (YA NO) ES PURA REALIDAD


Apenas cerrada la década de soberanía y revolución que vivió Nicaragua (1979-1989), mientras continuaba pagando el grave pecado de plantarle cara al imperialismo, leí un grafiti en una pared de Managua que sentenciaba que la vida es pura realidad. Imagino que hoy, sólo treinta años después y en plena sociedad líquida, se habría escrito la vida es pura ficción ... pura invención. Porque la pura realidad, según datos actualizados de Naciones Unidas, muestra que de los 7.545 millones de habitantes de la Tierra más de 2.000 sufren inseguridad alimentaria "moderada o severa" y no tienen acceso a medicinas, más de 900 no tienen vivienda o viven en alojamientos precarios y no tienen agua potable, 1.600 no tienen electricidad, 2.500 no tienen sistemas de drenaje o alcantarillas, 770 son analfabetas, 18, la mayoría menores de 5 años, mueren cada año a causa de la pobreza, más de 200 -continuamos hablando de millones- de niños y jóvenes de entre 5 y 17 años trabajan en condiciones cercanas a la esclavitud como soldados, sirvientes o en otros trabajos peligrosos o humillantes, ... en Cataluña, según la Encuesta de condiciones de vida del 2018 publicada por el Idescat, el 21'3% -más de 1 de cada 5- de los 7'5 millones de futuros está en riesgo de exclusión social -el peor porcentaje desde 2004, año de inicio de la estadística- y las mujeres, los inmigrantes y las mayores de 65 años tienen más números de la lotería, la pobreza infantil afecta a cerca de un tercio de los menores ... Lo dejo aquí.




Este fragmento de pura realidad hoy parece pura ficción y viceversa: la realidad explicada por la mayor parte del entorno mediático, educacional y político nos dibuja una Arcadia feliz donde la existencia de presos y exiliados políticos catalanes, por ejemplo, no responde a la represión resultante de la negación del derecho a la autodeterminación de los pueblos sino a la acción de la justicia ante un evidente «golpe de estado» que la modélica democracia española no podía tolerar... los relatos de ficción de nuestra sociedad líquida son la norma y han conseguido la aceptación de la mayoría de la población, de la «audiencia». Y poco a poco, pacientemente pero con mucha eficacia, han configurado una opinión caracterizada por el analfabetismo político. Analfabetismo político entendido, como nos recuerda Paulo Freire, como la concepción ingenua o mágica de las relaciones de la humanidad con el mundo que domina en el pensamiento de estas personas. 

En definitiva, como la incapacidad de una persona, incluso en posesión de másters universitarios de verdad, de hacer una lectura del mundo ajustada a la «pura realidad» del grafiti nicaragüense. La incapacidad de hacerse preguntas y atreverse a pensar las respuestas sin seguir el dictado ciego de mitos y consignas. La incapacidad de entender el valor del compromiso, de la crítica, de la indignación, de la desobediencia y la insumisión, de la lucha transformadora, de la educación de la esperanza, y de tantas y tantas compañeras de viaje que hacen de nosotros personas humanas, es decir -vuelvo a Freire- una "presencia" en el mundo, unos seres de acción y reflexión sobre el mundo. Y, sobre todo, la incapacidad de huir de la resignación, la impotencia o la desesperanza a la hora de enfrentar los retos que genera la irracionalidad de una «pura realidad» alienante y aparentemente todopoderosa que trabaja siempre en favor de los poderosos, de los opresores.




Que el trabajo hecho hasta hoy, mucho y diverso, nos estimule a continuar la lucha contra el analfabetismo político fomentando la educación crítica y el pensamiento propio, la difusión de los Derechos Humanos, todos y para todos y la lucha por la igualdad de derechos, la recuperación de la memoria histórica, la generación de conciencia ecológica y la desocultación de la realidad de las mujeres y de las oprimidas todas. Sólo así, la vida empezará a dejar de ser una pura invención aguantada por el analfabetismo político. Una pura barbarie.


