lunes, 7 de octubre de 2019

NUEVOS LENGUAJES, NUEVAS MENTIRAS, NUEVOS RETOS



Dicen que vivimos en la era de la información pero creo que tal creencia responde a una evidente falacia. La utilización interesada de la información ha existido siempre. Platón (427-347 a.c.) ya nos iluminó con la alegoría de la caverna para explicar por qué la mentira impacta tanto en la vida del ser humano. La información siempre ha sido la gran herramienta para dirigir los hilos de la sociedad en beneficio de los intereses de ciertas élites y en contra de la mano de obra que mueve el mundo. Imperios, reinados, gobiernos, curias… han utilizado esta arma de poder sobre los pueblos, han creado múltiples irrealidades y han sobrevivido gracias a la mentira. Como propaganda, mentira multiplicada o creación de otra realidad, pero siempre con el mismo interés: hacernos creer lo que no es.


El mito de la caverna de Platón.


Pero que el ser humano se instale sobre la mentira, que se desarrolle en base a irrealidades, implica el suicidio de su inteligencia. La verdad y su análisis es lo que hace crecer a las personas, está presente en el progreso de la historia y señala el camino a recorrer por la especie humana. Por ello, por las mentiras impuestas y las luchas por la verdad, han existido las revoluciones.

Como herramienta militar, en octubre de 1969, arrancaba el primer nodo de la red de Internet. Pero es a partir del 1983 cuando se produce su nacimiento promovido por el capitalismo para intereses comerciales. Aunque el invento se les fue de las manos pues no contaron que la información quedaba a expensas de toda persona que tuviera acceso. Los grandes medios desinformaban y los internautas, inmediatamente, contrastaban la información, la cuestionaban y mostraban la verdad. ¡Boom! En todas las narices. Pero los dueños del mundo no iban a permitirlo y han ido creando todas las herramientas necesarias para volver a la anormalidad. Surgieron los dispositivos para seguir creando falsedades o fake news y los medios de comunicación se adaptaron a la nueva vorágine, creando sus medios digitales. 


Fake news (noticias falsas). Armas de la desinformación.

Y aquí estamos, con todo este guirigay de los Facebook, Twitter, Instagram, Whatssap, Messenger, Tumblr, Snapchat, Pinterest, Youtube, QQ, Linkedin, Google+, Sina Weibo, Reddit, etc, etc. Y muchos que entran en todo esto y más, en depresión intelectual y sin tiempo para relacionarse, entran en Tinder, Edarling, Meetic, Ourtime, Solteros con nivel, etc. a buscar su media naranja. Un ejemplo entre muchos otros de todo un despropósito y cataclismo social y humano.

Por el camino de este desasosiego, nos encontramos con la llamada brecha digital, separación que existe entre las personas que utilizan las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y aquellas que no tienen acceso a las mismas o que, por su analfabetismo digital, aunque las tengan, no saben cómo utilizarlas.




Estos nuevos lenguajes, enmarcados en cambios culturales de gran envergadura, están aquí para quedarse. Este es, pues, el nuevo campo de batalla para luchar por la verdad. Y las que seguimos insistiendo en hacer de este mundo uno mejor e igualitario, no nos queda otro remedio que adaptarnos, lo justo y necesario, tampoco hay que hacerse socio de toda esta secta, para defender los mensajes de sensibilización contra el analfabetismo político.

Tenemos primero que identificar las características de estos nuevos lenguajes entre las que destacan algunas como: la inmediatez, las imágenes y el diseño. 

La inmediatez es un arma de doble filo. Ayuda a informar antes, sí, pero ser rápidos y llegar los primeros no es más importante que llegar con la información adecuada, contrastada y real de lo que quieres comunicar. Ya lo decían nuestras abuelas: lento pero seguro. 

Las imágenes han ido tomado una relevancia de primera magnitud. Por su fácil creación, manipulación y difusión. Hoy, hacer una fotografía o un vídeo y enviarlo es más rápido que llamar por teléfono. Pero volvemos al error de la inmediatez. Hacer una foto o un vídeo requiere saber, como mínimo, donde situar el foco y realizar bien el encuadre. Y eso requiere su tiempo de análisis para mostrar en esas imágenes la pura realidad.




Y por último, el diseño. No es que tengamos que informar de forma atractiva, elegante y moderna. Eso no será importante para hacer llegar la información a más personas. Hay que diseñar con la intención de hacerlo fácil, práctico y clarividente, por que eso es lo que busca el público de las TIC.

Entonces, podríamos preguntarnos, ¿qué intenciones hay en todas estas nuevas tecnologías, en estos nuevos lenguajes? Desde mi humilde punto de vista, basado en la práctica y vivencias en carne propia, la respuesta es esta: no quieren que pienses. Todo está ideado para que no tengas que hacer ni pensar nada, puro entretenimiento. Además, si lo dice la televisión...las TIC o el Tinder, es que es verdad. 

Y no, no es así, la verdad existe dentro de ti.

Sin renunciar al progreso hay que volver a la reflexión, al sosiego que da el análisis, cuestionando de entrada toda información y pensando el por qué. Así descubrirás tu verdad, no la que te dicen o intentan inculcar. Fomenta tu curiosidad, hazte preguntas, compártelas con tus amistades o con aquellas personas que quieren compartir. Disfruta y defiende la naturaleza, no hay más verdad que esa. Hunde tus pies desnudos en la hierba fresca de la montaña o en la arena junto al mar y goza con esa sensación. Solidariza la información y comparte emociones. Una buena conversación sin prejuicios es la clase más intelectual que te ofrecen las relaciones. Abre un libro y tu mente, y, letra a letra, palabra a palabra, frase a frase, el tiempo se detendrá sin darte cuenta. Y entra en una sala de cine, deja que la oscuridad te ahuyente de las irrealidades externas y encuentres respuestas en las historias de otras historias. En definitiva, no des nada por hecho, constrúyelo tu. Porqué sólo seremos personas siendo sujetos críticos y transformadores de la Historia.

Julio Suárez 
La Guerrilla Comunicacional



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