Sebas Parra
La Guerrilla Comunicacional

jueves, 28 de noviembre de 2019

PET



Quién hubiese dicho que tres tristes letras juntas pudiesen dar tanto de sí. Sin darme casi cuenta han ido apareciendo en casi todos mis universos cotidianos.

PET, que en mi ambiente sanitario es una tomografía por emisión de positrones (Positron Emission Tomography), una prueba tan útil en nuestros diagnósticos más delicados.

PET, el famoso Preliminary English Test con el que Cambridge parece reconocer la capacidad de comunicarse en inglés, y que aparece en ese universo momentáneo en el que debes superar tu “inglés tarzánico”.

PET, el Politereftalato de etileno con que se fabrican gran parte de los plásticos que pueblan nuestros universos cotidianos. Plásticos reciclables pero no biodegradables y que por mucho que queramos evitarlos nos caen hasta en la sopa.

PET, mascota pero en inglés, que cada vez se usa más para designar a esos animalitos de compañía, y que por tanto forma parte del universo doméstico de un sinfín de personas.

PET, que en catalán significa pedo, probablemente sea el significado más universal por formar parte de todos los universos de todos los individuos del mundo mundial.

Me quiero centrar en su acepción de “mascota” porque creo que es un asunto que traspasa fronteras, no solamente físicas o geográficas sino también éticas.




En mi día a día sanitario cada vez son más frecuentes situaciones como la que me encontré ayer. Estoy haciendo una prueba respiratoria compleja, larga y costosa a un hombre que padece asma. Sale positiva y me comenta con toda la tranquilidad del mundo que él ya ha notado que todo empezó desde que tiene el perro en casa, que todo el día se lo pasan aspirando “porque deja mucho pelo por todas partes el cabrón” (insulto dicho con un cariño inconmensurable), que ahora parece que no se ahoga tanto porque ya no duerme con ellos en su habitación, que la doctora le ha subido la medicación y también ha notado mejoría,….. Yo iba escuchando desde la sorpresa inicial a la incredulidad, pasando por el cabreo y el arrebato contenido de darle un guantazo a ver si reaccionaba a tanta idiotez concentrada. A cambio le propuse lo más dulcemente que pude:

¿Y no has pensado en la posibilidad de deshacerte del bicho peludo en cuestión? A lo que me contestó:

¡Imposible! Por dos razones, la primera porque mi mujer me mataría.

No por dios, no quisiera yo provocar a una asesina en serie. Mucho mejor que te mate el asma, ¡dónde va a parar! ¿Y la segunda razón?

Porque a mí se me rompería el corazón.

Pues nada, no he dicho nada. Cómo iba yo a desearte tal cosa…Tú no te preocupes por tu corazón, que ya se te romperán los bronquios solitos, eso sí, al lado de tu mascota que te oiga toser y no se sienta sola.

Llegué a casa tras una jornada con enfermos respiratorios, de todo tipo y gravedad. Sigo sin saber qué me he perdido por el camino para no entender cómo hemos llegado hasta aquí. Cómo hay personas capaces (y hablo en plural porque son muchas las que trato cada día) de priorizar sus PET a su salud. Sin contar los recursos comunitarios y públicos que se destinan a tratarlos contra problemas de salud provocados; la medicación que deben consumir que sería prescindible; los síntomas tan molestos y agobiantes que soportan…en fin, un compendio de sinrazones que parecen inventadas ¿verdad? Pues no.




Al tema mascotil, hay que añadir el universo comercial creado a su entorno. Os aconsejo entrar un día en una tienda temática al respecto, como ejercicio de autocontención. Podréis encontrar un mundo paralelo en miniatura: jerséis, chándales, impermeables, botitas, calcetines y gorros para perros; perfumes varios (los más chic llegados de París); bolsos, mochilas y cochecitos para transportarlos cual bebés; chuches, juguetes (que ya quisieran muchos niños de mi pueblo tener la mitad que algunos animales); peluquería (pueden irte a domicilio para cortarle el flequillo al chucho); ludotecas para perros, donde acuden con sus amos a entretenerse con monitores y juegos dirigidos, no fuera caso que el animal se aburra y piense en malas compañías (probablemente mientras tanto, en la plaza próxima a la ludoteca canina se prohíbe a los niños jugar a la pelota o ir en patinete para que no molesten). Ya no cuento la cantidad de excrementos con que van regando las calles y plazas de la mayoría de pueblos, donde caminar o jugar los pequeños en el parque se convierte en un ejercicio de riesgo en el que un despiste te devuelve a casa apestando. En fin, estoy convencida de que en algún momento me he perdido algo que impide mi comprensión.

En mi casa de niña y de joven siempre hubo perros. Los alimentábamos, los cuidábamos, jugábamos muchísimo con ellos (interactuábamos como ahora se dice), también eran un elemento más de la casa. Pero respetábamos su especie no intentando convertirlo en lo que no son: humanos. Entiendo y aprecio a todos aquellos que siguen compartiendo su vida con animales en estos términos.

Lo más duro de todo es que muchas de las personas que hoy día son incapaces de renunciar a acoger su PET, ven la acogida de otras personas (que sí son de su misma especie) como una invasión o como mínimo una incomodidad y un esfuerzo que no están dispuestos a hacer. Así van pasando las noticias de naufragios de inmigrantes o campos de refugiados aplaudiendo los gobiernos que velan para que no lleguen hasta aquí.




En fin, esperemos que algún día le podamos dar la vuelta a algunas cosas, y que enfermemos solo por mala suerte; que la ropa, las galletas y los juguetes sean consumidos por nuestros congéneres; y que ver naufragar una patera y  huir familias de la guerra nos conmueva el sentido del acogimiento. Que quizás el PET catalán vuelva a ser la acepción de la palabra más sencilla y liberadora para todos.

Pilar Parra
La Guerrilla Comunicacional

P/D.- Tras poner el punto final leo en https://www.publico.es/sociedad/municipio-tenerife-crea-ayudas-mascotas.html que “La Laguna: Un municipio de Tenerife crea ayudas para las mascotas de los dueños sin recursos. La ciudad de La Laguna contará con una partida de 31.950 euros para garantizar la atención, las esterilizaciones y los cuidados veterinarios que los propietarios no puedan sufragar.” Lo dejo aquí.



martes, 5 de noviembre de 2019

TENGO ALGO QUE CONTARTE (34)



Salt, 5 de noviembre de 2109


CUCURUCHOS Y PALITROQUES

Mi amiga,


No sé por dónde empezar. Hace tanto tiempo que no te cuento, y han pasado tantas cosas en este tiempo, que ahora se me complica la tarea de ordenarlas. Parece que todas quieren salir a la vez al asalto, pero procuraré apaciguarlas.

Tengo la sensación de haber sufrido un vendaval de emociones, de todo tipo e intensidad, que te dejan el alma en los huesos. Para empezar, hace unos meses en Granada viví momentos con esas pocas personas que son capaces de remover tus recuerdos, tu niñez, tu presente, tus sentires, tu vida entera. Los tenía allí juntos, y fueron momentos en que se zarandea todo tu ser, te vacías de golpe con y por ellos. Es una sensación de tsunami emocional imprevista, tan intensa como gratificantemente agotadora. Paralelamente iba perdiendo también gente muy próxima y muy querida, amigos a quienes no correspondía aún el billete sin retorno, pero que no pudieron ganar la batalla para no subir a ese tren. Alguno de ellos no pudo ni preparar las maletas; sin embargo, con alguna otra pudimos preparar juntas el equipaje para su viaje último. Es una tarea durísima pero finalmente imprescindible. Espero haber podido colocarle todo lo necesario con el amor que se mereció.

Acabas de regresar a tu Habana querida tras unos días con nosotros. Nos hemos podido abrazar a gusto, hablar, pensar, preocuparnos y reír infinitamente. Ha sido una de esas inyecciones de vida que la amistad administra, directas en vena. Pero claro, ahora se me acumulan y se me atropellan las cosas que contarte. Cuando paré mis misivas acababa de pasar Semana Santa, y quería explicarte qué cosa es eso aquí. Ahora me parece casi en el infinito del pasado, porque este espacio de tiempo sin escribirte se ha ido llenando de todo tipo de sucesos. He pensado que hoy te contaré los dos cabos de la madeja, dónde lo dejé y dónde estamos ahora, y más adelante te iré contando qué fue pasando por en medio, y al menos intentar no perder el hilo de nuestras vidas.

Cuando inicié una carta inacabada era Semana Santa. Te intentaba contar qué cosa es, ya que es posible que el enunciado confunda. Lo de semana es cierto, lo de santa queda en el origen religioso y en las manifestaciones populares del mismo, creo que bastante alejadas del sentir de mucha gente. Intento hacerte un resumen de cómo se vivía en mi pueblo castellano natal.


El jueves de esa semana, jueves santo, finaliza la Cuaresma, un período iniciado el miércoles de ceniza 40 días antes. La Iglesia Católica dicta este espacio de tiempo como preparación espiritual a la muerte y resurrección de Cristo, mediante el ayuno, la oración y la práctica de la caridad fraterna. Te lo suelto así, sin anestesia ni nada porque si piensas en qué es el origen del tema, y piensas en lo que de verdad hacemos y sentimos, se te quedan las neuronas con las patitas para arriba incapaces de conectar entre sí. Aunque en la posguerra las estrictas normas religiosas se fueron suavizando algo, yo no me libré de pequeña de los relevos de rezos y velatorios al santo, ni de la abstinencia de carne todos los viernes de cuaresma. A mi madre no le pasaba por alto ni el bocadillo para ir a la escuela, que cada viernes era de pan con aceite y en el mejor de los casos, caía una onza de chocolate, pero el jamón colgado en la despensa y los choricitos de la orza, esos días ni olerlos.

También te diré que las mujeres, siempre capaces de darle la vuelta al mundo, supieron suplir estas restricciones con un abanico culinario exento de carne imaginativo y exquisito. En realidad yo tenía ganas de  que llegaran esos días para degustar todos esos platos, y sobre todo esos postres, que mi madre sólo haría en estas fechas.

Llegamos a las procesiones, punto estrella de la Semana Santa. En mi pueblo había cada día, mejor dicho cada noche recorriendo las calles, dedicando un día a cada cofradía, unas asociaciones de creyentes en torno a una advocación de cristo o virgen, algún santo o reliquia. Elementos esenciales en la procesión:

- Nazarenos. Son los miembros de las cofradías que en la procesión salen desfilando ataviados con una túnica hasta los pies, frecuentemente ceñida a la cintura con un cordón. Como el modelo es único y unisex, el cordón es el que delata las dimensiones internas del individuo/a, dejando las barrigas más arriba o más abajo, y dando más o menos vuelo al diámetro total del sayón. Llevan  una capa también larga y un capirote. Este último es un cucurucho muy alto forrado con tela puesto sobre la cabeza, con unos agujeros para los ojos (indispensables por otra parte). Remata el conjunto un cirio alto como la persona, o una vela en la mano. Hay una cofradía en la que el capirote va sin cucurucho, quedando la capucha pegada a la cabeza, vestidos de negro, y que en vez de velas llevan dos enormes palitroques en forma de cruz tamaño natural que cada cofrade va arrastrando todo el trayecto. Los hay que desfilan descalzos o no, o arrastrando cadenas, en función de la penitencia que cada uno se quiera aplicar. La impresión general del atuendo te aseguro que impacta. Como supondrás, en la gama de colores de la indumentaria no entran los chillones. A nosotros porque nos han salido los dientes entre los cucuruchos y estamos curtidos, pero verlos desfilar tantos alineados al más puro estilo del Ku-Klux-Klan, tiene su qué. 


- Los pasos. Son las piezas escultóricas que representan las escenas de pasión y muerte de Cristo. Puedes imaginarte que por artísticas que sean y bien realizadas que estén, no son la alegría de la huerta, ya que todos los pasos recrean dolor, sufrimiento y muerte. Van encima de andas o carrozas enormes, en este caso con unos faldones hasta el suelo que ocultan los intríngulis del transporte. 

- Los costaleros. Son los hombres que se meten debajo de esos pasos, muy juntitos, para levantarlo y casi sin ver qué pasa afuera, hacerlo avanzar a paso lento, con un vaivén acompasado que parece que se mueve solo. Los capataces desde el exterior con unos palitroques y un lenguaje de golpecitos les van guiando para que el bamboleo no vuelque a la virgen, o acaben llevándola por donde no toca.

- Bandas de cornetas y tambores. Son los conjuntos que acompañan la procesión ayudando a marcar el paso a todos, y que imprimen un ambiente musical casi militar, dado el poco margen de maniobra en acordes y armonías que dejan estos dos instrumentos. La banda municipal de música del pueblo también desfila en algunas procesiones tocando marchas fúnebres, y acabando a veces con el himno de España (que comparado con las anteriores es puro rock).

- Las manolas. Son unas señoras vestidas de negro, de forma recatada, con mantilla y peineta negra que acompañan también la procesión. Suelen llevar una vela o un farolito en la mano, fíjate tú qué cucada. Si quieren ampliar los complementos, pueden llevar un rosario y/o un bolsito negro de pequeñas dimensiones (no sé si para guardar el rosario y el farolito cuando ya no sepan qué hacer con ellos). Proceden de las “camareras de la virgen”, las mujeres que preparaban los pasos para la salida, los bordados, las flores, etc. Durante mucho tiempo la mujer no tenía cabida entre los nazarenos, ni costaleros, ni bandas. Le quedaba asignado el papel de “camarera” aunque fuese de la virgen y diese estatus, pero como siempre en la trastienda del mundo. Desde hace unas décadas se incorporó al desfile como manola, y más adelante ya se aceptaron en los demás roles.

Manolas, 2019

- Autoridades. Tras todos los elementos puramente religiosos de la procesión se sitúan los sacerdotes, las autoridades del pueblo, la Guardia Civil, y a continuación todos los ciudadanos y/o penitentes que la quieran seguir. Esta secuencia deja patente el orden social establecido y la fusión de poderes que existía, aunque creo que hablar en pasado es una sublime sandez dado que el presente nos demuestra la prolongación de estas alianzas.
Todo este cuadro es el que tengo en mi memoria de juventud, y me consta que actualmente no es muy diferente, aunque para gran parte de la población la Semana Santa equivale a unos días de fiesta para viajes o asueto. Aún así, las procesiones, expresión íntegramente religiosa, se han mantenido en todo el país como una muestra cultural, haciendo de algunas de ellas un masivo acontecimiento turístico.

También te digo que aquí en Cataluña varía algo el decorado, y suelen haber más romanos desfilando. Esos personajes contemporáneos en la historia llenan muchas de las procesiones de aquí, dando un toque de color y acción. Algunos van a caballo, y todos los que van a pie también llevan unos palitroques con los que golpean acompasadamente el suelo, al unísono, produciendo un ritmo que acompaña su banda de flautines. Van ataviados cual tropas de Julio César, con sus falditas y sandalias, escudos, cascos y armaduras doradas y brillantes. Este equipo también delata dimensiones, no creas, porque las corazas rígidas de latón deben adquirir el volumen del propietario para evitar asfixias innecesarias, y las minifaldas de tiras van en concordancia al perímetro abdominal, observando toda la gama posible de muslos y pantorrillas masculinas al santo fresco primaveral. Digo masculinas porque por ejemplo, aquí en Girona, que existen desde 1751,  hasta el año pasado no se permitió desfilar alguna mujer. Supongo que les debía estar reservado el papel de sacar brillo a tanto escudo y armadura.

Manaies de Girona

Ya ves amiga mía, aquí cuando dices Semana Santa, dices vacaciones y dices procesiones. Yo me pregunto si en un país laico la envergadura de estas manifestaciones religiosas se corresponde. Tú ahora piensa en estas comitivas, para mí tan anacrónicas en el tiempo, y seguro que entenderás lo de las patitas revueltas de las neuronas que te decía.

Te decía al principio que hoy te contaría los dos extremos en el tiempo de este silencio, que empezó en Semana Santa y llega hasta hoy. El hoy es duro y preocupante, amiga mía. Es duro porque seguimos con  las mismas incomprensiones, los mismos problemas y las mismas incapacidades políticas para resolverlos. Ya conoces el panorama que tenemos por aquí. Los presos políticos y líderes de movimientos sociales siguen exiliados o en prisión, y seguirán más de diez años tras la sentencia de un juicio que fue un atropello a la inteligencia y a la dignidad humana. Esta sentencia provocó la ira contenida en la población durante estos dos años de cárcel preventiva de sus líderes. Se organizaron todo tipo de protestas pacíficas, con participación multitudinaria. Y volvieron los refuerzos policiales del estado con sus palitroques de pegar, volvieron los golpes, volvieron los ojos reventados por las pelotas de goma. Es cierto que también hubo algunos disturbios callejeros (para mí reprobables y contraproducentes, que solo incrementaban la violencia policial) por parte de unas minorías de jóvenes, que supongo que han dejado de creer que los movimientos de paz lleven a ningún sitio. Esta imagen es la que interesó explotarse mediáticamente, haciendo creer que Barcelona era Sarajevo y justificar una contundencia policial injustificable. Eran una minoría, y pienso que se acabaron frenando por la actitud pacífica convencida de la gran mayoría. Otro objeto de estudio sería el concepto violencia, porque parece que solo es aplicable a las barricadas y los contenedores ardiendo (que lo es), pero la policial y la judicial o mediática, agresivas como la que más, parecen no encontrar sitio en la definición.


Cuando te hablo de esta mayoría digo muchísima gente. En unas marchas que recorrieron las cuatro provincias catalanas para acabar juntos en Barcelona caminamos más de medio millón de personas, de todo tipo de procedencias, edades, clases sociales e ideologías. Se llamó el Tsunami democrático, y te aseguro que lo parecía. Porque el pueblo, que suele ser más valiente y sensato que los políticos, se organiza y reivindica lo que cree que es justo. La pena es que ellos, los políticos, tienen el cuajo de no respetar estas masivas decisiones. Y así seguimos, convocando elecciones porque no son capaces de formar un gobierno con los resultados obtenidos en las anteriores, negando la evidencia de la voluntad popular, aplicando la represión para callar ideales,… así seguimos, mi amiga.

Nuestros jóvenes no lo entienden. Ellos tienen prisa para todo, como seña innata e inconfundible de juventud, prisa también para ver realizados sus sueños. No lo entienden porque parten con una memoria limpia de dictadura y de estado represor, y porque nosotros, sus padres que sí que tenemos memoria de todo ello, a veces pienso que somos corresponsables de su frustración y desconcierto. Hemos sido tan ingenuos de educarlos como ciudadanos de un país libre y democrático, pensando que ese estado gris oscuro que nos tocó a nosotros ya lo habíamos liquidado. Y no, no hemos “pasado pantalla”, cada vez queda más claro y patente dónde quedan (o mejor dicho, dónde no quedan) nuestros derechos y libertades. Por tanto, tenemos también la obligación de acompañarles en el desengaño, en la rabia, en la lucha, en la calma y en las esperanzas. Ahí vamos pues, impulsándonos mutuamente hacia un futuro común en el que las memorias manchadas hoy nos sirvan para dejar limpias las que llegarán.

Este dibujo le costó a Quino la censura y el exilio en 1975

Ya ves Habanera, tantos años que han pasado, pensando que vivía en un país nuevo y justo, y del fondo sólo siguen saliendo cucuruchos y palitroques. Pero también estoy segura que aprenderemos a ir con la cara descubierta, y volviendo a usar los palos para construir futuro.

Como siempre, un inmenso abrazo, las ganas de saber de ti y la promesa de seguir contándote cosas.

Vicentita